Una fecha que marcó el punto de madurez y cristalización del proyecto elaborado por Martí

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INMENSA SATISFACCIÓN REVOLUCIONARIA Y HUMANA

En su histórico informe ante el I Congreso del Partido Comunista de Cuba, el compañero Fidel, que en estos momentos encabeza la delegación de nuestro Partido invitada a participar en el XXV Congreso del glorioso Partido Comunista de la patria de Lenin, al referirse al Anteproyecto de Constitución que sería sometido a la consideración del máximo evento de los comunistas cubanos, expresó:

«Enriquecido por la discusión popular y perfeccionado por la Comisión Preparatoria Central hemos obtenido el texto sobre el cual habrá de pronunciarse nuestro Congreso, y que será sometido a referendo el próximo 15 de febrero, para que sea nuestro pueblo con su voto libre, igual, universal y secreto quien sancione definitivamente la Constitución que será proclamada solemnemente el 24 de febrero en la fecha patria que señala el ochenta y un aniversario del inicio de la gloriosa guerra independentista de 1895, fruto del esfuerzo conmovedor de José Martí y su glorioso Partido Revolucionario Cubano.

«Qué inmensa satisfacción revolucionaria y humana el poner ese día en vigor la Constitución que como síntesis de las luchas históricas de nuestro pueblo consagra el anhelo de nuestro Héroe Nacional de que la Ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre».

Y hoy 24 de febrero de 1976 –fecha que a partir de este momento será doblemente histórica– al reunimos para proclamar y poner en vigor oficialmente la primera Constitución socialista de América, aprobada por el voto libre, igual, universal, secreto y consciente de 95,7 % de todos los hombres y mujeres de nuestro pueblo desde los dieciséis años de edad, sentimos que nos embarga profundamente esa inmensa satisfacción revolucionaria y humana que advirtiera Fidel.

(Discurso en la proclamación de la Constitución de la República de Cuba. Teatro Karl Marx, La Habana, 24 de febrero de 1976)

FIDEL ES FIDEL

(…) Asumo la responsabilidad que se me encomienda con la convicción de que, como he afirmado muchas veces, el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana es uno solo.

Fidel es Fidel, todos lo sabemos bien. Fidel es insustituible y el pueblo continuará su obra cuando ya no esté físicamente. Aunque siempre estarán sus ideas, que han hecho posible levantar el bastión de dignidad y justicia que nuestro país representa.

Solo el Partido Comunista, garantía segura de la unidad de la nación cubana, puede ser digno heredero de la confianza depositada por el pueblo en su líder. Es la fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado, y así lo establece el artículo 5 de nuestra Constitución, aprobada en referendo por exactamente el 97,7 % de los votantes.

Esa convicción tendrá particular importancia cuando, por ley natural de la vida, haya desaparecido la generación fundadora y forjadora de la Revolución.

(…)

Nuestra historia enseña, desde las guerras de independencia hasta el presente, que mientras mayores sean las dificultades, más exigencia, disciplina y unidad se requieren. El desorden, la impunidad y la falta de cohesión han estado siempre entre los peores enemigos de un pueblo que lucha.

(…)

Compañeras y compañeros, un día como hoy, en 1895, al llamado de Martí, los pinos viejos y nuevos reiniciaron la lucha por la independencia, frustrada por la intervención militar de los Estados Unidos. Medio siglo después logramos unirnos nuevamente y presentar combate al mismo enemigo de siempre.

No fue casual que se escogiera esta fecha hace cincuenta años, para la primera trasmisión de Radio Rebelde en la Sierra Maestra, ni que fuera el día en que proclamamos nuestra Constitución socialista en 1976.

En este aniversario 113 del inicio de la guerra necesaria son realmente muchos y difíciles los retos. Ante ellos, tengamos presente lo expresado por Fidel en su reflexión publicada el pasado 10 de diciembre, cuando nos alertó: «El rostro ceñudo de Martí y la mirada fulminante de Maceo señalan a cada cubano el duro camino del deber y no de qué lado se vive mejor».

(Discurso en la sesión constitutiva de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Palacio de Convenciones, La Habana, 24 de febrero de 2008)

 

DEFENDER, MANTENER Y CONTINUAR PERFECCIONANDO EL SOCIALISMO

En una fecha como hoy, el 24 de febrero de 1895, se reinició la lucha por la independencia con la fusión de los fogueados mambises de la primera guerra y los pinos nuevos, bajo el liderazgo del Partido Revolucionario Cubano y de Martí.

Me corresponde asumir nuevamente ante ustedes y todo nuestro pueblo el honor de presidir el Consejo de Estado y el Gobierno.

En este sentido, creo que no es ocioso reiterar lo afirmado dos veces en este Parlamento: A mí no me eligieron presidente para restaurar el capitalismo en Cuba, ni para entregar la Revolución. Fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo.

(…)

Al hablar de estos temas es oportuno recordar lo expresado por Fidel, hace exactamente quince años, ante la Asamblea Nacional, el 24 de febrero de 1998, en cuanto a la primera regla o rasgo que debe caracterizar a un cuadro revolucionario: «No ambicionar nunca cargos, que los hombres lleguen a los cargos que les correspondan por sus méritos, por su trabajo, por sus virtudes, por su patriotismo».

(Discurso en la sesión constitutiva de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Palacio de Convenciones, La Habana, 24 de febrero de 2013)

 

LA CAPACIDAD DE HALLAR UNA ALTERNATIVA Y SOBREPONERSE ANTE CUALQUIER REVÉS

Conmemoramos hoy, 24 de febrero, el 123 aniversario del reinicio de la Guerra de Independencia convocada por José Martí.

El profundo significado de esta fecha marcó el punto de madurez y cristalización del proyecto elaborado por Martí, quien para conducirlo y hacerlo realidad fundó el Partido Revolucionario Cubano.

Cuando todo parecía perdido, su capacidad de hallar una alternativa y sobreponerse ante cualquier revés, lo llevó a convocar al pueblo a un esfuerzo definitivo: la guerra que creyó necesaria cuando la consideró inevitable. En todo momento apeló a la unidad nacional, articulando las mejores tradiciones del pasado, sin omitir a ninguno de los que estuvieron dispuestos al sacrificio y a dar la vida por la causa superior.

Un mes después, el 25 de marzo de 1895, en Montecristi, República Dominicana, Martí suscribió con el mayor general Máximo Gómez el manifiesto que estableció el alcance y los propósitos de la lucha. Juntos partieron hacia Cuba para sumarse al empeño libertador, desembarcando por Playitas de Cajobabo el 11 de abril. Pocos días antes lo había hecho el mayor general Antonio Maceo por Duaba.

Como señalara Fidel al conmemorarse un siglo de la Guerra de los Diez Años: «Martí recogió las banderas de Céspedes, de Agramonte y de los héroes que cayeron en aquella lucha y llevó las ideas revolucionarias de Cuba en aquel periodo a su más alta expresión»

(…)

En un día como este, en el que honramos a aquellos cubanos dignos que en 1895 volvieron al campo de batalla para liberar a Cuba, retomo las palabras pronunciadas por Fidel en 1965: «¡Nosotros entonces habríamos sido como ellos, ellos hoy habrían sido como nosotros!». Ese es el compromiso que hemos mantenido y será también el que guíe a las actuales y futuras generaciones, para que la patria siga siendo libre.

(Discurso en el otorgamiento del título honorífico Héroe del Trabajo de la República de Cuba a tres valiosos compañeros. Capitolio de La Habana, 24 de febrero de 2018)

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Granma

Órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Fundado el 3 de octubre de 1965. Disponible en la web como diario desde julio de 1997.

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