La metamorfosis de los barrios ilegales en Cienfuegos

Todas las ciudades tienen hijos bastardos. Inmuebles y sitios paridos en la adversidad. Amamantados clandestinamente, sin orden ni reglas; frutos de complejas realidades socioeconómicas que no dejaron otras salidas que forzar esos embarazos. Cienfuegos los tiene: 21 barrios ilegales disgregados por el municipio cabecera, de los cuales 14 serán reconocidos ante la ley, al amparo del Acuerdo 8574 del Consejo de Ministros, del 26 de abril de 2019.

La disposición en vigor suscribe “el proceso de ordenamiento y legalización de viviendas (rurales o urbanas), cuartos, habitaciones accesorias y locales sin estatus legal o sin observar las formalidades en su construcción, siempre que cumplan con las regulaciones territoriales y urbanísticas, con el fin de transferirlas en concepto de propiedad a las personas naturales que ocupen estas”. Para ello, se ha decretado un periodo de seis años, en el cual las direcciones municipales del Instituto de Planificación Física (IPF) adquieren facultades para validar o no cada caso, con apego a las normas técnicas y jurídicas.

“Como en el resto del país, hicimos un levantamiento de las casas y barrios ilegales existentes, afirmó Yanelys Cubela Rodríguez, directora de Planificación Física en el municipio de Cienfuegos. Todo lo que proceda urbanísticamente en estos lugares será legalizado. Así ocurrirá, por ejemplo, con el Callejón de las Calabazas (del Consejo Popular de Junco Sur), La Ceiba (de Caunao), El Tejar (de Pueblo Griffo), área aledaña a Astro y Callejón del Cura (de Pastorita).

“Ahora, en varios asentamientos, como en el último que mencioné, identificamos viviendas que no podrán legalizarse. Algunas están ubicadas bajo líneas de alta tensión y otras —más de quince— aparecen encima de la conductora de la Refinería de Petróleo. Igual sucede con barrios como Carolina (localizado dentro de la zona industrial) y los domicilios construidos detrás del edificio de doce plantas de Junco Sur, nada menos que en el cono de aproche del Aereopuerto Internacional Jaime González”, aclaró.

Tales excepciones son señaladas desde el IPF, en alusión a la presencia de viviendas cerca de líneas férreas, líneas eléctricas de alta tensión, riberas de ríos, desagües de presas, costas y áreas de inversiones, donde, en ninguno de los casos, podrá llevarse a cabo dicho proceso de reconocimiento legal.

“En Cienfuegos —explicó Cubela Rodríguez— realizamos un plan parcial a cada una de las comunidades para determinar por dónde pudieran venir las redes: si cuentan con servicios de agua, eletricidad y otras condiciones mínimas para vivir (baño y cocina). Hoy la mayoría cumple con esos requisitos imprescindibles aunque haya sido de manera ilícita, lo que pasa es que tenemos lugares y construcciones que nunca procederán por hallarse en zonas de riesgo, y prevemos su reubicación dentro de la ciudad o en las nuevas áreas de desarrollo residencial”.

La funcionaria precisó, además, que estas legalizaciones no interferirán ni modificarán las descripciones de las propiedades ya existentes en repartos donde asoman focos de barrios ilegales, para responder así a inquietudes que desvelaron a los vecinos de los edificios multifamiliares de Pueblo Griffo, tras ser informados erróneamente al respecto.

Pedro Andrés Díaz Suárez, especialista en Ordenamiento Territorial y Urbanismo, fue más al detalle para esclarecer la situación y despejar cualquier tipo de duda. “No implica —dijo— cambios de direcciones para las casas que ya están legalizadas. Con las que se añaden seguimos otra metodología, bien clara y sin afectar la numeración anterior. Por lo tanto, los que tengan sus documentos no tienen que realizar, por este motivo, ningún trámite referido a su propiedad”.

Otras interrogantes inclinan la balanza hacia una paradoja: ¿cómo se corresponde la política de enfrentamiento a las ilegalidades urbanísticas con la estrategia aprobada para otorgar condición legal a viviendas y asentamientos ilícitos?; ¿qué circunstancias obligaron a flexibilizar lo establecido hasta ahora?; ¿cuáles riesgos podría acarrear de cara al futuro?

ENTRE EL HOY Y EL MAÑANA

Sentimientos dispares afloran sobre el tema a lo largo de la Isla, en criterios esgrimidos por centenares de internautas. Algunos sostienen que “deberíamos abogar por las familias desplazadas que viven en barrios insalubres, sin registro de identidad, ni de consumidores; gente con niños y ancianos que se las han arreglado para trabajar y aportar lo mejor de sí a la sociedad”. Otros concuerdan con la peliaguda situación de la vivienda en Cuba, pero opinan que “a quienes han usurpado terrenos estatales o privados, ‘los llega y pon’, no se les debiera reconocer”.

Esto —dijeron— creará un precedente peligroso para justificar la ilegalidad y, muy probablemente, genere desconfianza de las personas en la ley. “Ojalá no aumenten las construcciones por la libre, a como den lugar, con o sin dinero de por medio. Los que en adelante violen disposiciones pudieran pensar que, como los anteriores fueron autorizados, ellos están en su derecho de esperar lo mismo”, comentó otra usuaria.

