Crónica de una amistad anunciada

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No se puede hacer grandes cosas sin grandes amigos. A los muchachos que en el curso 1980-81 viajamos juntos la aventura del Preuniversitario

Cuando allá por 1980 nos juntamos en la zona de Cumanayagua para cursar el preuniversitario en el “Bárbaro Álvarez”, regentado por doña Bárbara Veloz, éramos un montón de muchachos imberbes, llenos de sueños y con los sentimientos a flor de piel. El grupo de 10mo. del curso 1980-81, oscilaba entre los 14 y 15 años, ¡qué maravillosa edad!

Y así comenzó el tránsito por la escuela del variopinto grupo de muchachos, que en una sesión asistíamos al campo y en la otra estudiábamos las materias de la enseñanza, que en aquellos tiempos incluía Astronomía y Bases de la Producción Contemporánea, dos asignaturas que nos atraían y conminaban a aprender, y que hoy no se incluyen en los currículos académicos.

Todavía recuerdo al profe Alfredito, con el telescopio montado en el Puente Aéreo del centro, conminándonos a ver constelaciones y estrellas en plena madrugada, desde el respeto y el conocimiento. Y a los grandes de Grandal y Payrol, enseñando Biología y Química en los laboratorios repletos de microscopios y maquetas.

Pues sucede que ese grupo de muchachos, a través de WhatsApp, se ha vuelto a reunir, gracias a la feliz iniciativa de Ángel Roberto Reguera, “condiscípulo” modesto a reventar, ahora profesor allá por Trinidad, a quien debemos reconocerle la acción de juntarnos.

Así lucían las escuelas típicas donde muchas generaciones estudiamos, en una época en la que la amistad era un clan de valores.

Pero los encuentros han trascendido las redes y hemos pasado a vernos en persona, y recordar aquella increíble e inolvidable adolescencia y juventud que tuvimos, casi una aventura. Llueven las anécdotas, la mayoría curiosas, alegres, otras tristes, recordamos la muerte de algún compañero, nos solidarizamos con los enfermos, bailamos como entonces… y poco a poco hemos vuelto a ser aquel clan de amistad que nunca dejó de ser.

Recordamos con asiduidad, yo en particular, lo duro que era el trabajo en el campo, guataquear al “narigón” 16 matas de naranja; o recolectarlas durante la cosecha. También recordamos nuestras aventuras arqueológicas a “Piedra Redonda”, aquel lugar paradisíaco, el que uno de nuestros compañeros, Roberto Ruiz, exploró recientemente, compartiendo fotos y vídeos del lugar para avivar la memoria.

No faltan las historias y anécdotas, las que nos conminan a recordar tiempos felices, aquellos en los que se forjó mi generación sobre principios sólidos, en los que la amistad era, fue y continúa siendo el summun de la suma de todas las virtudes.

La marca de la mochila, creo que ni las usábamos para entonces, los zapatos ni la ropa, importaban para medir, éramos un montón de muchachos solidarios, que se ayudaban entre sí a cumplir la norma de trabajo, y que el fin de semana nos íbamos a bailar a una especie de disco con la música de moda, para regresar los lunes en la madrugada y sentarnos en los pupitres a estudiar y continuar la rutina, una rutina que amamos y extrañamos.

Han transcurrido casi 41 años del día en que nos despedimos en un caluroso julio, y casi todos guardamos la foto de ocasión, gastada de tanto manosearla, y después nos fuimos a estudiar lejos, algunos marcharon allende los mares, pero poco a poco hemos vuelto a estar juntos, a abrazarnos en la realidad y la virtualidad, a saber de nuestros oficios contados en las más disímiles e impensadas profesiones, de los hijos y hasta los nietos, mostrar sus fotos y ver cuánto se parecen a nosotros en lo físico.

Y entonces nos descubrimos como los mismos muchachos de entonces, de aquel convulso año de 1980, quienes llegamos en septiembre al “Bárbaro”, llenos de sueños y dispuestos a conquistar el mundo, encontrar el amor, hacer amigos, y hasta hallar una vocación, aun cuando no tuviéramos edad para ello. Nos damos un abrazo común, incorporamos a los que están lejos —esos que llegaron a través de una búsqueda antropológica googleana— y en la lejanía nos vemos sentados en el Pasillo Central, esperando por el timbre para volver a la rutina.

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Magalys Chaviano Álvarez

Periodista. Licenciada en Comunicación Social.

15 Comentarios en “Crónica de una amistad anunciada

  • el 23 julio, 2024 a las 4:48 am
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    Muy especial para quienes protagonizamos tu crónica el sentirnos invocados. De mi parte gracias por recordarnos esos momentos inolvidables de nuestras vidas.

