Yexela y el arte de hacer reír (+Fotos)

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Detrás de la nariz roja y de cada fiesta que parece escapada de un cuento, hay una historia de vocación, sacrificio y amor. Yexela González es una cienfueguera que encontró en el teatro la luz verde para llegar a su esencia y en el arte del clown la fórmula para saciar su felicidad.

Hace más de un lustro, junto a su compañero de vida y un grupo de amigos, fundó CumpleSueños, una compañía dedicada a la organización de fiestas familiares donde cuida cada detalle con la mirada amorosa de una madre.

En ella encontramos una versatilidad inmensa. Es comunicativa, sonriente y jaranera. Parece que nos conocemos de toda la vida mientras dialogamos. Yexela desgrana su  fórmula para combinar el camino artístico junto a los desafíos de emprender en Cuba y  al mismo tiempo ser mamá.

¿Cómo descubriste que el arte era tu vocación?

“Desde muy niña supe que quería ser artista. Estudié danza, luego música en la Escuela de Arte en Cienfuegos, y finalmente me gradué en la especialidad de actuación en la Escuela Profesional de Artes ‘Samuel Feijóo’ de Villa Clara. Debo confesar que durante mis años de estudiante me sentí como un pez fuera del agua. Soy una persona extremadamente tímida, contrario a lo que se pueda creer, y sentía que el teatro era un universo que no compaginaba con mi personalidad. Luego descubrí, al llegar al mundo profesional, que la actuación y el teatro no son más que un viaje hacia dentro de nosotros mismos. En la medida en que nos conocemos profundamente, podemos conectar con otros personajes. Ese viaje hacia adentro, que nos permite conocer quiénes somos en esencia, cuáles son nuestros demonios, nuestros mayores miedos y alegrías, y fue eso lo que me enamoró de la actuación.”

¿De dónde nace la pasión por el clown?

“La primera vez que me vestí de payasa fue bajo el amparo del grupo ‘My Clown’ de Cienfuegos, cuando era una niña, con quienes me unen lazos familiares. Ya de adulta, conocí la estética de Teatro Tuyo, un grupo cubano que me enamoró por la manera en que abordaban el clown o payaso. Me lancé a la aventura de mudarme a Las Tunas, una decisión que también fue por amor, pues compartía mi vida con mi pareja, mi esposo y mejor amigo. Allí, en Las Tunas, nos bautizaron como Chela y Chupete.

Referentes en tu carrera…

“En cuanto a referentes, en mis estudios personales siempre consumí mucho a Chaplin, Aída, Buster Keaton y el famoso Le Luthier. En Cuba, tuve referentes en mi infancia como el propio ‘My Clown‘ y también la estética de ‘Teatro Tuyo’. Además, tengo la suerte de estar casada con alguien que para mí es un gran referente, José Adrián Fernández. Él tiene un modo particular de percibir y sentir el universo clown, y esa búsqueda en pareja, ese estudio conjunto, me ha nutrido muchísimo y se ha convertido en una guía constante”.

Háblame de CumpleSueños. ¿Cómo nace la idea?

“CumpleSueños surgió literalmente del café de tres amigos. Así como surgen los grandes proyectos, tuvimos esa idea y se materializó. Llevamos seis años haciendo realidad ese sueño de aquel día”.

¿Cuál ha sido el mayor reto de CumpleSueños?

“Lo más difícil de presentarse al espectáculo infantil es que tu discurso y tu estética deben caminar en dos sentidos: para el adulto y para el niño. No es el infante el que te contrata para que le celebres su fiesta y tampoco paga una entrada. Si el adulto no está satisfecho, pues no resulta. Tienes que apostar a que ambas generaciones se diviertan y aportar valores para que entiendan que este producto es parte de lo que necesitan para su crecimiento”.

¿Qué los identifica?

“Ponemos al niño como centro. Desde los inicios nos preocupamos por el ambiente del lugar. En CumpleSueños garantizamos la magia, el respeto desde la música que escuchamos, el espectáculo que damos a consumir, el mensaje que queremos transmitir. Estamos pendientes a todos los detalles: la bienvenida, la educación. Tener este tipo de emprendimiento nos pone en el deber de ser comunicadores y, de esa manera, contribuir a la educación de esos hombres del mañana”.

En pocas palabras, ¿qué es CumpleSueños?

