Fieles a Fidel
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Se cumplen 20 años de la Proclama de Fidel al Pueblo de Cuba en la que explicaba que un exceso de trabajo le había ocasionado un serio problema de salud, que requirió una cirugía, lo cual le impedía seguir al frente de sus responsabilidades. Por ello anunciaba que delegaba sus funciones provisionalmente al frente del Partido, como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y como Presidente de los Consejos de Estado y de Gobierno al General de Ejército Raúl Castro. Para continuar diversas tareas que él impulsaba personalmente, designó a otros compañeros.
Llamó la atención sobre la importancia de priorizar la Reunión Cumbre de Países No Alineados que tendría lugar en La Habana y les pidió a las personalidades que habían manifestado su intención de celebrar el 80 aniversario de su natalicio, que lo pospusieran.
“No albergo la menor duda de que nuestro pueblo y nuestra Revolución lucharán hasta la última gota de sangre por defender estas ideas y otras medidas necesarias para salvaguardar este proceso histórico” afirmó. Y agregó su convicción de que el imperialismo no podría aplastar a Cuba.
La Proclama de Fidel se convirtió en un mandato para todos los patriotas cubanos a seguir resistiendo frente a la agudización del bloqueo y todas las acciones agresivas de Estados Unidos contra la Mayor de las Antillas.
Creídos de que con la salida del Comandante en Jefe se derrumbaría la Revolución, el enemigo instigó a sus mercenarios dentro del país para que crearan un ambiente de violencia y desestabilización que fue sin embargo abortado por le Operación Caguairán donde se juntó el pueblo con sus Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior.

Aunque dejó de asumir definitivamente sus altas responsabilidades, Fidel se mantuvo activo, fue así que el 28 de marzo de 2007 publicó la `primera de sus Reflexiones, donde expresó su deseo de comunicarse “con al protagonista principal de nuestra resistencia” y abordó los más disímiles temas de l actualidad nacional e internacional. Esos artículos se sumarían como un arma más all arsenal ideológico de los revolucionarios cubanos.
Desde su salida del poder, Fidel participó en el VI y VII Congresos del Partido, intercambió con los papas Benedicto y Francisco, participó en las elecciones del Poder Popular en un colegio electoral de La Habana, asistió a la Asamblea Nacional, fue visitado por personalidades que reconocían en él a un líder de talla internacional, y dedicó gran parte de su inteligencia y empeños a `proyectos vinculados a la obtención de plantas proteicas para la alimentación humana y animal.
A veinte años de su Proclama, su confianza en el pueblo, se convierte en un compromiso renovado con su legado y adquieren más vigencia que nunca sus palabras pronunciadas en la clausura del VII Congreso del Partido: “Emprenderemos la marcha y perfeccionaremos lo que haya que perfeccionar, con lealtad meridiana y la fuerza unida, como Martí, Maceo y Gómez, en marcha indetenible.”

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