Educación en salud: más sobre dengue y Oropouche (+multimedia)

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Cuando Carlos Juan Finlay, médico y científico cubano, tras investigaciones de laboratorio y de campo, descubrió que el agente transmisor de la fiebre amarilla era el mosquito Aedes aegypti, investigación presentada en 1881, hace más de 140 años, ya en Cuba teníamos arbovirosis, de modo que el tema tiene más de un siglo. Sin embargo, todavía los cubanos y habitantes de la región de Las Américas, no aprendemos a manejar con todo el rigor que precisa, esta situación epidemiológica de salud, que se intensifica, lógicamente, en el verano y los meses lluviosos, en los que proliferan los insectos de marras.

La provincia de Cienfuegos reporta un aumento en la incidencia de casos por dengue, resultado de la elevada focalidad de los agentes transmisores de arbovirosis, insuficiente control antivectorial y por brechas en el trabajo de vigilancia y lucha antivectorial. Por ello resulta necesario conocer sobre el manejo de la enfermedad en todas las edades.

El dengue es una enfermedad infecciosa emergente que se estima afecte entre 50 y 100 millones de individuos cada año en áreas tropicales y subtropicales, de modo que resulta harto conocido que en los últimos años, la situación epidemiológica de Las Américas se ha caracterizado por la existencia de elevados índices de infestación de Aedes aegypti y Albopictus. En consecuencia, se incrementa la transmisión de dengue y otras arbovirosis como el chikungunya, el zika y la fiebre amarilla, estas tres últimas sin incidencia en el país ahora mismo.

En Cuba, desde el año 2007, la tendencia es creciente, y aún así, reitero, el país se mantiene libre de chikungunya desde 2017 y de zika, 2019. Los meses de junio a septiembre resultan los más complicados, en los que se produce el alza del dengue. Sobre el tema trending y ante la compleja situación epidemiológica, 5 de Septiembre se acerca al manejo del dengue a través de las opiniones del Dr. Moisés Santos Peña, una voz autorizada desde la clínica y la epidemiología, con conocimientos y experiencia, profesor consultante de la Universidad de Ciencias Médicas de Cienfuegos, y asesor del Hospital General Universitario Dr. Gustavo Aldereguía Lima (HGAL).

“Observamos, ante todo, la adherencia a los protocolos nacionales que rigen la atención y la experiencia en otros eventos de este tipo, y siempre resulta útil recordar aquel evento, el primero de dengue en Cuba, allá por 1981, en el que circulaba el serotipo 2. En estos momentos se ha arribado a la conclusión, tras las investigaciones realizadas, que circulan otros serotipos.

“Estos tienen características específicas, que teniendo en cuenta la memoria inmunológica de la población adulta en eventos anteriores, ofrece una respuesta marcada del organismo, que facilita que las personas se pongan graves, y que aparezcan complicaciones no habituales de la enfermedad, como: extravasación marcada con plasma, shock y la presencia de sangramientos importantes.

“Las edades promedio de quienes acuden a la institución oscilan entre los 18 y 59 años, lo que indica que se trata de una población joven y activa social y laboralmente. La sintomatología se muestra con decaimiento, vómitos, síntomas vagales, hipotensión, entre otros. La mayoría acudió tras el tercer día de la enfermedad. Y como estadística marcada podemos afirmar que más del 60 por ciento de los pacientes son mujeres, y al ingresar observamos que muestren síntomas de alarma, no en el caso de las embarazadas, que a este grupo si lo admitimos de inmediato”.

¿Podría significar, para recordar a la población, cuáles resultan los síntomas de alarma?

“El primero, dolor abdominal, que está dado por la extravasación de líquido en la cavidad abdominal, o por la presencia de la hepatomegalia, que al aumentar de tamaño la cápsula, produce dolor intenso; sangramiento por las encías, digestivo o vaginal, en mujeres que no están en período menstrual.

“El municipio de Cienfuegos es el territorio que muestra mayor número de casos con complicaciones, por una focalidad elevada.

“En la atención, resalta el aislamiento y la vigilancia de los signos vitales cada cuatro horas como mínimo, el período febril es de mucha transmisión, y por eso deben permanecer bajo mosquitero. Vuelvo a insistir, reposo, hidratación, vigilancia de los signos de alarma en casa, y ante cualquier duda, acudir al médico de la familia para recurrir a las consultas evaluadoras en las áreas de Salud. Todos los pacientes son atendidos. No contamos con una vacuna contra el dengue, y por ahora solo tenemos aquella que es percatarnos a tiempo de la afección y tomar las conductas adecuadas; así como prevenir la reproducción de los agentes transmisores en nuestros hogares y centros de trabajo: eliminar criaderos, cepillar los depósitos de agua y hermetizarlos, solo así viviremos en un entorno seguro”.

Ahora se suma la fiebre de Oropouche, transmitida por el vector Culicidae (mosquito) y el Culicoide (jején), común en las regiones amazónicas, al sur del continente americano y reportado en Cuba el 27 de mayo pasado.

La solución la tenemos en casa con la realización del aufocal domiciliario, al aliminar los depósitos, y aislar a los posibles enfermos, para que el mosquito transmisor no haga lo suyo, eliminar los focos, usar mosquiteros, aunque sea “remendados” a la usanza de nuestras abuelas, y que de esta manera dejen de ser trending topic los molestos virus que tienen en jaque a la población cienfueguera.

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Magalys Chaviano Álvarez

Periodista. Licenciada en Comunicación Social.

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