Revelan juego sucio de la ultraderecha en Brasil
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El espectro mediático también está en el entramado de la temprana campaña presidencial
La presunción de que factores externos tratarán de influir en las elecciones presidenciales de octubre en Brasil está hallando asideros, más allá de la elevación de aranceles decretada por Donald Trump a los productos que lleguen a sus mercados desde la nación carioca, lo que ha sido ampliamente difundido como una maniobra contra la reelección de Lula que el propio Flavio Bolsonaro, el más conocido candidato opositor, consideró contraproducente porque es una bomba contra los productores brasileños que pudiera estallarle en la cara a él.
La denuncia que ha sido divulgada ahora es menos relevante pero pudiera tener más sustancia que la acción reciente del presidente Javier Milei, muy injerencista, si bien analistas entrevistados por Brasil de Fato interpretaron las recientes e irrespetuosas declaraciones del argentino acerca del mandatario brasileño —para colmo, vertidas en su propio suelo—, como un deseo del «dueño de la motosierra» de complacer a su colega de Estados Unidos, en otro esfuerzo por convertirse en favorito entre el team de nuevos mandatarios latinoamericanos de ultraderecha.
Una revelación formulada por el periodista brasileño Leandro Demori y divulgada por Telesur asevera que el consulado estadounidense en el estado de Sao Paulo está convocando a grupos reducidos de influencers y comunicadores de ultraderecha para reuniones presentadas como foros para debatir acerca de la libertad de expresión y el entorno digital, pero como parte, en verdad, de una estrategia articulada para posicionar la candidatura de Flavio Bolsonaro —el hijo del exmandatario condenado por intento golpista— e impulsar ataques sistemáticos en las redes sociales contra Lula.
No sería una práctica nueva en los juegos sucios de muchas elecciones en Latinoamérica, pues se sabe que los candidatos ultraderechistas y aparentemente apartados de la política recientemente electos en la región, han tenido una base fuerte en el manipulable y por tanto peligroso poder de las redes, campo en el que hoy se lanzan las más abyectas agresiones mediáticas.
Tampoco sería un camino novedoso para los Bolsonaro. Entre las muchas irregularidades y delitos denunciados y comprobados al término del mandato de Jair Mesías, el padre de Flavio, figuraba la existencia de una oficina dedicada a «fabricar» fake news mediante cuentas falsas; un escándalo que está en el prontuario delictivo del expresidente brasileño y, seguramente, enriqueció el interés cristalizado de las autoridades judiciales y legislativas de proponer y aprobar legislaciones para regular el uso de las redes sociales, luego del regreso de Luiz Inácio da Silva al gobierno.
Hay antecedentes, como el dado a conocer el 17 de junio de 2025, cuando el Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil desclasificó un informe de más de mil páginas de la Policía Federal (PF) sobre cómo durante la gestión de Bolsonaro, la agencia de Inteligencia del Estado fue supuestamente utilizada para difundir información falsa y vigilar ilegalmente a políticos, jueces, periodistas y ciudadanos, como lo pudo constatar el propio reportero Demori, según dio a conocer hace unos días la publicación LatAm Journalist Review.
Luego de la irrespetuosa interferencia del Presidente argentino al denostar de Lula y desear que no ganase los comicios —un «incidente» que la Casa Rosada «limitó» a un problema de diferencias ideológicas y no institucional, lo que resulta igual o peor— el Jefe de Estado de Brasil ha dicho que no permitirá presiones.
En un contexto de temprana beligerancia pre electoral en el que también se ha echado a rodar la tesis manejada por Bolsonaro padre en la campaña de 2022 acerca de presunta incapacidad del sistema electoral brasileño y el adelanto de un supuesto fraude, Lula sigue punteando en las encuestas como probable vencedor frente a Flavio Bolsonaro en segunda vuelta… pero hay que ver todavía cuánto pudiera conseguir el juego sucio de la manipulación.
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