La ciencia en José Martí

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La ciencia en José Martí es una fuente imprescindible para los que investigan, los que enseñan y los que administran. /Foto: Cubahora

La cita de un texto escrito por José Martí es común en los informes científicos, pero dicho procedimiento es insuficiente para ser consecuente con su cosmovisión de la ciencia.

Mucho se habla hoy de ciencia en Cuba y en particular en Cienfuegos, sin embargo poco se ven los resultados científicos aplicados a la producción, a los servicios y a la vida toda. Los logros convertidos en tecnología auténtica, todavía, son una esperanza. Valiosos informes científicos permanecen guardados en originales archivos y en muchos casos mueren con sus autores, o anticipadamente.

En nuestra cultura actual suele hablarse mucho y decirse poco, lo que se aleja del estilo fundacional martiano. Se contribuye así a que seamos poco eficientes en la divulgación de la ciencia porque los informes contentivos de resultados científicos deben ser claros, directos, precisos y principalmente amenos, para que su generalización sea una necesidad y una posibilidad para todos. Seguramente la visión martiana de la ciencia puede ayudar a los científicos de hoy a alcanzar el punto culminante del proceso de investigación: la generalización de los resultados. Lo que no es deleitable, generalmente, no se populariza porque pocos lo leen y muchos menos lo entienden.

Qué útil sería concebir la idea martiana de que “La ciencia amena se va haciendo amable; como que amenizar la ciencia es generalizarla”. Es común escuchar innovaciones donde se utilizan principios y elementos de aquí, allá y acullá para dar una solución, aparentemente criolla, a un problema o necesidad social en Cuba, no obstante falta la necesaria coherencia que emana de lo auténtico y de la claridad que se tenga de lo singular y lo universal en la política científica. Para el Maestro: “En la política de América, es riesgosa la idea de política del continente, porque con dos corceles de diferente genio y hábitos, va mal el carruaje. Pero la ciencia es toda una, y conviene todo lo que junte a los pueblos”.

El enfoque sistémico estructural de los procesos investigativos de hoy debía ser más consecuente con la percepción de José Martí del concepto de ciencia, quien al respecto precisó: “Ciencia es el conjunto de conocimientos humanos aplicables a un orden de objetos, íntima y particularmente relacionados entre sí”. Entonces, cuando se revelan estas relaciones extrínsecas e intrínsecas, se hace ciencia y se honra la memoria del gran pensador, convertido asimismo en uno de los más grandes divulgadores de la ciencia en el siglo XIX. Cuando esas relaciones no son evidentes, la ciencia no se puede generalizar porque no se ha hecho ciencia. Quien descubra una nueva relación y no la cuenta bien a otros, ha dejado inconcluso el proceso científico.

La ciencia, según esta visión martiana, no solo puede quedarse en encumbrados artículos, porque nos acercamos demasiado a la mitología griega. Así, “la ciencia es como Tántalo, que ve el agua de que no ha de beber jamás”. Se necesita hoy estimular el desarrollo social en espacios geográficos concretos, unir a las personas y a los pueblos del continente, y desde esta visión coherente de la ciencia estaremos asistiendo al día en que las ciencias sociales engloben también las ciencias naturales y no se hable más que de una sola ciencia. La integridad y la unidad de Nuestra América deben sustentarse en esa ciencia para alcanzar la cultura de hacer una política acorde con las necesidades de los grupos humanos que habitamos esta tierra.

El desarrollo industrial y social que tiene lugar hoy en Cienfuegos clama por la idea de que sea este territorio la vanguardia de un país de hombres de ciencia. En el siglo XXI no puede concebirse la vida sin aplicar resultados científicos a la producción y a los servicios; es decir, alcanzar la tecnología. Las transformaciones en las escuelas tecnológicas responden a esa aspiración, pero la responsabilidad no puede ser solo de estas, vale la pena que la triada ciencia, tecnología y sociedad se aplique como principio en todos los niveles de enseñanza. La enseñanza primaria, fundamento de la educación, debe ser científica para que la esperanza se haga realidad. Los maestros y profesores no son seres tan distantes de los científicos; los primeros resumen la vía recorrida, los segundos abren las puertas secretas del laberinto que se ha de recorrer mañana.

La ciencia en José Martí es una fuente imprescindible para los que investigan, los que enseñan y los que administran, deja claro el qué y el cómo se debe transitar el camino hacia la vida plena en la patria donde nos tocó nacer y evitar con este enfoque el sufrimiento de Tántalo. Se necesita ver el agua que hemos de beber y también beberla.

* Doctor, Profesor Titular de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Cienfuegos.

Referencias biblográficas: José Martí, OC. 5, 6, 7 y 9

2 Comentarios

    • Amigo, espero que sigas enviando tus hipervinculos para estar al tanto de tus publicaciones de referencia, son necesarias, solo así se llega a una meta real en el trabajo científico. Saludos a la familia y sigan bien

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