Verónica Fernández y la salvaguarda de los valores culturales regionales

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Verónica Fernández Díaz ha desarrollado una labor de alta valía desde su natal Camagüey. La Doctora en Ciencias, profesora, investigadora y realizadora audiovisual posee un área de investigación que es bastante abarcadora.

Una de sus premisas es la importancia que tienen los estudios locales y su oportuna divulgación y difusión dentro del entorno cultural nacional, que carece en gran medida del reconocimiento a las figuras regionales y del estudio de la obra autóctona de cada zona en particular. Verónica apuesta por la salvaguarda de estos valores poco conocidos, que forman parte indiscutible de nuestra cultura cubana.

Actualmente, además de su obra pedagógica y como realizadora, es la presidenta de la Comisión Aponte de la Uneac y vice presidenta de la Fundación Nicolás Guillén en Camagüey.

Verónica comenzó estudiando la especialidad de piano básico en la Escuela Luis Casas Romero, pero un accidente en su mano izquierda fue en parte el elemento decisivo para que orientara sus estudios hacia las asignaturas teórico musicales. Por este perfil se presentó al pase de nivel e ingresó en la Escuela Nacional de Arte.  Se graduó en el año 1991 y realizó su servicio social en la Escuela Vocacional de Arte de Holguín.

Allí descubrió un universo diferente, cuando se unió al grupo Teatro el Duende. Comenzó acompañando las obras con el piano y la guitarra, hasta que se fue involucrando y llegó a las tablas como actriz.

A partir de esta experiencia decidió matricular en la especialidad de sonido en la filial del Instituto Superior de Arte en Holguín de Radio Cine y Televisión. A la par continuó su labor pedagógica relacionada a las asignaturas teórico musicales en esa misma ciudad. Llegó a crear para las obras que se realizaron tanto de ficción como de animados. Su tesis estuvo basada en la interrelación entre los dibujos animados y los niños y en cómo hacer la historia de una canción a partir de esta experiencia.

Regresó a Camagüey en el año 1996 y se unió al claustro de profesores de la Facultad de Cine Radio y Televisión de la filial del ISA en esa ciudad, en la especialidad de sonido. Matriculó la Maestría en Cultura Latinoamericana, bajo el amparo de los doctores Luis Álvarez, director del Centro de estudios Nicolás Guillen y Olga García Yero, directora de la Unidad Docente del ISA de Camagüey (ahora es filial).

Como tesis de Maestría presentó el Diccionario de Música Camagüeyana del Siglo XlX. Posteriormente realizó su Doctorado en Ciencias del Arte. Ha sido en su ciudad natal donde ha desarrollado su trabajo, enfocada principalmente en la cultura de su región. Para entender mejor su universo creativo, les propongo un acercamiento desde su testimonio.

Verónica: “¿Me preguntas por qué estudiar la música camagüeyana? Desde mi punto de vista y a partir de todas las cosas que fui descubriendo sobre la música de Camagüey, me doy cuenta que los estudios musicales en Cuba están contados desde un punto de vista habanocentrista. Cuando más se destaca o se haba de algunas figuras o géneros que se gestaron en el oriente de Cuba, principalmente en Santiago, pero el centro del país queda en una gran nebulosa. Descubrí, por ejemplo, que el Himno Nacional de Perucho Figueredo, no fue el primero que se escribió para la gesta de independencia. En Camagüey existen himnos que datan de 1821, que son anteriores. Cuando los analizamos y comparamos con el de Perucho poseen asombrosas semejanzas en cuanto a compás, tonalidad, ritmo, fragmentos melódicos y relaciones de la letra. Incluso, he encontrado algunas canciones que le anteceden a la Bayamesa de Céspedes, Castillo y Fornaris.

“La importancia que tienen los estudios regionales de la música es que,en primer lugar, podemos descubrir que la historia musical cubana no es exactamente la que nos enseñan,por lo general, en las escuelas. Las historias regionales pueden aportar muchos elementos, e incluso modificar la historia que conocemos, la que hemos escrito y la que enseñamos. A partir de esas peculiaridades que existen en las provincias, en las regiones matria, como les llaman algunos historiadores a esas pequeñas localidades del interior del país; vemos cómo un dato, una fecha, un género, un compositor, puede cambiar el curso de la historia ya conocida.

“En cuanto a mi obra como realizadora tengo cuatro documentales, todos dedicados a la música. El primero a Candita Batista, la Vedette negra de Cuba, que popularizó en España Los Angelitos negros, una versión muy personal.Luego le hice un trabajo al Grupo vocal Desandann, que son los embajadores de la música creole, la música popular y tradicional haitiana en Cuba. También le realicé un documental a la Banda de Conciertos en su Centenario y el último fue a la Orquesta Sinfónica de Camagüey por su aniversario 60. Tengo en proyectos un documental sobre un cantante, el bolerista Simón Roberto, que tiene un timbre muy peculiar, estamos esperando por el presupuesto.

