La medicina cubana y nuestra verdad científica

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Tan polémica e incólume como nuestra verdad histórica, y es válido rememorar la fidelidad de nuestros galenos, al legado de Carlos Juan Finlay, quien destacó en el combate a una mortal epidemia.

Desde 1881 el nombre del sabio cubano brilló en la Conferencia Sanitaria Internacional de Washington, donde dio a conocer su novedosa teoría sobre la transmisión de enfermedades, y marcó un hito, pues refería la existencia de una corriente basada en la transmisión de enfermedades de un individuo enfermo a otro sano, por conducto de vectores biológicos.

Tal descubrimiento advirtió el carácter integral que para las enfermedades transmisibles tenía la revelación. Todo eso, tras 14 años de estudios, en el contexto histórico de la Guerra de los Diez Años, la paz del Zajón y la Guerra Chiquita, constituyen realces del sentido heroico de sus propuestas.

En la actual coyuntura histórica, cuando la pandemia producto del Covid-19 ha marcado un antes y un después del rumbo científico del país, los profesionales cienfuegueros han marcado pautas investigativas, registradas por la Academia de Ciencias de Cuba.

El pleno nacional hizo un reconocimiento a la filial cienfueguera por nuestros aportes. El doctor Alfredo Espinosa Brito, escribió dos artículos basados en sus experiencias en epidemia, publicados en la revista científica Anales de la Academia de Ciencias de Cuba.

También el Dr. Víctor René Navarro publicó sobre la creación de centros de aislamiento, y estudiosos de las ciencias sociales divulgaron aspectos acerca de la recuperación. Asimismo, destacó la participación juvenil en el enfrentamiento a la pandemia y la labor sicológica con los adultos mayores. Descollaron 30 proyectos investigativos de Ciencias Médicas.

Sobresale el único libro impreso del país sobre la epidemia de Covid-19, dos apks para móviles, diversas investigaciones y nuestra revista Medisur con el mayor número de publicaciones sobre el tema nacionalmente; son logros del sistema de ciencia e innovación tecnológica constituido en la rama de la Salud en Cienfuegos.

Así lo explica su autor, Dr. Víctor René Navarro Machado, presidente del Consejo Provincial de Sociedades Científicas de Salud. Por otra parte la máster en ciencias Marianela Fonseca Fernández, agregó que lo más importante fue la investigación-acción, pues en la medida que avanzaban los estudios eran aplicados y enriquecidos por profesionales de la Atención Primaria de Salud.

Navarro Machado, también especialista de Segundo Grado en Medicina Interna y en Medicina Intensiva y de Emergencias, explicó que las premisas aquí, están en sistemáticos estudios durante epidemias, con el doctor Alfredo Espinosa Brito al frente.

Tal es el caso del dengue, en 1981; la neuropatía epidémica, en 1991, y la causada por la influenza H1N1, en 2009.

Vale destacar el papel de la ciencia sureña en las campañas de vacunación, en el ensayo Soberana Pediatría, por ejemplo, estuvieron involucrados cuarenta profesionales del Hospital Pediátrico Paquito González Cueto, y de seis áreas de salud del territorio.

Sirvió como aval la participación de nuestros sistema, desde 2014 en tres ensayos clínicos de la vacuna contra el neumococo.

Estos saldos honran la memoria del gran Finlay y suman el quehacer científico de Cuba, a la fragua de nuestra verdad histórica.

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Dagmara Barbieri López

Periodista. Máster en Ciencias de la Comunicación.

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