“Somos una agencia profesional que organiza eventos festivos, pero más que eso, somos un grupo de amigos que cree que existen mil formas de hacer que una fiesta sea única. El teatro me dio las herramientas para percibir cada evento como algo especial. Con nosotros, el cliente puede reír y llorar de emoción al mismo tiempo, porque creemos que los sueños pueden hacerse realidad, y muchas veces están en los pequeños detalles. Por ejemplo, en el sueño de que un familiar que ha emigrado y no puede estar físicamente en el cumpleaños, de algún modo sientan que su presencia y energía están en esa fiesta. Siempre preguntamos a los clientes: ‘¿Cómo lo sueñas?’. Porque cuando conectas con el ser humano, con su historia —quiénes son, de dónde vienen, a qué se dedican, cuáles son sus sueños— te es muy fácil regalarles una fiesta hecha exactamente a su medida”.

¿Cuáles son los momentos más gratificantes de este camino?

“Yo creo que los momentos más gratificantes se esconden en el día a día y, por hacerse cotidianos, a veces somos incapaces de verlos. Para mí, uno de los más grandes es levantarme a las 5 de la mañana, abrir las puertas de mi hogar y recibir a mi equipo: un grupo de gente joven que se enfrenta a los desafíos de la realidad cubana, que a veces no ha dormido bien, y aún así apuesta por llegar temprano, por ser disciplinado. Nos abrazamos, compartimos el primer café del día… La grandeza que tiene eso es, para mí, un logro inmenso”.

¿Cómo influye tu rol de madre en el trabajo?

“Ser madre es la condición que más me define en la vida. De hecho, la mística de CumpleSueños nació cuando mi hijo mayor (que hoy tiene 6 años) estaba recién nacido. Eso condiciona todo. Yo jamás le daría a un niño lo que no les daría a mis hijos para consumir. Cada vez que nuestro equipo realiza un cumpleaños, lo hacemos pensando que es el cumpleaños de uno de mis hijos, con la misma luz, la misma pasión y la misma entrega. Mis hijos son una fuente de inspiración diaria e inagotable. Cuando nos convertimos en madre, debemos eliminar la idea de que los hijos son obstáculos para cumplir metas profesionales. Es verdad que ser madre quizás te hace avanzar a otra velocidad, pero también te vuelve mucho más sensible, resistente y más creativa. Ellos, con su simple existencia y su manera pura de ver el mundo, son mi mayor fuente de inspiración”.

¿Cuáles han sido tus principales desafíos en esta doble faceta?

“El mismo hecho de ser madre y tener ‘otro hijo’ que es este emprendimiento ya es un desafío enorme. Recuerdo tener al bebé recién nacido y tener que salir a trabajar ocho o diez horas —estamos hablando de un niño con días después de nacer—, mantener la lactancia materna exclusiva, liderar al equipo, regresar a casa y conectar de lleno con la madre que soy, intentando ser una madre completa y no a medias. Eso llevó mi vida a un nivel de exigencia muy fuerte y hace que cada día sea un desafío diferente”.

¿ Cuál sería tu regalo para Cumplesueños?

“Si yo tuviera la posibilidad de regalarle algo a CumpleSueños, sería el tiempo. No quiero que sea solo un emprendimiento o un negocio; es un proyecto a largo plazo que intenta incidir en la vida social de nuestra ciudad y en la historia de las familias que nos abren sus puertas. Deseo que prevalezca en el tiempo y que seamos capaces de crecer como proyecto al mismo ritmo en que crecen nuestros integrantes. Siempre me ha preocupado que cada persona que transite por CumpleSueños crezca profesional y humanamente, porque creo que esa es la única manera de ser un proyecto que transforme realidades”.

Si tuvieras que definirte en tres palabras…

“Sería madre, madre y madre”.

¿Qué consejo le darías a una persona que quisiera dedicarse al mundo del espectáculo infantil?

“Rodéate de personas que te inspiren. Yo no hubiera podido alcanzar lo mucho o lo poco que he logrado si no estuviera rodeada de esas personas. El apoyo más importante lo he recibido de mi compañero de vida, quien muchas veces ocupó mi lugar en casa al cuidado de los hijos para que yo pudiera salir. Tampoco hubiera podido sin mi equipo, un grupo de seres humanos de luz que me inspiran y me acompañan a soñar. Y, por supuesto, no tenerle miedo al fracaso. El fracaso son solo intentos que te acercan al éxito.

Por último, ¿cómo te gustaría que te recordaran: como payasa, como emprendedora o como madre?

“Quiero siempre ser recordada como la mamá de Samuel y Darío. Quiero que me recuerden como alguien que disfrutó haciendo reír a los demás, pero sobre todo, como una mujer que cometió mil errores y se perdonó por todos ellos; como una mujer que fracasó, fracasó y fracasó, hasta lograrlo; como una mujer que redefinió para sí la palabra ‘éxito’ y la convirtió en la posibilidad de crear una familia y amar intensamente a las personas con las que compartió su vida. Esa es la esencia de todo”.

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