Modernización de la gestión pública: estaciones de autoservicio digital

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En el corazón de La Habana Vieja, un proyecto piloto impulsado por la visión del eterno Historiador de la ciudad de La Habana, Eusebio Leal Spengler, está sembrando una semilla de transformación digital que podría cambiar radicalmente la relación del ciudadano cubano con la administración del Estado.

Se trata de las estaciones de autoservicio digital, módulos o quioscos tecnológicos donde las personas pueden realizar, de manera autónoma y guiada, diversos trámites que antes exigían colas interminables, papelería compleja y una inversión de tiempo y paciencia considerable. Aunque su implementación inicial es modesta y circunscrita aún a algunas provincias, la importancia de esta iniciativa trasciende su escala actual, proyectándose como un modelo cuya factible extensión a todo el país representaría un beneficio tangible para la población y un paso adelante en la modernización de la gestión pública.

Plataforma para estaciones de autoservicio digital./ Foto: Tomada de Internet

La importancia de estas estaciones reside, en primer lugar, en su capacidad para aliviar una de las cargas más onerosas de la vida cotidiana: la gestión burocrática. Desde solicitudes de certificados, gestiones relacionadas con la vivienda, consultas de multas o procesos vinculados a servicios comunales, estos trámites han sido históricamente sinónimo de desgaste. Las estaciones digitales, operativas las 24 horas y con interfaces diseñadas para ser intuitivas, ofrecen una alternativa eficiente. No solo descentralizan el servicio, sino que lo despersonalizan de manera positiva, eliminando intermediarios y reduciendo el margen para la discrecionalidad y la gestión informal. En un contexto donde la conectividad a internet crece, aunque aún con limitaciones, estos puntos ofrecen un acceso concentrado y estable a portales gubernamentales, extendiendo el acceso a la gestión digital para quienes no poseen conexión o dispositivos adecuados en sus hogares.

Más allá de la comodidad inmediata, el proyecto encarna un principio fundamental de la administración contemporánea: la orientación al ciudadano. Al colocar la tecnología al servicio de la simplificación procedimental, el Estado envía un mensaje de respeto hacia el tiempo y las necesidades del pueblo. Esta reorientación, que fue una constante en la obra de Leal al modernizar La Habana sin perder su esencia, aplicada ahora a la gestión, humaniza el aparato estatal. La reducción de colas y tiempos de espera no es un detalle menor en una sociedad que busca optimizar su productividad y mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Cada hora liberada de una cola es una hora que puede dedicarse al trabajo, al estudio o al esparcimiento, impactando positivamente en el bienestar colectivo.

Foto: Tomada de Internet

Ahora bien, la pregunta crucial es si este modelo es factible de extender a toda la nación. La respuesta, con matices, es afirmativa. La factibilidad técnica existe. La infraestructura requerida —computadores, pantallas táctiles, software de gestión e impresoras— no depende de tecnologías inalcanzables. El mayor desafío no es el hardware, sino la “infraestructura blanda”: la interoperabilidad de los sistemas digitales de los diferentes organismos y la capacitación de personal para el mantenimiento y la asistencia remota. La extensión nacional demandaría una estrategia escalonada, priorizando primero los municipios cabecera y las ciudades más grandes, donde el volumen de trámites justifica la inversión y puede haber mayor soporte técnico. Paralelamente, sería imperativo un programa agresivo de alfabetización digital dirigido a todos los segmentos de la población, asegurando que este servicio no cree una nueva brecha entre conectados y desconectados.

La extensión también dependerá de la voluntad política para superar el inmovilismo burocrático. Llevar estos quioscos a cada provincia implica un trabajo coordinado y una estandarización de procedimientos a nivel nacional que muchas instituciones aún resisten. Sin embargo, los beneficios operativos para el propio Estado son un argumento poderoso: la digitalización de trámites reduce costos de papel, optimiza el uso del recurso humano en tareas de mayor valor y genera data valiosa para la planificación y mejora continua de los servicios. La factibilidad económica, por tanto, debe medirse no solo en el gasto inicial, sino en el ahorro futuro y en el impacto social positivo.

En Cienfuegos se prevé — al menos en la cabecera provincial— la implementación de una estación de autoservicio digital, en coordinación con la Oficina de Facilitación (OFA) de La Habana Vieja, el Centro para la Innovación y gestión del desarrollo local (CIGEDEL), la UIC, ETECSA, la dirección provincial de los Joven Club de Computación y Electrónica y los Proyectos de Desarrollo Local (PDL), que por su perfil de gestión pudieran incorporarse a este importante proyecto bajo la dirección del Gobierno. Es vital que dichos espacios funcionen de forma estable y estén ubicados en lugares de fácil acceso para la población y con estabilidad energética, asunto que hasta el momento ha limitado su surgimiento.

Foto: Tomada de Internet

Extender las estaciones de autoservicio digital por toda Cuba sería, en definitiva, honrar el legado innovador de Eusebio Leal, quien entendía que preservar la identidad no es incompatible con abrazar el progreso. Sería una victoria práctica para el ciudadano común, que vería simplificadas gestiones que hoy complican su vida. Pero, más profundamente, sería una demostración de que el Estado cubano es capaz de evolucionar, de adoptar las herramientas del siglo XXI para servir mejor a su pueblo. En la actualidad cuando enfrentamos complejos desafíos económicos, una gestión pública ágil, transparente y centrada en el usuario no es un lujo, sino una necesidad urgente. Estas pequeñas estaciones pueden ser los primeros faros de una red nacional que ilumine un camino hacia una administración más eficiente y, en última instancia, más justa y al servicio de todos.

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Pablo Morales Concepción

Ingeniero Radioelectrónico. Director Territorial de Control del Ministerio de las Comunicaciones en Cienfuegos.

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