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  • el 18 julio, 2024 a las 5:30 pm
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    Solo que es una lástima que la juventud no allá disfrutado de todas esas enseñanzas que túvieron mucho resultados en todo los ámbitos de una vida vida profesional.Ojala y se pudiera recuperar todas esa escuelas que ya no lo son solo llenas de marabú y sembraramos más valores en esta sociedad donde escasea gracias por compartir esta historia de una vida que surgió

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  • el 27 junio, 2024 a las 10:31 pm
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    Gracias Magalys por la excelente crónica dobre nuestro maravilloso grupo, que gracias al desarrollo de las telecomunicaciones nos ha permitido el reencuentro despues de 40 años, para recordar nuestra juventud y reafirmar la amistad y la solidaridad engendrada en quella epoca.

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    • el 28 junio, 2024 a las 7:12 am
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      Gracias a ustedes, mi estimado Pulido, por permitirme ser parte de esa generación que tanto nos marcó, abrazo

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    • el 18 julio, 2024 a las 9:00 am
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      Maga mi amiga, mi hermana yo no soy de ese grupo, pero igual tenemos historia de esos tiempos q jamás se borraran de la memoria, tiempos de amigos de verdad, donde lo importante era la amistad sincera e incondicional, como se extraña todo eso, un besote grande y gracias por transportarnos un rato a esa maravillosa época, te quiero

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  • el 27 junio, 2024 a las 1:01 pm
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    Gracias por leernos y Comentar, querida Dania, eres parte de esta crónica, te abrazo

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  • el 27 junio, 2024 a las 9:15 am
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    Querida amiga,muy bonita tu crónica,aborda una etapa muy bonita de nuestra adolescencia,mis ojos se llenaron de lágrimas recordando aquellos momentos inolvidables y que ahora rememoraramos en nuestras conversaciones,gracias a nuestro amigo Angel Reguera y también a todos los que se han unido y se vuelcan en la búsqueda de los que faltan,a todos muchas Gracias y a ti por contar nuestra historia

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    • el 27 junio, 2024 a las 12:58 pm
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      Gracias por leernos y Comentar, querida Dania, eres parte de esta crónica, te abrazo

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      • el 27 junio, 2024 a las 5:54 pm
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        Gracias Magalys!. Payrol.

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        • el 2 julio, 2024 a las 11:31 am
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          Gracias queridísimo profesor Payrol, por su didactismo, pedagogía, su enorme ética, por su tacto para con los estudiantes… llenaría este comentario de adjetivos grandilocuentes que merece. Yo fui una adolescente rebelde, sin embargo, NUNCA tuve problemas con Ud, Grandal, alfredito, Rolando y Ovidio de Física, Magalys de Literatura, Colina y Cipriano de Geografía, Ita, de Historia… en fin, y fue porque todos ustedes eran y son PEDAGOGOS de altura, gracias, gracias, gracias… al próximo encuentro NO PUEDE FALTAR,le pasaré por in box mis contactos, un abrazo enorme

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        • el 4 julio, 2024 a las 6:56 pm
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          Gracias querido profesor, su ejemplo como preceptor inspiró a muchos de mis condiscípulos, siempre en nuestra memoria afectiva!!!

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  • el 27 junio, 2024 a las 9:07 am
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    Con muchísimo orgullo me siento parte de esa crónica, de las amistades de aquella adolescencia que ha resurgido con los matices de la adultes en los sueños de la juventud, agregar a todo aquel currículo educacional y calidad de los inolvidables profesores los Círculos de Interés de Música, Baile, Teatro y Arqueología.

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    • el 27 junio, 2024 a las 5:43 pm
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      Diego, gracias por leer y comentar, esta crónica fue protagonizada por ustedes, mis maravillosos condiscípulos, una generación de muchachos hermosos, inteligentes y con talento; amigos que todavía demuestran la utilidad de la virtud. Tú eres un ejemplo de ello, te abrazo hermano querido

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  • el 27 junio, 2024 a las 8:22 am
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    Excelente crónica, así éramos eso adolescentes, impacientes, alegres, humildes, sanos, malditos también, pero con un gran corazón ❤️ y con un alto sentido de la amistad, el respeto y la responsabilidad. Hoy disfrutamos a plenitud el encuentro de ese gran grupo del PRE universitario. Gracias a Magalys y a nuestro 5 de septiembre, que alcanzó el Premio Internacional conducido por Caro Nodarse.

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    • el 27 junio, 2024 a las 5:44 pm
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      Querida Lydia, eras nuestra líder estudiantil, y bien sabes el valor de esta generación, gracias por tus palabras y por tu solidaridad permanente desde entonces

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