Apuntes sobre la producción intelectual en las tres primeras décadas del siglo

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La intelectualidad cienfueguera, en la cual había surgido un profundo sentimiento nacionalista, hizo suyo el tema de la injerencia norteamericana y sus efectos para la nueva nación. En sus producciones de carácter histórico y literario, muchos intelectuales abordaron el tema. Este período se caracterizó por la diversidad temática, cuyos textos tenían la función de indagar, comunicar, reflexionar, examinar, sugerir, precisar, proponer e interpretar sobre un tema determinado.

La producción literaria de inicios de la República en la ciudad, estuvo marcada por una visión escéptica, pesimista, derivada, esencialmente, de la frustración de los ideales independentistas. Los escritores cienfuegueros fueron admiradores de dos de los adalides principales de esta época: José Martí (1853-1895) y Rubén Darío (1867-1916). Se puede afirmar que el siglo XX en Cienfuegos, en sus aproximadamente tres primeras décadas es una prolongación del XIX; muy parecido a lo que ocurre en el ámbito nacional, con algunas excepciones. En este sentido Miguel Ángel de la Torre y Rodríguez (1884-1930), como representante de esta primera etapa transparenta en su obra el pesimismo y la desilusión. Ello se corrobora en las crónicas que abordan aspectos de su terruño, por el que sentía gran amor. Por ejemplo en Camino Adelante sobresale la nostalgia por un pasado reciente que se transformó con el paso del tiempo.

Conjuntamente, la prensa escrita en la ciudad jugó un papel muy importante en la divulgación del acontecer y se asignó un espacio en el campo intelectual. Se involucraron figuras de la talla de José Cabruja Planas (1894-1972), escritor de cuentos infantiles publicados en la prensa local. En el año 1920 dio a conocer en el periódico La Correspondencia¹, 15 leyendas sobre costumbres, acontecimientos y personajes de Cienfuegos.

A esta serie de escritores se suma Salvador Bienvenido Rumbaut Yánez (1891-1966). Desde su primera juventud demostró decidida vocación por las letras. Colaboró en distintos periódicos de la localidad e ingresó en el periodismo profesional, en 1922, al hacerse cargo de la dirección del diario local El Comercio². En la colección de ese periódico se pueden encontrar todos sus trabajos literarios. Sus artículos son innumerables, se distinguen por la galanura de estilo, precisión y claridad. En este diario mantuvo una sección bajo el título “El Hilo del Día” que sirvió de base para el estudio de la Historia Contemporánea de Cienfuegos. En ella retrataba el estado político y social de la ciudad y realizaba un juicio crítico de todos los hechos ocurridos. En el orden social, perteneció a casi todas las instituciones culturales de Cienfuegos; fue Secretario del Cienfuegos Yacht Club y Vice-Presidente del Ateneo.

Diversos autores de la región se destacaron por sus creaciones. En 1920 la obra de Pablo Rousseau y Pablo Díaz de Villegas, “Memoria descriptiva, histórica y biográfica de Cienfuegos y Las fiestas del primer centenario de la fundación de esta ciudad (1819-1919)”, aportó datos necesarios para el estudio del decursar histórico social. Representa además, una muestra de la vasta cultura que poseían estos autores y de su amor por la región.

También se destacó en el ámbito intelectual Pedro López Dorticós (1896-1967), abogado de profesión pero que circuló en el campo de la literatura y el periodismo. Incursionó en el ensayo y estudió aspectos de la vida de Martí, igualmente se destacó como orador y poeta. En 1926 publicó el libro Palabras, que está compuesto por tres discursos entre los que sobresalen “Apología de Pedro Modesto Hernández” y “La ciudad”. En 1927 se publicó también su único libro de versos que recoge su labor de diez  años. En su obra demuestra el cultivo de la tendencia vanguardista en Cienfuegos, lo que representa un momento importante en la periodización de la literatura. La situación del intelectual y la realidad social son reflejadas también en su poemario.

En este contexto, y como se pudo apreciar con anterioridad, las revistas y periódicos también funcionaron necesariamente como los factores que canalizaron el mayor peso de la producción intelectual no fácil de divulgar a través de libros. Su creciente significación los convirtió en espacios legitimarios para los escritores. A menudo el redactor literario de la publicación se encargaba de valorar una obra, basta recordar a Emilio Roig en Social.

Todos resultaron sitios para reflexionar entorno a la preservación de los valores culturales y devinieron como espacio social en el cual se ubicaron los productores de las obras y el sistema de agentes encargados de valorarlas y divulgarlas. Desde sus producciones, los hombres y las mujeres de letras de la república no solo se limitaron a denunciar sus males, forjar una conciencia cívica, alentar reformas y participar de forma activa en la política. Fueron también grandes promotores de la cultura. Para ello fundaron instituciones, dirigieron revistas y periódicos, mantuvieron contacto con intelectuales extranjeros y dieron muestra de una formación humanista, un conocimiento enciclopédico y una vocación universalista, que no estaba reñida con un profundo nacionalismo. 


¹ La Correspondencia (1898-1964): diario insigne de Cienfuegos, fundado al terminar la guerra de independencia por Cándido Díaz, Francisco D. Madrazo  y Florencio R. Vélis. Se fundó el 31 de octubre de 1898 con el fin de defender los intereses de los españoles en Cuba. Tomado de: Navarro, Francisco G. Cándido Díaz, padre de La Correspondencia. Revista Bitácora de Jagua (Cienfuegos). Año 5. No. 2/2018.

² El Comercio (1902-1958): diario cienfueguero cuyo primer número se publicó el 2 de noviembre de 1902. Lo fundó el camagüeyano Ramón Sánchez Varona.

* Doctora en Ciencias Históricas. Especial para el Periódico 5 de Septiembre.

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Alegna Jacomino Ruiz

Doctora en Ciencias Históricas

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