“Como en Girón, volvería a luchar por Cuba”
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Apenas dos días después de cumplir 14 años, Pedro Calderín Becerra ya estaba en Playa Girón. No lo dudó. Cogió las armas, la rabia y la poca edad, y fue a defender a Cuba aquel 16 de abril de 1961.
Del batey San Francisco, en Palmira, salió esa tarde el imberbe campesino que integraba la Asociación de Jóvenes Rebeldes. Junto a sus hermanos milicianos, partió sin saber bien qué sucedía, pero sabiendo bien a qué iba.
“Recuerdo al Comandante en Jefe Fidel en la primera línea y luego encima de un tanque de guerra. Nos dijo que había que atravesar la ciénaga de Zapata, porque si no nos mataban a todos”, narra Calderín Becerra
“Atravesamos aquel terreno cenagoso permanecimos en el canal de Muñoz. Ahí hicimos un cerco para que los mercenarios no llegaran al poblado de Covadonga. Ellos querían formar un gobierno provisional, pero la unidad del pueblo lo impidió.
Pedro recuerda la orden de Fidel que era necesario derrotarlos antes de 72 horas. Y así fue.
“Después del triunfo, el 19 de abril, nos dieron la misión de capturar a los dispersos. Algunos habían botado las armas y se hacían los que no eran mercenarios. Pero los sacamos de toda la ciénaga”.
Hoy, a seis décadas y media de la primera gran derrota del imperialismo en América Latina, Pedro narra sus vivencias con la voz aún firme.
“Para mí haber participado en Girón significa un inmenso orgullo. Y a veces me molesto con algunas personas que desconocen las verdaderas intenciones de Estados Unidos. Piden que invadan, pero no saben lo que es una invasión. No saben lo que es una aviación tirándole a gente inocente. No saben el destrozo de un enfrentamiento”.
“Existen innumerables problemas y se han cometido muchos errores, lo reconozco como revolucionario. Pero los cubanos dignos dan la vida por esta tierra. Tenemos libertad y derechos. Eso vale mucho para cualquier ser humano en el mundo”, agrega.
Ante las recientes y constantes amenazas de Donald Trump hacia Cuba, Pedro comenta que “lo único que quisiera es que quitaran el bloqueo económico que tanto nos asfixia. Que cuando se realicen diálogos de Estados Unidos con Cuba, sea con respeto. Que no venga nadie a imponer lo que le dé la gana. Nosotros tenemos nuestro camino y decidimos quién está y quién no. No es ningún gobierno de otro país el que tiene que venir a solucionar las dificultades de Cuba”.
Recuerda a Fidel, al Che y a Camilo como “tres hombres incomparables” en la historia de la Revolución por su liderazgo, ejemplo y valentía.
A sus 75 años, afirma que “si vuelven a convocar a luchar por Cuba, yo tengo fuerza. Volvería otra vez y, si es necesario, dar mi vida”.
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