La protección de la propiedad intelectual de los autores

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El ser humano nació con la necesidad de crear. Con el paso del tiempo aumentaron los productos culturales y las copias que realizaban de estos, lo que creó la necesidad de proteger la propiedad intelectual de las personas.

Los derechos de autor son un conjunto de normas y principios que afirman los derechos morales y patrimoniales que de acuerdo con la ley se le concede a los autores por la creación de una obra literaria, artística, musical o científica, publicada o inédita.

Una obra puede pasar al dominio público al expirar los derechos patrimoniales han expirado, lo que suele ocurrir después de pasado un tiempo de la muerte del autor. El plazo mínimo, a nivel mundial, es de 50 años y está establecido en el Convenio de Berna.

Muchos países han extendido ese plazo ampliamente, en Europa son 70 años desde la muerte del autor, mientras que en México son 100 años. Una vez pasado ese tiempo, dicha obra entonces puede ser utilizada en forma libre, respetando los derechos morales.

Con la creación de la imprenta aumento la facilidad de distribución y copia masiva de las obras, provocando la necesidad de establecer regulaciones de monopolio sobre las obras, como fuentes de propiedad intelectual.

Aunque suele darse como fecha del nacimiento del derecho de autor y del copyright el siglo XVIII, en realidad se puede considerar que el primer autor en reclamar derechos de autor en el mundo occidental fue Antonio de Nebrija, creador de la célebre Gramática castellana e impulsor de la imprenta en la Universidad de Salamanca a finales del siglo XV.

El Estatuto de la Reina Ana fue aprobado por el parlamento inglés en 1710, y se considera la primera norma sobre copyright de la historia occidental. Establecía que todas las obras publicadas recibirían un plazo de 14 años, renovable por solo una vez si el autor todavía se encontraba con vida.

En los Estados Unidos el copyright se convertía en un derecho de propiedad comerciable, más relacionado con la forma de comercializar el arte como un producto, pero en Francia y Alemania se desarrolló bajo la idea de la expresión única de los autores. En esa línea, el filósofo alemán Immanuel Kant decía que «una obra de arte no puede separarse de su autor».

El derecho de autor y copyright muestran dos concepciones diferentes sobre la propiedad literaria y artística diferentes. Mientras que la protección del copyright se limita estrictamente a la obra, sin considerar al creador como un autor, solo dándole derechos que determinan las modalidades de utilización de una obra, el derecho de autor se basa en la idea de un derecho personal del autor, fundado en una forma de identidad entre el autor y su creación. Es la emanación de la persona del autor: la obra es expresión de la persona del autor y así se le protege.

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