“Con respecto a la Fundación Nicolás Guillén y a la Comisión Aponte de la Uneac, las dos instituciones responden en este momento al Programa Nacional Contra la Discriminación y el Racismo, en particular la Comisión Aponte. La Fundación Nicolás Guillén también responde a ese programa, aunque posee otras aristas que tienen que ver con la vida y la obra de este importante poeta e intelectual cubano tan relacionado a la poesía negra, que defiende el concepto del ‘color cubano’ como esa mezcla de lo español y lo africano, fundido en lo que somos. No podemos decir que somos españoles ni africanos. En el ADN de cada persona nacida en Cuba puede haber componentes relacionados con lo africano o lo español. Por lo tanto, ese elemento de color cubano, de concepción de lo cubano como elemento identitario de nuestra cultura, es lo que defiende a la Asociación Nicolás Guillén, que entra muy bien en todo ese pensamiento de defensa también del Programa Nacional Contra la Discriminación y el Racismo a la que está llamada a defender la Comisión Aponte de la Uneac.

“Mi trabajo en ese sentido está enfocado fundamentalmente en darle valor a las figuras negras. Aunque tengo que ver con todas las aristas y manifestaciones, en lo personal siempre trato de visualizar y dar a conocer, o reconocer, todo el aporte africano a la música cubana, que es mi campo de estudio y en este momento me centro principalmente en el trabajo de las comunidades. Siempre se ha dicho que Camagüey ha sido una ciudad muy blanca, porque la población africana que existía eran de esclavos urbanos, por las condiciones económicas de una villa eminentemente ganadera, que no necesitaba esa cantidad de mano de obra esclava. Sin embargo, en Camagüey si hubo discriminación y la hay todavía, aunque en menor medida que en otras regiones del país.

“Como elemento de identidad y en comparación con otras regiones, tuvo un asentamiento importante de población haitiana que llega fundamentalmente a partir del Siglo XX. Todavía pervive en algunas comunidades, tanto de la ciudad cabecera, como de los municipios. Son potadores de cultura, tradiciones, modos de vida, de cocinar, vestir, peinar, hablar, danzar, construir instrumentos y hacer música, que tanto la Comisión Aponte, como la Fundación Nicolás Guillén, quieren preservar, aupar, salvaguardar y proteger. En ese sentido se enfoca el trabajo que estamos realizando en las dos instituciones. Queremos crearle condiciones a la población descendientes de haitianos de la comunidad de La Clarita en Vertientes.Con la ayuda del Gobierno, del Partido y de Cultura del municipio, recrear el Palenque, brindarle medios a la danza, a los constructores de instrumentos, proporcionarles materiales a los artistas plásticos, a los artesanos, a la población que realiza algunos platos tradicionales y revitalizar entonces toda esa cultura haitiana en la localidad.

“Este año, durante la Celebración del aniversario 121 del natalicio de Nicolás Guillén, se realizó el Concurso de Crónicas, auspiciado por la Upec, donde nosotros tuvimos también participación, entregando un premio especial a las crónicas que tenían relación de alguna forma con el legado y el pensamiento de Nicolás Guillén. Del 13 al 16 de julio se realizará el evento Los días de Guillén. Tenemos todo un programa bastante amplio donde van a estar representadas algunas de las filiales de la fundación del País como la de Cárdenas, Morón, Las Tunas, Santiago de Cuba con la Universidad de Oriente y diferentes ponencias de aquí de Camagüey.

“Este año lo estamos dedicando a Manuel Villabella, uno de los periodistas y cronistas más importantes que tuvo la provincia. No solamente se dedicó a estudiar su obra, sino que fue amigo personal de Guillén. También lo estamos dedicando al centenario de la revista Lis, que vamos a presentar como una propuesta para la inscripción en la lista del Programa de la Unesco Memoria del Mundo, precisamente el día 16, con la confección del expedienteen el Museo Provincial Ignacio Agramonte”.

Verónica Fernández ha realizado un meritorio trabajo en cuanto al rescate regional que aporta a la historia de la música cubana. Queda mucho por hacer desde cada provincia para visualizar la obra de todos los cultores que, por fatalismo geográfico, tienden a quedar silenciados para los estudios que generalmente se realizan a nivel nacional. Cada figura y tradición cultural, es un hilo imprescindible que va tejiendo la cultura. Al perderse uno de ellos, estaríamos cortando las raíces que nutren el árbol de nuestra identidad.

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Sandra M. Busto Marín

Licenciada en Música con perfil de flauta. Diplomada en Pedagogía y Psicología del Arte, Pedagogía Musical y Educación por el Arte. Máster en Arte. Todo en el Instituto Superior de Arte de La Habana.

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