Cuba en apoyo inquebrantable a Venezuela, y contra el agresor
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Frente a los graves acontecimientos que amenazan la paz de la hermana República Bolivariana de Venezuela, la posición de Cuba se erige desde la profunda trinchera de la solidaridad internacionalista y el humanismo revolucionario.
Nuestro principio rector, legado vivo del invicto Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, es claro e inquebrantable: ante la agresión a un pueblo hermano, no puede existir neutralidad. La solidaridad es para nosotros una práctica concreta, un deber sagrado forjado en la convicción de que la batalla por la soberanía de Venezuela es también la batalla por la dignidad de Nuestra América. Por ello, rechazamos toda violencia que atente contra la integridad del gobierno constitucional y su pueblo.
Esta postura hunde sus raíces en una hermandad histórica, tejida en la lucha común y consagrada por la visión y acción de dos gigantes: Fidel y el Comandante Hugo Chávez Frías. Ellos comprendieron que la verdadera independencia solo se alcanzaría unidos, rompiendo las cadenas del imperio con el acero de la conciencia y la cooperación fraterna.
La alianza entre nuestras naciones no es un cálculo diplomático efímero; es un proyecto compartido de justicia social donde se materializa el principio humano de que la riqueza debe servir para salvar vidas y forjar futuro.
Desde esta perspectiva revolucionaria, analizamos la reacción internacional. Nuestra voz, fiel al ideario socialista, se dirige al mundo con la claridad moral de quien defiende a su familia. Valoramos la postura de las naciones que, fieles al derecho de los pueblos a su autodeterminación, alzan su voz contra la agresión. Al mismo tiempo, denunciamos la hipocresía de aquellos gobiernos que, mientras fingen preocupación, financian campañas de desestabilización y aplican un criminal bloqueo económico, la forma más cobarde de agresión.
La Revolución Cubana, forjada en la resistencia, ve en el ataque a Venezuela la expresión de un mismo enemigo histórico y de idénticas tácticas desestabilizadoras. No es un hecho aislado, sino parte de una guerra prolongada contra la autodeterminación.
En esta lucha, defender a la hermana nación bolivariana y posicionarnos en contra del agresor imperialista es afirmar el derecho universal de todos los pueblos a vivir con soberanía y a construir su propio proyecto de justicia social, libre de imposiciones foráneas.
Por ello, nuestra respuesta es un llamado urgente a la acción unitaria. Invocamos el espíritu integracionista de Chávez y la tenacidad antiimperialista de Fidel para cerrar filas. Exigimos el cese inmediato de toda guerra económica y mediática, para que el pueblo venezolano resuelva sus asuntos en paz y con plena libertad.
Desde Cuba, tierra de Martí y Fidel, extendemos nuestro más combativo abrazo de solidaridad. Reafirmamos que esta hermandad es indestructible. Nuestra posición es, y será siempre, de pie junto a Venezuela. Porque solo la unidad y la fidelidad a los principios harán invencibles a los pueblos que luchan por un mundo más justo y humano.
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