El internacionalista Henry Reeve

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El 4 de abril de 1852 naci√≥ en Nueva York, Henry Reeve, apodado en Cuba ‚ÄúEl Inglesito‚ÄĚ, pese a ser norteamericano. El 4 de agosto de 1876, en la sabana de Yaguaramas, cay√≥,¬† a los 4 meses de cumplir sus 24 a√Īos.

Era empleado de un banco en su ciudad natal, pero supo de la lucha que libraban los cubanos por libertar a su Patria y se determin√≥ venir a ayudarlos. Lleg√≥ a nuestras costas con 19 a√Īos de edad, en la expedici√≥n del vapor ‚ÄúPerrit‚ÄĚ tra√≠da por su coterr√°neo General Thomas Jordan y desde ese momento su vida fue como una odisea extraordinaria que la historia real no puede olvidar.

Fueron sorprendidos por una fuerza espa√Īola cuando estaban desembarcando y capturaron a varios expedicionarios, entre ellos a Reeve, y a todos los fusilaron. Los dejaron tendidos en el campo y se marcharon. Horas despu√©s Reeve, que solo estaba desmayado y herido, despert√≥ y emergi√≥ de entre los muertos y comenz√≥ a andar por un lugar totalmente desconocido, sin conocer el idioma, con heridas importantes, con sed, hambre y cansancio extremo. A los tres o cuatro d√≠as fue hallado por una patrulla mambisa. Como no se entend√≠an, le preguntaron qu√© idioma era ese que hablaba y cuando logr√≥ entenderlo dijo que English, y por fin sus salvadores supieron que era idioma ingl√©s. Como era joven y delgado, lo llamaron ya para siempre ‚ÄúEl Inglesito‚ÄĚ, y lo llevaron ante el Mayor General Ignacio Agramonte. Junto a √©l realizar√° las acciones guerrilleras m√°s extraordinarias que lo hacen merecedor de sucesivos ascensos y en marzo de 1870 queda al mando de la famosa caballer√≠a agramontina. Junto al Mayor, realiza el rescate de Sanguily que la Historia resalta.

A la muerte de Agramonte, Reeve pasa a las √≥rdenes del General√≠simo M√°ximo G√≥mez, que enseguida aprecia las dotes militares del llamado ‚Äúinglesito‚ÄĚ, aunque era norteamericano. Lo asciende hasta que llega a General de Brigada. En 1873 cuando Reeve va a tomar un ca√Ī√≥n del enemigo, la bala de esa arma lo hiere en una pierna, inutiliz√°ndosela. Sobrevive, pero¬† no podr√° nunca m√°s montar a caballo normalmente, pero se fabrica un arn√©s especial con el que queda amarrado al caballo, y as√≠ vuelve a dirigir en primera fila sus famosas cargas al machete, encabezando a sus hombres que lo adoran. G√≥mez le asigna la jefatura de la Segunda Divisi√≥n de Cienfuegos y Occidente, para ser la vanguardia de la Invasi√≥n de la Isla hacia occidente.

El 4 de agosto de 1876 cerca de Yaguaramas, en plena sabana, una gran fuerza espa√Īola lo envuelve. Dispone que su tropa retroceda y contin√ļe, y se queda con 15 hombres para guardarles la retirada. Reeve recibe cuatro balazos y as√≠ contin√ļa peleando, pero entonces le matan el caballo que se desploma, y Reeve queda amarrado a √©l, imposibilitado de moverse. Su ayudante, el bravo comandante Rosendo Garc√≠a trat√≥ de zafarlo y retirarlo, pero Reeve se lo impidi√≥, para que salvara su vida y le orden√≥ marcharse. Se parapeta tras la bestia y agota sus municiones. Cuando un soldado enemigo trata de aproximarse para ultimarlo, Reeve parte su machete en la cabeza del hispano. Y ante la inminencia de su captura se dispara en la sien derecha su √ļltima bala. Le hab√≠a entregado los siete mejores a√Īos de su juventud a la libertad de Cuba.

Los espa√Īoles exhibieron su cad√°ver en Col√≥n y en Cienfuegos, como un trofeo. Fue enterrado en el cementerio de Reina, en Cienfuegos, en una fosa com√ļn no identificada y all√≠ reposa. Fue un representante de lo mejor del pueblo norteamericano y fue un internacionalista de coraz√≥n. Por eso la Brigada M√©dica Cubana que tantos servicios ha prestado en pueblos del mundo lleva su nombre glorioso: ‚ÄúHenry Reeve, el Inglesito‚ÄĚ.

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