Cubela Rodríguez admitió que se trata de un asunto bastante complicado. “El Acuerdo 8574 solo ampara a las viviendas ejecutadas hasta la puesta en vigor de este, sean casas donde ya las personas viven o que fueron iniciadas. El objetivo es legalizarlas para que queden en cero, pero resulta difícil detener el auge que hay en la calle de construir ilegalmente. Incluso, el próximo 19 de diciembre comenzará la implementación de una norma mucho más tentativa”.

La Resolución No.59 del 2020 —firmada por el presidente del IPF— permitirá que todo lo que se haya hecho en la casa, esté inscrito o no, encuentre solución mediante el proceso de actualización de la propiedad siempre que cumpla con las regulaciones existentes, también en un plazo de seis años. Ello demandará una labor más sistemática de inspectores y autoridades para evitar otra escalada de violaciones urbanísticas, a tono con la reciente exhortación del primer ministro cubano Manuel Marrero Cruz de actuar con mayor energía y responsabilidad colectiva para impedir la proliferación de edificaciones ilegales.

Jorge Morales Montes de Oca, jefe del departamento de Enfrentamiento y Ordenamiento Territorial en el municipio de Cienfuegos, detalló que para 2020 planificaron erradicar en la Perla del Sur unos 209 delitos constructivos, de los cuales 168 ya fueron eliminados. Otras 152 contravenciones emergieron durante el transcurso del año y, de ellas, 141 han hallado solución hasta la fecha. En casos específicos se procedió a demoler, mientras que otros lograron transitar hacia la legalización.

Sin embargo, más allá de cifras, Cubela Rodríguez insiste en la gravedad del escenario. “Las construcciones de nuevas viviendas ilegales en barrios como Reina, Pastorita y Junco Sur continúan a pesar del trabajo que realizamos de conjunto con la Policía. Las personas gastan dinero y recursos en sitios donde nunca será posible autorizar nada. Solo en el primero de estos consejos populares detectamos 27 domicilios que no proceden desde el punto de vista urbano, situados alrededor del cementerio —Monumento Nacional— y en el patio del ferrocarril. Allí, apercibimos, multamos, y se sigue construyendo”, apuntó.

Estas realidades desandan los mismos caminos y son el reflejo de urgencias que no precisan, únicamente, ser enfrentadas, sino atendidas. Las necesidades de las personas que habitan en inmuebles y barrios ilegales propuestos a legalizar, tampoco difieren de las de aquellos que no correrán con igual suerte. Ese enfoque no puede obviarse en el abordaje de cuestiones tan delicadas que condicionan el bienestar de muchas familias. Es oportuno que el gobierno cubano apueste a otras cartas para intentar aliviar el espinoso panorama de la vivienda en la nación. Pero, al margen de las buenas intenciones, la legalidad debe procurar, por encima de cualquier metamorfosis, que el orden de nuestras ciudades siga siendo armónico y no anárquico. Cienfuegos debe acabar de reconocer qué es lo que ha sido a lo largo de su historia: un ejemplo excepcional dentro del planeamiento urbano de Cuba y América Latina.

Roberto Alfonso Lara

Roberto Alfonso Lara

Licenciado en Periodismo. Graduado en la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas en 2013.

5 Comentarios en “La metamorfosis de los barrios ilegales en Cienfuegos

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    el 13 diciembre, 2020 a las 2:31 pm
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    Cada cosa en su lugar no puede seguir existiendo de hacer lo que nos da la gana

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    el 4 diciembre, 2020 a las 2:56 pm
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    Y cuándo llegará la necesaria ‘metamorfosis’ al pobre Callejón de las Calabazas. No es solo ilegalidades lo que florece a su vera. Entre huecos y salideros está prácticamente intransitable.

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    el 4 diciembre, 2020 a las 11:09 am
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    Periodista, enfile su trayectoria por el Callejón de las Auras en la Cooperativa de Rancho Luna y coja por la primera «¿calle?» a la derecha, desande ese rumbo y encontrará lo que Carpentier describió como «lo real maravilloso».
    También puede hacer izquierda en la última «¿calle?» a la izquierda antes de llegar al entronque del hotel Rancho Luna y las emociones lo dejarán sin respiro.
    Entonces me pregunto si los cubanos tenemos algún gen de termitas en el ADN para «construir» tan rápido.

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    el 4 diciembre, 2020 a las 10:52 am
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    Esas personas por las razones q fuesen cometen ilegalidades, pero por lo visto tenemos un penco flaco y desgarbado, incompetente e indiferente en las instancias estatales q deben enfrentar el problema, pues como dice el argot popular: «el ojo del amo, engorda al caballo». Existe bloqueo yanqui, falta de materiales, insuficiente construcción estatal, etc, pero la desidia, irresponsabilidad, falta de exigencia, morosidad y otros etcéteras abonan los pastos de la ilegalidad.

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      el 4 diciembre, 2020 a las 11:48 am
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      Entonces, me pregunto, será el periodista quien debe «enfilar» por esos callejones de la desidia la irresponsabilidad y la indisciplina… o serán las autoridades?

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