Díaz-Canel: “El pueblo de Cuba no es antiimperialista por manual; el imperialismo nos hizo antiimperialistas”
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“En la hora más oscura de la madrugada, mientras su noble pueblo dormía, la hermana República Bolivariana de Venezuela fue arteramente atacada”, recordó este viernes en la Tribuna Antimperialista el primer secretario del Partido Comunista de Cuba y presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. Con esa acción, dijo, se confirmaba la profecía de Bolívar sobre Estados Unidos y la advertencia del Che Guevara: en el imperialismo no se puede confiar “ni tantito así”.
Relató con detalle la cobardía del ataque, que respondió con bombas y un intento de secuestro a la voluntad de diálogo del presidente venezolano. Entonces destacó el juramento que definió la respuesta cubana: la declaración del primer coronel Humberto Alfonso Roca, jefe de la escolta de protección, quien había sentenciado: “Solo con mi cadáver podrán llevarse o asesinar al Presidente”.
“Los sagrados restos de nuestros 32 compatriotas llegaron ayer a la Patria”, prosiguió Díaz-Canel, “como soldados eternos de la integración que nos debemos”. Con esas palabras, elevó a los caídos de un acto de defensa a un símbolo de la unidad continental. Frente a quienes reducen la alianza entre Cuba y Venezuela a una transacción, fue categórico: “Ante todo, cubanos y venezolanos somos hermanos”.
La parte más contundente de su intervención se dirigió hacia las actuales amenazas. Citando las recientes declaraciones de altos funcionarios estadounidenses que han hablado de “entrar y destruir el lugar”, el Presidente las calificó de “grotesca” y “incitación a la masacre”. Frente a ello, esgrimió la filosofía de la resistencia cubana: “El pueblo de Cuba no es antiimperialista por manual. El imperialismo nos hizo antiimperialistas”. Y recordó la definición martiana: el patriotismo es “el odio invencible a quien la oprime”.

Hizo un llamado a la unidad, que definió como el arma más poderosa, y se dirigió a los jóvenes que hoy viralizan las leyendas de la Revolución. Su mensaje fue un desafío directo: “No, señores imperialistas, no les tenemos absolutamente ningún miedo… No nos gusta, como dijo Fidel, que nos amenacen. No van a intimidarnos”.
“Hoy son 32 nuevos rostros. 32 nuevas historias que encarnan la insuperable definición martiana: ‘Patria es humanidad“, dijo Díaz -Canel.
Según el presidente, estos combatientes cubanos no solo defendieron la soberanía de Venezuela, al presidente Nicolás Maduro y a la compañera Cilia Flores, sino que también “defendieron la dignidad humana, la paz y el honor de Cuba y de nuestra América”. Los definió como “la espada y el escudo de nuestros pueblos frente al avance del fascismo”, convirtiéndose en un símbolo de que “no hay pueblo pequeño cuando su dignidad se mantiene firme”.
El discurso del presidente dirigió el reconocimiento a las familias de los caídos, abrazando a “madres, padres, esposas, hijos, nietos, hermanos, abuelos, compañeros de armas y amigos”. Para ello, recurrió a una cita del líder Fidel Castro, recordando sus palabras durante el duelo por los mártires de Barbados: “El dolor no se comparte, el dolor se multiplica; y cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla”.
Este sentimiento, señaló, fue recogido por el cantautor Silvio Rodríguez, quien musicalizó la idea de que “tiembla la injusticia cuando llora el aguerrido pueblo de Fidel”.
El mandatario fue enfático al subrayar la condición pacifista de la mayor de las Antillas. “Cuba no amenaza ni desafía. Cuba es tierra de paz”, al tiempo que recordó que fue en La Habana donde, por iniciativa cubana hace doce años durante la II Cumbre de la CELAC, se proclamó a América Latina y el Caribe como Zona de Paz. Una conquista que ha sido “brutalmente lacerada por el zarpazo fascista en Venezuela”.
No obstante, advirtió que esta “vocación de paz no menoscaba en absoluto la disposición para el combate en defensa de la soberanía y la integridad territorial”. El mensaje fue claro y contundente: si Cuba fuera agredida, “pelearíamos con la misma fidelidad que nos legaron varias generaciones de bravos combatientes cubanos”, trazando una línea histórica desde las guerras de independencia del siglo XIX hasta la participación en conflictos en África y, ahora, en Venezuela.
“Cuba no tiene que hacer ninguna concesión política, ni eso jamás estará sobre una mesa de negociaciones para un entendimiento entre Cuba y Estados Unidos. Es importante que lo entiendan”, aseveró.
Díaz-Canel reiteró la disposición al diálogo y al mejoramiento de las relaciones bilaterales, pero bajo condiciones muy específicas: “siempre en igualdad de condiciones y sobre la base del respeto mutuo”. Recordó que esta ha sido la postura mantenida “por más de seis décadas” y que “la historia ahora no será diferente”.
El discurso del mandatario culminó con una advertencia dirigida al “imperio que nos amenaza”: “Cuba somos millones. Somos un pueblo dispuesto a combatir si nos agreden, con la misma unidad y fiereza de los 32 cubanos caídos el 3 de enero”.

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