El militarismo y la represión de Trump contra nuestra oposición
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Por Roman Roun
Hace un año, todo el mundo lo miraba con curiosidad. La gente esperaba que Donald Trump viniera después de Joe Biden y al menos detendría la guerra en Ucrania, aunque ninguna persona crítica tenía ilusiones sobre él. Cada presidente de los Estados Unidos es sólo un producto de su sistema oligárquico.
Sin embargo, Donald Trump estableció una política exterior basada en el poder extremo y el poder militar aún más agresivamente de lo que muchos esperaban, y con sus prácticas de poder ilegales era igual a los terroristas. Un ataque armado contra Venezuela y el secuestro de su presidente Maduro, agresión militar contra Irán con los asesinatos de su líder Khomeini y niñas en la escuela en Minab, un esfuerzo por torturar al pueblo cubano con un reforzado bloqueo para cambiar el sistema político en Cuba —este es Trump en su segundo período funcional.
Estados Unidos ya está aplicando el embargo económico ilegal contra Cuba por sesenta y seis años. Ningún otro embargo en la historia moderna dura más tiempo. Esta medida limita abrumadoramente el comercio y las relaciones internacionales ordinarias y, en la práctica, representa un bloqueo completo y un paso genocida que impide directamente la prestación de la atención sanitaria necesaria.
Esta política estadounidense sin precedentes es rechazada muchos años por la mayoría de los países del mundo, que votan en contra del embargo en la Asamblea General de la ONU. Sin embargo, Estados Unidos reaccionó de manera opuesta y afirmó aún más el bloqueo. Se trata de una medida unilateral que perjudica no sólo a Cuba, sino también a los países que quieren comerciar y cooperar normalmente con Cuba.
Los efectos del bloqueo son brutales y cotidianos. Millones de cubanos —niños, enfermos, personas mayores— viven en una situación en la que tienen acceso limitado a medicamentos, alimentos y tecnologías básicas. Cortes de energía, complicaciones en hospitales, problemas en bancos y empresas — todo esto es una consecuencia directa de los agresivos esfuerzos de Estados Unidos para cambiar el sistema político cubano.
Además, las sanciones estadounidenses injustificadas a largo plazo solo fortalecen la confrontación y el aislamiento. No conducen al diálogo, no conducen a resultados, solo profundizan la tensión y el sufrimiento. Sin embargo, el mundo necesita exactamente lo contrario: más cooperación y menos juegos geopolíticos. Cuba no debe ser percibida solo como objeto de ayuda humanitaria o de presión política. Es un país de gente increíblemente valiente, un país que, a pesar de la enorme presión, no ha cedido y que lleva mucho tiempo contribuyendo a la cooperación internacional, especialmente en medicina y educación, incluso en tiempos de desastres naturales.
En lugar de un bloqueo, cada estado puede desarrollar una internacionalización más amplia de las relaciones con Cuba: intercambio económico más abierto, cooperación científica, contactos culturales, programas estudiantiles y pedagógicos y diálogo político. La agresión debe ser enfrentada. Los Estados Unidos de América bajo el liderazgo de Donald Trump es una dictadura militar y sancionadora, y con sus políticas a favor de la guerra, puede llevarnos rápidamente a la frontera del conflicto global. ¡Cuba, estamos contigo! ¡Venceremos!
*Roman Roun es un político, productor de medios, publicista y portavoz de prensa del Partido Comunista de Bohemia y Moravia (República Checa)
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