Crónicas de la Libertad: Cruces se desencadena (II)

Por aquellos días finales de 1958 ocurrió un hecho extraordinario en la entonces villa de Cruces. En la mañana del 24 de diciembre, el jefe del puesto del Ejército, el sanguinario Ramón Mirabal y sus odiados Vaqueritos*, recibieron la orden del mando superior de trasladar sus tropas hacia La Esperanza, punto de acceso a la sitiada Santa Clara, para apoyar a la guarnición de ese territorio bajo asedio de la Columna Invasora No. 8 Ciro Redondo, comandada por el Che.

Sucedió entonces algo que ya comentábamos en la primera parte de este seriado: inmediatamente después de que los esbirros abandonaran el cuartel, el pueblo se lanzó a la calle e incendió parte del edificio castrense, en cuyo patio interior fueron encontrados, incluso, los cerdos colocados en las parrillas, listos para ser horneados aquella Nochebuena.

Esta inesperada reacción del mando militar desestabilizó a la dirección política batistiana de la localidad, cuya cúpula, atemorizada, abandonó el pueblo en compañía de algunos políticos. Para entonces la dirección local del Movimiento 26 de Julio, apoyada por las masas, había tomado la iniciativa y enviado emisarios a varios puntos cercanos.

Capitán Julio Martínez, de las tropas rebeldes comandadas por Víctor Bordón. /Foto: Archivo

En respuesta al reclamo llegó un grupo de 18 compañeros armados procedentes del central San Agustín (bautizado luego del triunfo como Ramón Balboa), y a las cuatro de la tarde entró una avanzada del Ejército Rebelde integrada por crucenses al mando de Maso Rivalta. En la noche hizo su aparición, en medio de vítores, otro grupo de combatientes barbudos encabezados por el capitán Julio Martínez, bajo las órdenes del comandante Víctor Bordón, del M-26-7.

Una multitud rodeó el parque Martí, de Cruces, en apoyo a los rebeldes, que ya al amanecer del 25 habían consolidado la definitiva liberación de esa plaza. Se organizan milicias populares y se realizó un trabajo de orientación ideológica que apoya la emisora radial de la localidad, tomada por los insurgentes. Radio Casa Virgilio comenzó a transmitir el día 25. Ocurre entonces algo insólito: el traspaso adelantado del poder político burgués a manos de una Junta Civil Revolucionaria. Paralelamente el apoyo popular a las fuerzas militares rebeldes posibilitó interrumpir el paso entre Cienfuegos y Santa Clara.

A instancias del M-26-7, obreros del central San Agustín construyeron, a partir de una locomotora, una especie de tanque de guerra, mientras que en el “Andreíta” (luego Mal Tiempo) se montó otro artefacto similar con partes y accesorios de un buldócer. Ambos medios fueron destinados a las tropas del Ejército Rebelde que combatían en Santo Domingo.

Tanque rústico construido por los obreros del antiguo central Andreíta. Ese y otro medio similar fabricado en el «San Agustín» fueron destinados a las tropas del Ejército Rebelde que combatían en el poblado de Santo Domingo. /Foto: Archivo

Ante la reacción inesperada, la tiranía ordenó el 28 de diciembre el ametrallamiento aéreo de Cruces, en cuyo perímetro lanzaron incluso varias bombas, vano e infructuoso intento por recuperar la ciudad, ya en manos rebeldes. Aquel hecho criminal, por el contrario, hizo que el pueblo se nucleara más en torno a su vanguardia revolucionaria.

Entonces corrieron como pólvora noticias de que, procedentes de Santa Clara, se despacharían tropas batistianas para recuperar Cruces. Ante el apremio, Manuel Chaos Trujillo, experimentado secretario general del Partido Socialista Popular (PSP) en Cruces, utilizó una estratagema desinformativa: difunde por la emisora de radio local “mensajes” dirigidos a supuestas concentraciones de tropas rebeldes cercanas, llamándolas a proteger a Cruces y preparar emboscadas contra las tropas enemigas en camino. El ardid surtió efecto, las tropas batistianas que acababan de salir de Santa Clara recibieron la contraorden de regresar a la entonces capital provincial de Las Villas. El hecho fue confirmado por el propio Chaos Trujillo en conversación personal a principios de 1959.

Todas estas noticias, lanzadas al éter a través de la emisora de radio de Cruces se escucharon nítidas en Cienfuegos, como las ya habituales de Radio Rebelde por onda corta. También aportaron detalles y comentarios los viajeros que llegaban e informaban de la situación. Todo indica que el cerco se aproximaba a Cienfuegos, y con él un inminente ataque, por eso el pueblo sureño se mantuvo expectante para apoyar en lo posible, aunque en realidad en la ciudad portuaria más importante del centro-sur de la Isla no se advertían señales de concentraciones rebeldes propicias para tan esperado acontecimiento, porque estaban liberando poblados pequeños. (Continuará).

* Los apodados Vaqueritos respondían a los nombres de Hugo Mirabal Pis y Hugo Mirabal Funes, ambos sobrinos del ya citado capitán Ramón Mirabal. Por sus crímenes de guerra fueron juzgados por los Tribunales Revolucionarios y sentenciados a la pena de muerte por fusilamiento.

Andrés García Suárez

Andrés García Suárez

Periodista, historiador e investigador cienfueguero. Fue fundador de 5 de Septiembre, donde se desempeñó como subdirector hasta su jubilación.

2 Comentarios en “Crónicas de la Libertad: Cruces se desencadena (II)

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    el 17 octubre, 2020 a las 8:36 am
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    En efecto Carlos, tú tienes toda la razón. Yo era un chico y aquello fue toda una fiesta. Ese señor que da el testimonio dice varias cosas que no encajan. Viví no se llevó a la familia de la casa, puesto que la casa estaba detrás de la tienda y colindaba con la emisora. O sea, que lo que sucediera en el local de la emisora para nada afectaba la casa. Esa familia emigró años después y Viví y Papi no se escribieron nunca, pero su amistad fue muy linda. El día que le dijeron a Papi que Viví había muerto en New Jersey, me parece, fue una de las pocas veces que le vi llorar. Por lo tanto, volviendo a aquellos días finales de 1958, te repito, yo era un chico y lo que iba por aquella calle de la emisora era un torbellino y papi le gritó algo a unos sujetos que iban a la desbandada «a correr, liberales del Perico». Y todos los que estaban allí comenzaron a reírse. Eran los Mirabales o Vaqueritos, que iban huyendo. Sí es verdad que el locutor de turno era el gallego Arango, pero allí estaban los demás, con familia incluida, en aquella fiesta que como bien se dice, no se escuchó ni un tiro, pues hasta la estación de policía quedó desierta.
    Tengo muchos recuerdos de aquellos días… y aunque era un niño, soy capaz de dibujar todo el local de la emisora.

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    el 1 junio, 2020 a las 3:36 pm
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    quiero una acalracion porque se dice que la emisora CMHK fue «tomada» por las tropas rebeldes, creo que la verdad historica fue «entregada» a las fuerzas del Comandante Victor Bordon ya que no existió resistencia alguna a los rebeldes en la emisora, sino se cooperó con ellos, asi me lo contó mi padre y madre y uno de mis tios ya fallecido. Saludos. Nieto de Virgilio Villanueva en Cuba

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