Círculo infantil Manzanita: educar con amor y esmero

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Los círculos infantiles en Cuba surgieron por iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro y Vilma Espín, con el objetivo de permitir que las madres trabajadoras pudieran estudiar y trabajar. Su creación, el 10 de abril de 1961, marcó una etapa emancipadora para las mujeres cubanas, logrando su integración plena en la sociedad. Gracias a esta iniciativa de la Revolución, los círculos infantiles se convirtieron en instituciones que garantizan a los niños y niñas de uno a seis años protección, cuidado y educación durante sus primeros años de vida.

Para conocer más a fondo cómo es el trabajo educativo en un círculo infantil, conversé con Claudia Rodríguez Sánchez, directora del CI Manzanita. Este centro está enclavado en el consejo popular La Barrera, en Tulipán, municipio de Cienfuegos, y su nombre rinde homenaje al mártir José Antonio Echeverría.

Claudia Rodríguez Sánchez, directora del Círculo Infantil Manzanita. / Foto: Juan Carlos Dorado / 5 de Septiembre
Claudia Rodríguez Sánchez, directora del Círculo Infantil Manzanita. / Foto: Juan Carlos Dorado / 5 de Septiembre

A decir de su directora, la labor primordial es la adaptación del bebé durante su segundo año de vida (entre los 12 y 24 meses). Con una frecuencia de dos días a la semana (martes y jueves), en sesiones de una hora, este período de acomodo depende totalmente del niño y no tiene una duración predeterminada.

Los niños de segundo y tercer año de vida interactuando entre sí. / Foto: Juan Carlos Dorado / 5 de Septiembre
Los niños de segundo y tercer año de vida interactuando entre sí. / Foto: Juan Carlos Dorado / 5 de Septiembre
Juegos de imitación con Miladys, educadora de tercer año de vida. / Foto: Juan Carlos Dorado / 5 de Septiembre
Juegos de imitación con Miladys, educadora de tercer año de vida. / Foto: Juan Carlos Dorado / 5 de Septiembre

Una vez concluido este proceso, comienzan las actividades educativas, dirigidas y programadas según el año de vida correspondiente. La gimnasia matutina, los horarios de merienda, almuerzo, aseo y juegos de imitación van conformando un modo de vida independiente en el infante, que ya no cuenta con la ayuda de sus padres. Luego, en el cuarto y quinto año de vida, empieza a realizar actividades como los juegos de roles, y en el sexto año se trabaja el nivel preescolar.

Juegos de roles en la enseñanza preescolar. / Foto: Juan Carlos Dorado / 5 de Septiembre
Juegos de roles en el nivel preescolar. / Foto: Juan Carlos Dorado / 5 de Septiembre

“El fin esencial de la primera infancia es alcanzar el máximo desarrollo integral posible de cada niño y niña desde su nacimiento hasta los seis años. Educar con amor, empeño y esmero a los pequeños para que alcancen una formación personal y profesional en el futuro es nuestra prioridad”, afirma su directora.

Juegos de roles en el sexto año de vida. / Foto: Juan Carlos Dorado / 5 de Septiembre
Juegos de roles en el sexto año de vida. / Foto: Juan Carlos Dorado / 5 de Septiembre

Manzanita es una institución con estabilidad laboral: cuenta con educadoras que tienen más de 20 años de trabajo, otras que se han jubilado y continúan recontratadas, y recién graduadas enamoradas de su profesión. Su colectivo de trabajo está tan integrado que no necesita de su directora para funcionar. Además, ostenta el segundo lugar en la emulación Aniversario 65 y, a sus 33 años de creado, conserva sus estructuras en excelentes condiciones.

María Carla recién graduada se siente enamorada de su trabajo. / Foto: Juan Carlos Dorado / 5 de Septiembre
María Carla recién graduada se siente enamorada de su trabajo. / Foto: Juan Carlos Dorado / 5 de Septiembre

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