Más viejos, más vulnerables: los achaques económicos del adulto mayor (+ Fotos e infografía)

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*En coautoría con Roxana Martínez Abreu, Luana Lobelle Muñiz, y Darline Shenandra Carbó Díaz, estudiantes de Periodismo.

En Cienfuegos, una de las provincias cubanas con mayor tendencia al envejecimiento poblacional, el 70 por ciento de los jubilados cobra pensiones mínimas, mientras los asistidos perciben cuantías más bajas. Esto explica la situación de vulnerabilidad de muchos ancianos, sobre todo en el actual escenario económico

A sus 75 años, Enrique Rodríguez García vive atrapado en sus temores de viejo. “Lo más duro de esta edad —confiesa— es que uno se va acercando a la muerte, y el disfrute del tiempo que nos resta puede convertirse en una pesadilla”. En el hogar donde reside, junto a la hermana, una persona con discapacidad, de 86 años, el principal problema se ciñe a lo económico.

“¿Qué son hoy mil 570 pesos?”, pregunta, luego de repasar cuanto aportó a la sociedad, quien fuera graduado universitario, filólogo y dominara hasta cuatro idiomas. “Nunca viví del cuento, en su momento hice lo que debí hacer, y ahora me siento salarialmente maltratado, sin  retribución. Padezco de anemia, no puedo salir a la calle por el riesgo a una caída, y mi situación necesita respuesta. Quiero ser medido con la misma regla que mide a todos, pero el asunto es que la regla se ha quedado corta”, expresó.

Los días de Albina Lugarda Chaviano, de 63 años, transitan, incluso, por una estrechez más agravada. Ella recibe, a través de la Asistencial Social, una chequera de mil 260 pesos, “¡y mira los medicamentos míos!, ¡la cantidad de enfermedades grandísimas que tengo!; en la farmacia gasto la mayor parte del dinero”, aseveró.

También están los ‘mandados’, la dieta, y no existe forma de que me alcance. He vendido casi todo lo que tenía de valor, y hay meses que ya no sé qué voy a hacer. Estoy sin ropa, sin zapatos, sin nada. Vivo —dijo— de la caridad de la gente, de lo que puedan darme, y no siento pena al decirlo”.

La “suerte” de estos ancianos resulta la misma de muchos otros en Cuba, tras las transformaciones implementadas en el país a inicios de 2021, bajo la sombrilla de la Tarea Ordenamiento. A la vez que crecieron los salarios y las pensiones, igual lo hicieron los precios, actualmente por las nubes. La intención de contribuir a la independencia económica de las personas mayores, y ayudar a que los más vulnerables salieran a flote, se esfumó en el escenario de crisis que irrumpió casi al unísono.

De acuerdo con José Luis Rodríguez, Premio Nacional de Economía (2019) y de Ciencias Sociales (2021), “un ejemplo de los segmentos más vulnerables se aprecia al tomar en cuenta que Cuba tiene alrededor de un millón 600 mil jubilados, y de ellos, más de la mitad cobra el mínimo de esas pensiones”.

Tal tendencia alcanza otros picos en Cienfuegos, donde —según datos de la Dirección Provincial de Trabajo y Seguridad Social— de los cerca de 58 mil 310 jubilados, el 70 por ciento devenga la cuantía mínima, establecida en mil 528 pesos para quienes se retiran por edad o invalidez total, y en mil 070 para los pensionados por viudez. Más preocupante deviene la realidad de los asistidos por el Gobierno, con prestaciones monetarias que rondan los mil 260 pesos para una persona. Así, la vejez de muchos coterráneos se debate entre un mar de vicisitudes e incertidumbres, mientras el almanaque sigue tornándose añoso.

HERIDAS DE LA VEJEZ
Hoy día muchos jubilados extienden su vida laboral, mientras otros asumen trabajos informales para poder subsistir. / Foto: Fidel Alejandro Conde Ravassa

Somos conscientes de que con los precios de hoy día, exorbitantes, la pensión mínima no satisface las necesidades de los jubilados”, admitió Lino Pérez Díaz, director provincial del Instituto Nacional de Seguridad Social (Inass) en Cienfuegos.

De ese sinsabor muy bien conoce Silvia Campo Pérez, una pensionada de 60 años que agradece no padecer enfermedades crónicas, cuya medicación eleve sus gastos. “Si no tuviese el apoyo de mi esposo, quien aún trabaja, y del resto de la familia, con mil 685 pesos no me da para vivir, y eso que no soy de los casos más críticos. Realmente —dijo—, los retirados carecemos de solvencia económica para el mes, no la tenemos; vivimos en situación de vulnerabilidad”.

