El cantante Renato Carosone

Compartir en

Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 36 segundos

Comenzaba 1957 cuando un napolitano llegó a La Habana. Desde que pisó tierra cubana, con su traje elegante, dejó entrever la sonrisa llena de picardía. Ni más ni menos un italiano que trajo consigo su música, cantada con el lenguaje sensual – hirviente y erótico-, de una esencia latina que también nos incumbe.

Renato Carosone, cuyo apellido verdadero era Carusone, arribó con su cuarteto, y con las canciones que ya había arrebatado al público europeo. Cantaba con un estilo antes nunca visto las melodías del Nápoles que lo había visto nacer 37 años atrás. Las desempolvó renovó a ritmo de swing, blues y cuanto le había calmado la sed en sus tiempos de primera juventud.

Llegar a Cuba le resultó una experiencia inesperada. Acá lo recibió un público que a cualquier compás mueve los pies, y… ¡que le encanta cantar! A Renato Carosone y su cuarteto les fue acá a pedir de boca.

Al picante y la salsa italianos se añadió el doble sentido del cubaneo que, tratando de cantar lo que él trajo, comenzó a interpretar “subidas de tono” ciertas canciones.

La radio y la televisión difundió su música tan pronto se dio a conocer. Los discos volaban como pan caliente. “Carlotta” fue de aquellas que, en buen italiano, decía algo que acá se interpretaba como “otra cosa”. Lo que en Italia era una declaración de amor, acá se convertía en un chiste obsceno.

El mismo idioma italiano que hizo sonar sus letras con tanta dulzura, jugó una mala pasada a Carosone en Cuba. La manzana de la discordia fue esa canción que el público cubano recibió primero con una sonrisa pícara y luego con carcajadas. Resulta que la pronunciación de la frase, con el característico acento napolitano del cantante, sonaba para el oído isleño peligrosamente parecida a una grosería local.

Ritmo y melodía contagiosos que a fuerza del doble sentido popular, y con un cantante contagiado de ardor caribeño, acabó censurada por el Ministerio de Comunicaciones, cuya comisión de ética tomaba decisiones sobre lo que se difundía o no por los medios.

El repertorio de Renato resultó amplio y exitoso. Títulos como “Mambo italiano”, el Chachachá “Torero”, “Tu vuo Fa La´mericano”, “Buonanotte”, “Picolissima Serenata”, “Chella Llà” y muchas más caracterizadas por la gracia de la Italia napolitana.

Redacté estas notas por dos motivos. Primero porque fue un artista muy aplaudido en Cuba; en segundo lugar porque el 20 de mayo se conmemora un lustro de su muerte, acaecida en Roma a la edad de 81 años.

Renato Carosone fue un músico genial como intérprete y compositor, dotado de una condición única para mezclar géneros mundiales y combinarlos con las melodías del Nápoles que lo viera nacer.

Vino a Cuba y se contagió de la gracia criolla, impregnándose de nuestro cubaneo. Vale que se le recuerde entre los mejores arquetipos de la música popular italiana.

Visitas: 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *