Apuntes martianos sobre el teatro

José Martí, gran conocedor de las artes, dedicó extensos artículos periodísticos a expresar su admiración por la literatura, la música, la pintura y el teatro. A este último dedicó parte de su precioso tiempo. “Tragedia quiere decir acción simple y magnífica, desenvuelta grandiosamente por medio de caracteres impacientes, profundos y bien señalables. El drama, sin excluir grandiosidad, no la necesita permanente, antes la destruye, porque exige, no la sublime naturalidad de la tragedia, sino una naturalidad que raya en el realismo…” (Dumas y Corneilles. t15: 281).

Desde muy joven mostró Martí su preferencia por el arte teatral en las  obras Abdala (1869), “escrito expresamente para la patria”, y Adúltera (1874).  Luego bajo la firma de Orestes, escribió contundentes valoraciones en crónicas dedicadas a diversas puestas en escena, las cuales publicó en la Revista Universal de México. En ellas elogiaba la sencillez de las actuaciones, comentaba argumentos, escenografías y repudiaba la exageración: 

Tiene esta literatura en beneficio suyo la rápida manera con que premia a los talentos: no es como la ciencia, muro de roca escarpadísima, en que el renombre viene cuando la vida se va ya: cautívase en el teatro rápida y memorablemente: el aplauso allí obtenido, no es ya por nadie olvidado: ¿quién ve sin alegría, y vuelve a ver sin placer, al que conmovió su corazón, precipitó sus latidos, halagó su buen gusto, o preñó de lagrimas sabrosas los ojos atentos, nunca más hermosos que cuando se dilatan y lloran?” (Escenas mexicanas en Revista Universal México, 1875).

Otra de sus piezas, Amor con amor se paga, llegó a representarse en diciembre de 1875 en el teatro Principal de la ciudad mexicana de Guanajuato.

En las obras de Martí, tienen los artistas de hoy un caudal de enseñanzas y, si de las tablas se trata, necesitan paciencia y dedicación para interpretar sus críticas e incorporar al quehacer cotidiano las valoraciones del Apóstol: “El teatro es copia y consecuencia del pueblo. Un pueblo que quiere ser nuevo necesita producir un teatro original” (Revista Universal de México, mayo1875).

 

* En coautoría con Luis Alberto Gradaille. Ambos autores son profesores de la Universidad de Cienfuegos.

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