José Luis Bilbao, una vida para el comercio
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Su historia empezó, como muchas buenas historias, detrás de un mostrador. Quizás por seguir los pasos de su padre que también escogió ese oficio para el sustento del hogar.
Primero fue dependiente; luego, almacenero en la tienda “La Eureka”. “Yo también carretié por la populosa calle San Fernando”. Así afirma José Luis Bilbao Morales, un cienfueguero que ha dedicado desde los 21 años de su vida al trabajo del comercio en Cienfuegos.
Y desde ese primer empleo, su camino no conoció pausas. Administró la antigua “Casa de los Novios”, hoy Mercado Ideal “La Princesa”. Volvió luego a “La Eureka” para montar la primera tienda de ropa reciclada en Cienfuegos. “Eso fue un reto y una novedad en su momento”, aclara.
Uno de esos capítulos que le cambian el tono a la voz y del cual no deja de sentirse orgulloso es su paso por “El Palo Gordo”, el primer mercado industrial en la ciudad, que él administró ocho años. “En ese tiempo, El Palo Gordo fue la mejor tienda a nivel de país en resultados”. Tanto fue así que José Luis mereció la Medalla “Jesús Menéndez”, que guarda con satisfacción del haber hecho su tarea bien.
Lo que vino después fue “una tarea titánica”, así la llamó él: transformar tiendas para productos industriales en toda la provincia. “Estaban en malas condiciones, pero entre todos le pusimos el empeño. Las dejamos transformadas, con cultura del detalle”, relata. Para eso hizo falta poner los conocimientos y la experiencia a pie de tierra en toda la geografía cienfueguera. “Conozco y puedo relatar algo de cada pueblo donde transformamos esa red de tiendas”, afirma.
De todos esos pueblos, Cumanayagua tiene un especial lugar en su quehacer. “Ahí creamos la mayor cantidad de tiendas, todas renovadas. Mi objetivo siempre fue hacer una tienda bonita, para que el pueblo se sintiera complacido con el servicio”. Y para que ese trabajo no se perdiera, ideó un sistema de reuniones mensuales con todos los administradores. “Compartíamos experiencias, buscábamos perfeccionar el trabajo. Era importante estar unidos, aprender unos de otros”.
José Luis habla de los jóvenes que lo han acompañado durante este bregar que suma más de cuatro décadas, con la satisfacción de haberles aportado en el oficio. “Siempre les he aconsejado, guiado. He hecho lo posible e imposible para que cada uno aprendiera de mi humilde experiencia”.
Hoy, a sus 62, sigue en el Grupo Empresarial del Comercio, atiende el Plan Turquino, con 34 unidades a su cargo. “Con mis compañeros de trabajo, el éxito está garantizado”, sentencia. Y reconoce la complejidad del momento: “Al comercio le corresponde crecer cada día, asumiendo retos y perfeccionándose”, así lo afirma un hombre que ha visto altibajos enteros pasar por delante de su mostrador.
Habla de los golpes de la vida, sin detenerse en ellos. “Cuando tienes resultados, te sientes feliz contigo mismo. Yo estoy satisfecho por todo. Hubo días en que el tiempo no me alcanzó y momentos en que me sentí mal cuando las cosas no salían. Pero me siento orgulloso de haber contribuido casi toda mi vida al comercio en Cienfuegos”.
José Luis Bilbao sigue en pie, con la misma dedicación con la que empezó cuando era apenas un joven imberbe. Su historia sigue escribiéndose con la misma fórmula con la que comenzó: trabajo, orgullo y un profundo amor por el oficio que ha moldeado su existencia.
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