Las cooperativas pioneras de Cienfuegos

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Parte de la flota de camiones del Expreso Martí parqueada frente a la casa matriz de la cooperativa.

Justo hoy cuando se reivindica el cooperativismo en el sector no agropecuario como parte de las estrategias para la transformación del modelo económico cubano, vale la pena recordar cómo antaño en Cienfuegos prosperaron algunas iniciativas en esa modalidad de gestión no estatal.

Los dos ejemplos más notorios, incluso con repercusión mediática por su novedad o por sus resultados, fueron sendas cooperativas dedicadas a la captura y comercialización de productos del mar y al transporte de carga por camiones.

La primera de ellas – tal como hoy sucede con algunas de las que se van creando – fue una iniciativa empresarial, para cuya materialización se requería no obstante del concurso de los pescadores. Se constituyó oficialmente el 17 de abril de 1957.

Se le denominó Vi – Vito, un juego de sílabas que hacía referencia a la venta de pescado fresco, uno de los servicios más publicitados de la entidad. Radicó en un local de la calle de Cisneros, entre Gacel y el litoral, muy cerca del Paseo del Prado, en lo que es hoy un caserón habitado por varias familias.

La captura dependía de dos embarcaciones cuyos aportes se comercializaban lo mismo a domicilio que en el propio establecimiento, que disponía además de modernos equipos de refrigeración.

Por definición, el mayor accionista de la cooperativa ponía los barcos y los medios de conservación, además de asumir los gastos del local. En tanto los pescadores tributaban la materia prima. Una vez deducidos los gastos, las utilidades se distribuían proporcionalmente. Alrededor de veinticinco familias dependían del funcionamiento de esa nueva forma de gestión económica.

Las opiniones que sobre la iniciativa trascendieron en la prensa de la época resaltaban, más allá de su arista comercial, su aspecto humano y de conquista social, al punto de afirmarse que nunca antes habían tenido los pescadores tan excelentes posibilidades de ganarse la vida.

Aunque también algunos se lamentaban de que fueran unos pocos los beneficiados, en un sector tan numeroso y desamparado como el de los pescadores cubanos de entonces.

En este local, al término de la calle de Cisneros frente al litoral, radicó la cooperativa de pesca Vi – Vito./Foto: Omar George

UNA COOPERATIVA DE PROYECCION NACIONAL

Otra connotada asociación de trabajadores decididos a compartir recursos, esfuerzos y ganancias en una modalidad de gestión que les otorgaba una mayor independencia, fue la cooperativa de transporte Martí SA, constituida a finales de la década de los años treinta del pasado siglo, cuando varios propietarios de camiones de Cienfuegos se agruparon en una sociedad.

La institución radicó en la calle que oficialmente llevaba el nombre del Héroe Nacional de Cuba, aunque popularmente se le denominara como “Santa Isabel”. Contaba con agencias, agentes y representaciones en varios puntos de la geografía nacional y llegó a convertirse en una de las principales líneas de carga por camiones de todo el país. Su objetivo era trasegar estibas hacia diferentes destinos y hacerlo con ciertas garantías para los porteadores.

El inusual recurso de nominar a una entidad comercial con el patronímico del Apóstol se debió quizás a un homenaje, o al hecho de que la oficina central de la empresa radicara en la calle del mismo nombre, más conocida por los cienfuegueros como “Santa Isabel”.

La compañía surgió en medio de muchas dificultades. Eran años de guerra y escaseaban tanto el dinero como los recursos. Durante toda su existencia, la corporación debió además enfrentar la competencia de organizaciones similares, incluso en el mismo territorio donde estaba asentada.

Pero con el tiempo, el Expreso Martí se convirtió en una de las más importantes líneas de carga por camiones de Cuba. Contaba hasta con una agencia en la capitalina barriada de Luyanó, donde radicaba la representación de la cooperativa en la ciudad de La Habana.

No obstante, la casa matriz siempre permaneció en la calle cienfueguera desde donde se organizaba y coordinaba una red de transporte de alcance nacional.

Acera de la calle de Santa Isabel donde se hallaba la sede de la cooperativa de transporte Martí SA./ Foto: Omar George

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