Criterios similares se ajustan a las visiones que al respecto emanan de los centros de altos estudios. Eduardo López Bastida, profesor titular de la Universidad de Cienfuegos (UCf) y presidente de la Academia de Ciencias de Cuba en la provincia, afirmó que “los cálculos iniciales de la Tarea Ordenamiento —aplicada cuando más arreció el bloqueo estadounidense y en medio de la pandemia de COVID-19— avizoraban mayores cuantías de jubilación, pero se ajustaron tanto que terminaron siendo demasiado bajas para gente que trabajó toda su vida. Ahora, con la inflación, a un gran porcentaje ni siquiera les alcanza para la canasta básica”.

“Sumémosle a esto la enorme cantidad de ancianos que viven solos, un fenómeno agudizado en la última década”, añadió Olga Lourdes Vila Pérez, catedrática de la UCf y autora de varias investigaciones sobre el envejecimiento poblacional en el país. “Hablamos de adultos mayores abandonados por sus familias, e igual por los hijos y parientes cercanos que hoy emigran, lo cual hace que sean mucho más vulnerables”, subrayó.

En consonancia con la opinión de ambos expertos, por tales razones existe también un número creciente de personas de la tercera edad que viven en dependencia económica, y otros que, jubilados, alargan su vida laboral o asumen trabajos informales para ayudar a la familia o mantenerse a sí mismos, al margen de sus dolencias y de los deseos de seguir aportando a la sociedad.

Así sucede con Irrael Lobelle Diéguez, de 83 años, quien cobra una pensión mínima de mil 528 pesos. “Solo en la alimentación gasto casi todo. Por eso recojo materias primas, para tener un dinero extra, porque a mí me gusta dar un regalito a los nietos y bisnietos en sus cumpleaños, comprarles alguna chuchería. Cuando el ‘retiro’ era de 300 pesos sentía que alcanzaba más, pero lo subieron, y subieron todo, y nunca va a dar nada”, manifestó.

Una circunstancia semejante embarga a Dagoberto Cobas Vidal, de 84 años, y con una jubilación de mil 570 pesos: “Ya no tengo muchas fuerzas y a veces voy a trabajar al campo para ganar algo más y poder comprar las cosas en la calle. Por supuesto, me preocupa el día que no pueda hacerlo: eso —dijo— será dramático”.

En el intento por aliviar estas realidades, el Gobierno cubano aprobó, desde septiembre de 2021, la prestación de 280 pesos más a los jubilados que vivían solos y devengaban la pensión mínima sin ayuda económica de ningún familiar obligado. Por dicho concepto, la nación erogó mil 900 millones de pesos, equivalentes a 79 millones de dólares, según un reporte de la agencia Prensa Latina.

Eirinevys González Navarro, subdirectora de Prevención, Asistencia y Trabajo Social en Cienfuegos, explicó que aquí, “al momento de aplicarse la medida fueron beneficiados alrededor de 990 ancianos, y ya superan los 2 mil, porque todavía permanece vigente”. A esta acción se sumó después la entrega de bienes y utensilios al amparo del Acuerdo 9152 del Consejo de Ministros, del 31 de agosto de 2021, lo cual permitió a la provincia destinar ocho millones de pesos para la compra de recursos a través de actores estatales y privados. Sin embargo, ello apenas menguó el dolor de una herida que continúa abierta.

OBLIGACIONES COMPARTIDAS
Albina, beneficiaria de la Asistencia Social, vive en condiciones de vulnerabilidad. / Foto: Roxana Martínez Abreu

“A veces miro toda la casa para ver qué vendo”, confesó Albina. “Mi salvación fue la Asistencia Social, que me dio dos sábanas, una colcha, un par de medias y unas chancletas; pero llevo años pidiendo un hule para la cama, porque tengo incontinencia urinaria y el colchón está chivado. Cada vez que presento algún problema, vienen no sé cuántos funcionarios, hacen promesas, y sigo igual, en las mismas”, dijo.

La Ley No. 105 de Seguridad Social, de 2008 y aún en vigor, establece que la asistencia social protege a los ancianos sin recursos ni amparo, y a cualquier persona no apta para trabajar que carezca de familiares en condiciones de prestarle ayuda. Dicta, además, que los servicios sociales se configuran por la vía de programas y acciones, dirigidos fundamentalmente a mejorar la calidad de vida.

