Outlaw King: David vuelve a vencer a Goliath

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Bienvenida la irrupción de una buena película de aventuras como Outlaw King, que Netflix recién presentara a los espectadores del planeta el pasado 9 de noviembre tras su pase por el Festival de Toronto. /Foto: Tomada de Internet

Había una vez bogaba mejor un género fílmico mediante el cual el firmante, como buena parte de todos quienes mostrarán interés por este post, comenzamos a acercarnos, y luego amar, al Cine: el de Aventuras. Cualquier similitud a lo ocurrido al trabar contacto con la Literatura….

Entre arcos, flechas, capas, espadas, arcabuces, abordajes y cacerías aclararon al alba de nuestra memoria estético/sentimental historias pregnantes de emoción y carnadura humana, cuyo sentido inmanente de la acción no las eximían de plantear su estructura sobre una base lógica de coherencia narrativa o de incorporar a sus escenas y justificados encuadres más de dos planos largos que permitieran apreciar algo detrás de la nariz apolínea del héroe. Filmes poseedores de magma dramático, en los cuales en ciertos casos se suplía a través de chispa los altos al billete del productor. Donde todavía una batalla era una batalla, no billones de píxeles, y resultaba apreciable la labor física real del actor o el doble, pues predominaba el componente humano.

No representa semejante pre√°mbulo la visi√≥n amn√©sica de quien no repara en las negativas connotaciones ideol√≥gicas tarzanescas de cierto segmento de dicha pantalla, ni un raptus de nostalgia desacompasado de la dial√©ctica de cualquier arte, g√©nero en este caso. Es cierto que durante lo corrido del cart√≥n piedra al chip cayeron en desuso estilos o moldes artesanales (alg√ļn cine de aventuras del Hollywood de vieja escuela envejeci√≥ sin remedio); cambiaron ‚ÄĒconsustancial le es ello a la creaci√≥n‚ÄĒ corrientes expresivas, formas y fusiones del lenguaje cinematogr√°fico, influencias intelectivas en el universo referencial de los realizadores emergentes, vectores de atracci√≥n del narratario, tecnolog√≠as. Pero, por arriba de todo ello, la magnitud fundamental de cuanto se modific√≥ en la manera de asumir en el celuloide lo aventuresco u otras vertientes tem√°ticas parientes (fantas√≠a heroica, √©pica, mitol√≥gica, peplum, cavern√≠cola‚Ķ) guarda relaci√≥n directa con conceptos ajenos al desarrollo del arte, descifrables m√°s f√°cilmente en los diccionarios de las finanzas.

Outlaw King suma habilidad en el montaje, tempo perfecto, firme pulso y notable sentido del ritmo, de los movimientos de grandes masas de extras, orlada por coreografías bélicas de primer nivel. /Foto: Tomada de Internet

Como sabemos, atravesamos una era de precuelas, secuelas y postsecuelas mantenedoras en permanente S√≠ndrome de Estocolmo al receptor mundial, gustoso cautivo condicionado por la obnubilante promoci√≥n/distribuci√≥n de este tipo de productos. Dependientes tales piezas, en √ļltima instancia, de la fanfarria atonal, la fabricaci√≥n en serie catalista y la grandilocuencia mastod√≥ntica, cuyas premisas responden al imperio dentro de la industria del high concept, el c√°lculo fr√≠o, la superproducci√≥n hipertrofiada, la puesta en formol eterno de cualquier resorte de rentabilidad. La pol√≠tica pop corn de los estudios en Hollywood se decant√≥ del todo a favor del armatoste hiperdigitalizado con empleo sobresaturador del efecto surgido de dicho soporte. Asidas tales producciones gen√©ricas, extra√≠das del √≥vulo del CGI, a ucases inamovibles y a una l√≥gica dram√°tica de escalofriante simpleza que cada vez se acerca menos al planteo dram√°tico del guion para el s√©ptimo arte y canibaliza m√°s los esquemas o las estrategias del videojuego, en el sentido del encadenamiento constante de la acci√≥n hacia niveles superiores: centro de gravedad donde cuanto √ļnico importa es justo eso, no el continuo narrativo. Esto, en claro desmedro tanto de los estilemas y mecanismos internos naturales al g√©nero, como del ritmo secuencial, el discurrir de la di√©gesis, el sentido de las gradaciones en la peripecia del h√©roe; o sea, su universo de representaci√≥n, su alfabeto de discurso. Carcasa y almendra. La intenci√≥n real de contar una historia, en fin. Esas son las que no abundan hoy d√≠a, ni material de base original, ni la tradicional traslaci√≥n cinematogr√°fica de (nuevas) obras literarias. As√≠, ven la luz ornitorrincos hijos del actual delirio de lo difuso, la aparatosidad ca√≥tica y el exhibicionismo, combinados con el reexprimido de lo exprimido, la anemia discursiva, la disipaci√≥n de la energ√≠a del relato y la ausencia en el desarrollo de personajes: rob√≥ticos y desprovistos de m√≠nima aura de vulnerabilidad.

