Motos eléctricas: ¿un Caballo de Troya en casa?

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A las 3:00 a.m. Lisandra Pérez Jiménez, “Maquela”, se levantó por primera vez, comprobó que no había llegado el agua y volvió a la cama. Dos horas después un ruido extraño le volvió a perturbar el sueño.

Fue entonces cuando vio la pequeña sala de su casa envuelta en llamas que sobresalían entre un humo más negro que aquella madrugada. Volvió con prisas a despertar a su compañera, llamaron a los bomberos, y vivieron allí los nueve minutos más largos de sus vidas.

Vidalia Martínez Cedeño, asmática crónica de 54 años, recuerda muy poco; solo que Maquela luchó con todas sus fuerzas por llevarla hasta la única salida de la casa, que bloqueaba el fuego. “Sentí que me asfixiaba, así que volví al cuarto, abrí la nevera para coger aire y perdí el conocimiento”, cuenta la víctima.

Con solo cuatro años de rodamiento, y todas las medidas y cuidados necesarios, la motorina de Maquela ardió hasta quedar como hierro recién forjado.

Ambas sobrevivieron a aquel infierno en un domicilio de una sola puerta, gracias a Jorge Nornieyes Ávila, un joven bombero de apenas 19 años, delgado y algo tímido, que no vaciló al poner en verdadero riesgo su propia vida para salvar otras.

“Muy agradecida. ¡El 19 de octubre volví a nacer!”, resume Maquela sin que, por esta única ocasión, aflore el tartamudeo que la agobia cuando está nerviosa.

BUSCANDO EL DETONADOR

Siniestros como este se repiten en toda Cuba. Solo en 2019 ocurrieron más de 200 en el país. Hace apenas seis meses, el incendio provocado por uno de estos vehículos causó la muerte a dos adultos y un menor en la ciudad de Sancti Spíritus.

Más del 70 por ciento de ellos han ocurrido dentro del hogar, fundamentalmente en el horario nocturno, cuando los moradores duermen o ven la televisión. Agregó el mayor Antonio Puerto Sorio, primer oficial de Extinción, que este año, en Cienfuegos, las motos eléctricas siguen haciendo erupción.“El ocho por ciento de los servicios del Cuerpo de Bomberos de la provincia tienen como origen uno de estos medios de transporte”, informó.

Puerto Sorio señaló “la importancia de extremar las medidas de control sobre este equipo en el sector residencial y cumplir rigurosamente con todos los parámetros establecidos por el fabricante”.

Maquela y Vidalia perdieron buena parte de sus propiedades; otras quedaron bastante dañadas. El filtro de agua quedó reducido a una plancha plástica, el refrigerador, tiznado y quemado por las llamas, así como también el televisor y la lavadora, debido a la fuerte y rápida propagación de las llamas provocadas por los químicos de las baterías, especialmente el litio.

Manuel Ángel Villegas, experto en electrónica, colaborador de la revista cubana Juventud Técnica, explicó en un artículo que “las baterías de litio son altamente peligrosas si no se tratan con cuidado. No solo es inadecuado cargarlas con un cargador diseñado para otro tipo de tecnología de baterías, sino que incluso una exposición al sol intenso puede provocar que entren en combustión”.

En el artículo Baterías de Litio ¿Son realmente un peligro?, de diciembre de 2019, precisó el experto que “los cargadores para baterías de gel funcionan con unos parámetros diferentes de los requeridos para las de litio, lo hacen según la técnica denominada DELTA-PICO, basada en un método que detecta que la batería no alcance nunca el 100 por ciento de su capacidad de carga y además, detecta que la tensión de carga va incrementándose hasta alcanzar un ligero descenso de la tensión causado por el calentamiento de la batería al estar cercana al 95 por ciento de su capacidad de carga”.

“Yo digo que lo de mi motorina fue un fallo técnico, pues si alguien la cuidaba era yo”, lamenta Maquela, porque ante tantas atenciones con el aparato, se siente como una traición el suceso del pasado mes de octubre.

En muchos casos, es difícil dilucidar las causas que encendieron la primera chispa, pero se han identificado condiciones comunes para tales siniestros. Según Puerto Sorio, “a medida que transcurra el tiempo de uso del equipo, debemos observar las deformaciones que presente la batería, uno de los síntomas de daño físico”.

Decoloración o inflamación resultan algunas de las alertas de peligro, que requieren el retiro inmediato, “pero cumpliendo con los mismos parámetros en cuanto a carga y amperaje”, advierte el primer oficial de Extinción del Cuerpo de Bomberos en Cienfuegos.

“La principal medida que hay es que cada usuario, cuando adquiera un medio de transporte, conozca las condiciones que establece el fabricante, permitir que solo el personal calificado manipule el equipo, y no violar sus componentes. Mantener especial cuidado al hacer importaciones de partes y piezas, vele siempre que se correspondan con el modelo de su moto”, concluyó Puerto Sorio.

PUNTO Y APARTE

Maquela cerró su capítulo con las motos de litio, “demasiado peligrosas”, expresa. “Si tuviera otra la quisiera de gasolina”. Una dura lección que le recuerda el espejo ante las quemaduras que sufrió en la cara, un aprendizaje de vida que la despierta cada noche cuando ambas tosen, debido a las afectaciones que aún padecen, por el humo inhalado aquella madrugada.

“Hay muchas personas irresponsables que no dan a la moto el reposo necesario antes y después de cargar. Eso lleva su tiempo. Consejo sano: el que no tenga donde parquear por la noche, trate de hacerlo lo más lejos posible de la casa; la vida de un ser humano vale más que lo que pueda haber costado el equipo.

“El que no lo haga es posible que se vea en las mismas condiciones en las que yo me vi. Una experiencia horrible. Verse entre la vida y la muerte es algo inexplicable”, advirtió Maquela.

Las motos eléctricas en los hogares han resultado una especie de Caballo de Troya: atacan en la noche, sin aviso previo. Y no es tan improbable que los sucesos del pasado 19 de octubre se repitan, pues según publicó el diario Granma, cada mes ocurren unos 17 incendios a causa de motos eléctricas, a razón de dos por día, y la cifra sigue subiendo.

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