No obstante, González Navarro llama la atención sobre las particularidades de cada caso a la hora de asegurarle una protección a través de programas como el Sistema de Atención a la Familia (SAF) u otros. “Conocemos en ocasiones de dos ‘viejitos’ que viven solos, pero tienen hijos, y lo que debemos lograr es que se ocupen de sus padres. Por ejemplo, cuando ellos van a ingresar a un hogar de ancianos o a una casa de abuelos nosotros realizamos una investigación socioeconómica, porque no podemos asumirlo todo”, apuntó.

Armando Poblet Figueredo, de 74 años, y con una jubilación de mil 500 pesos, es uno de los beneficiarios del SAF en la ciudad cabecera, programa a través del cual garantiza la alimentación del día. “El dinero no da, y a veces ni siquiera puedo comprar todas las ofertas, a pesar de que la comida está más mala que antes”, refirió.

Similar opinión comparte Juan Millares Mesa, de 76 años, otro de los asistidos. “Hay días que como un plato de arroz solo, pues no tengo para comer algo diferente. Ayer mismo almorcé con la comida de aquí (del SAF) y dejé un poco para la noche, y así —declaró— voy viviendo, a lo que Dios quiera”.

En 2018, un reportaje publicado por este periódico (Sistema de Atención a la Familia: la aguja que traspasa el dedal bondadoso) abordó de forma crítica la mala calidad en la elaboración de los alimentos de los servicios del SAF en Cienfuegos, una situación sin mejoría visible, como volvimos a constatar tras recorrer varias unidades, y dialogar con comensales y administrativos.

Otro tema espinoso implica a las casas de abuelos, las cuales no siempre cumplen las expectativas de este grupo etario. Cienfuegos posee más de 30, y lidera las provincias con mayor número de unidades de este tipo. Sin embargo, el índice de ocupación actual apenas llega al 50 por ciento, y en algunas ni a la mitad.

Mileisy Águila Rodríguez, jefa de Sección para la Atención al Adulto Mayor, en la Dirección Provincial de Salud, detalló que el escenario descrito sucedió a raíz del alza de los precios. “Dejaron de asistir; luego vino la COVD-19, el ordenamiento monetario, y se aprobó otro aumento de las tarifas. Hoy la establecida rebasa los 790 pesos, porque la mayoría de los ancianos perciben una chequera por encima de ese monto.

“Si alguien quedara imposibilitado de pagar, los hijos pueden hacerlo, y en el caso de los más vulnerables analizamos la forma y capacidad de pago, conforme con sus especificidades”, acotó.

Estas reevaluaciones han significado un respiro para varios adultos mayores, aunque no para todos operan de la misma manera. Lo cierto es que de los 25 pesos fijados antes de 2014 a los casi 800 que precisan en la actualidad para acceder a las casas de abuelos, el salto asusta, y con razón la ausencia de los viejos se torna marcada.

González Navarro reconoce que “muchos desean ingresar y son denegados por los consejos de dirección de Trabajo y Seguridad Social, luego de demostrarse que los hijos disponen de solvencia económica y no quieren asumir los gastos. Y presupuesto —aseguró— existe, pero las personas tienen responsabilidades, y cada cual debe cumplir su papel”.

POR DÍAS DE GLORIA

Un informe de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información señala que, en 2020, el 21,2 por ciento de la población de Cienfuegos superaba los 60 años de edad, indicador que sitúa al territorio entre los más envejecidos de Cuba. Se trata de un comportamiento demográfico en la mira de las instancias gubernamentales, que desde ya promueven acciones legislativas, laborales, educacionales y comunicativas, en aras de garantizar la atención a las personas mayores.

Para Enrique Rodríguez, “eso está muy bien, pero no me digan lo que saben, sino cuáles son las soluciones”, reclamó. Similar ánimo mueve la opinión de los ancianos entrevistados para este reportaje. Silvia abogó por “una mejora salarial”; Dagoberto comentó que la salida “no es seguir subiendo, porque volverá a subir todo, y entonces más nunca”; mientras Juan, resignado, dijo que “cualquier cosa siempre será lo mismo”.

Desde la dirección provincial del Inass, Pérez Díaz aclaró que “el incremento de las pensiones depende de la holgura económica del país para generar ingresos y poderlos destinar a tal fin. Por ello, los análisis se centran en cómo bajar los precios”. Otro tanto ocurre en el ámbito de la Asistencia Social, con proyecciones orientadas a la prevención, pues “la ayuda monetaria y la entrega de recursos no resuelven mil y una dificultades que afrontan los ancianos al interior de sus hogares”, sostuvo González Navarro.