Por eso, en medio de escenarios tales resulta tan bienvenida la irrupción de una buena película de aventuras, en la tradición (digamos, por poner dos escasos ejemplos recientes) de Apocalypto, bajo la dirección de Mel Gibson en 2006; o Mongol, realizada por Sergei Bodrov en 2007, como Outlaw King (David Mackenzie, 2018), que, tras su pase por el Festival de Toronto, Netflix recién presentara a los espectadores del planeta el pasado 9 de noviembre.

No obstante afrontar una recepción más bien tibia a nivel de crítica internacional, en la opinión del firmante Outlaw King es una legítima aventura, cuya factura no solo denota la confirmación del talento del autor de Comanchería, sino además su amor al cine y su conocimiento de este género tan caro al celuloide.

No obstante afrontar una recepción más bien tibia a nivel de crítica internacional, Outlaw King es una legítima aventura, cuya factura denota la confirmación del talento del autor de Comanchería. /Foto: Tomada de Internet

Al mismo se acerca Mackenzie desde un plano de respeto y admiración que no por ello lo induce a fraguar una repetitiva obra academicista, sino a caligrafiar una propuesta que alimenta su sed en los mejores abrevaderos de esta parcela y abre caminos de personalidad mediante un trabajo de notable brío discursivo; suma habilidad en el montaje; un tempo perfecto; firme pulso y notable sentido del ritmo, de la planificación, de los movimientos de grandes masas de extras y del curso de la narración; y orlada por coreografías bélicas de primer nivel (el combate final escenificado al minuto 100 poco tiene que envidiarle a Corazón valiente, su antecedente más cercano del pasado siglo).

Y en Escocia tambi√©n anda el juego en la pel√≠cula del local Mackenzie, cuyo relato se remonta al siglo XIV y los tiempos del rey Robert The Bruce y su lucha de liberaci√≥n nacional contra la monarqu√≠a inglesa liderada por Eduardo I, un tit√°nico enfrentamiento de David contra Goliath, donde el peque√Īo vuelve a vencer al gigante: de v√°lidos ecos para cualquier posible confrontaci√≥n asim√©trica en la actualidad, en tanto demuestra la significaci√≥n esencial de la dignidad, el honor y el coraje para defender el suelo patrio de cualquier invasor.

1 Comentario

  1. Es cierto que las pel√≠culas de aventuras pueden ser muy entretenidas y tener gran calidad art√≠stica. Mi favorita es La Odisea de Andrei Konchalovski, que re√ļne un casting envidiable, una historia inolvidable y una fuerza narrativa contundente. Si a ello sumamos las grandes actuaciones de un reparto donde las mujeres se√Īorean, con una Irene Papas estremecedora, una Greta Scachi sutil y una sensual√≠sima Bernadette Peters, ni hablar de calidad. De Isabella Rosselinni mejor ni mencionarla es ya para mi la diosa Atenea. Es estremecedor este filme, y le habla mucho a los cubanos por varias razones, pues Odiseo bien puede ser cubano: guerrero, sagaz, improvisador, familiar, aventurero y luchador de su lugar en el mundo. Creo que no debe quedar ni√Īo cubano que vea esta pel√≠cula, es formadora por excelencia de valores, y lo hace desde el sentimiento y tambi√©n desde un arte despojado de grandes artilugios y sencilla hasta en sus efectos especiales. Creo que ha quedado en la memoria afectiva de los espectadores porque se centra en el factor humano, en los conflictos internos de cada uno de los personajes y nos da h√©roes de carne y hueso, a pesar de tratarse de un mito hom√©rico. Aplausos a las personas que aprenden que se puede CREAR sin importar la tem√°tica o el p√ļblico al que va dirigido una obra de arte. Y a usted, como siempre, se le agradece que contin√ļe evitando caminos trillados con sus enfoques hacia la cr√≠tica cinematogr√°fica en el cine, y en general, el audiovisual.

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