Los ancianos beneficiarios del SAF se quejan de la mala calidad en la elaboración de los alimentos que por esa vía compran. / Foto: Roxana Martínez Abreu

Las propuestas de académicos y especialistas pasan por la integración de diversos actores socioeconómicos, y a la vez, tampoco difieren de las que urgimos para el bienestar de la sociedad cubana. López Bastida argumentó que “la clave consiste en aumentar la producción de los sectores estatal y privado, y esto conlleve al desplome de los precios. Ese es el objetivo de muchas de las medidas aprobadas hasta hoy, las cuales requieren una ruptura de la burocracia, así como del pensamiento de mentalidad atrasada que impera en varios dirigentes”.

Sin embargo, Vila Pérez va más allá de los enfoques y salidas pensados para todos. Esta profesora considera que “sí se debe ser flexible con las políticas laborales y salariales, especialmente con aquellas dirigidas a la jubilación y la asistencia social. Corresponde incrementar las pensiones a esas personas que mucho trabajaron durante su vida; es evidente ante la situación actual.

Precisamos, además, una atención más directa y esmerada de los trabajadores sociales: acercarse a los adultos mayores, conocer de sus inquietudes y necesidades, para luego trazar estrategias en pos de asistirlos, y ayudarlos, por ejemplo, a tener una mejor alimentación. Asimismo, crear espacios donde ellos puedan socializar —los cuales escasean en Cienfuegos—, sumar a quienes todavía posean capacidades físicas e intelectuales para aportar a nuestro desarrollo, y en lugar de esperar a políticas que bajen de arriba, diseñar acciones propias en el territorio”, agregó.

Vivir la vejez no puede parecer algo imposible como lo experimentan y sufren algunos ancianos, vulnerables frente a las dinámicas económicas de estos tiempos. El envejecimiento, esa puesta de sol en nuestras vidas, tiene que constituir también una etapa activa, feliz y exitosa, con garantías para sobrellevar los achaques. El Código de las Familias —ahora en consulta popular— abre otros senderos e impone obligaciones a hijos y familiares, enfocadas en la protección del adulto mayor; pero mientras, toca mirarse en el espejo de quienes peinan canas.

Infografía: Arí

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Roberto Alfonso Lara

Licenciado en Periodismo. Máster en Ciencias de la Comunicación.

6 Comentarios en “Más viejos, más vulnerables: los achaques económicos del adulto mayor (+ Fotos e infografía)

  • el 7 marzo, 2022 a las 4:37 pm
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    Muy bueno el reportaje, pero su conclusión final no, muchos de esos ancianos son los que cargaron esta revolución sobre sus hombros hasta aqui, cuando se jubilaron sus penciones eran suficientes, ahora estos cambiazos los convierte en vulnerables y es la familia la que tiene que hacerce cargo de los errores de otro

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    • el 8 marzo, 2022 a las 10:00 am
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      El final del trabajo solo pone en contexto el Código de las Familias y sus posibles garantías para las personas mayores. No se desconoce, como queda desmostrado a lo largo del texto, la responsabilidad del Estado en este asunto, pero tampoco aquella que corresponde a la familia cubana. Es un tema que compete a todos.

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  • el 22 febrero, 2022 a las 11:25 am
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    Muy lúcido y necesario este reportaje. La ancianidad es un tema sensible, pero hay que mirarlo de frente y abordarlo sin tapujos.
    Bravo por nuestros colegas.

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    • el 23 febrero, 2022 a las 8:29 am
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      Gracias colega, coincido en que el abordaje debe ser sin tapujos, y sobre todo, sin más dilaciones.

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  • el 22 febrero, 2022 a las 11:17 am
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    muy buen trabajo .ojala en todos los medios se tocara este tema .felicitaciones para el periodista

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  • el 19 febrero, 2022 a las 12:22 pm
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    Qué buen trabajo, que toca una de las aristas más suceptibles de la sociedad cubana, la ancianidad, cuando la población cubana tiende al envejecimiento. Mis padres, maestros ya jubilados, que tanto aportaron a la sociedad están en condiciones de vulnerabilidad, con chequeras de mil 500 y tantos, y yo poco puedo ayudar. Hay que poner la mira en este asunto, porque no por gusto se construye una sociedad distinta. Gracias a los periodistas y a este periódico por ir hasta la raiz

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