Adoquines venidos como lastre
Cuando la modernidad disfrazó las calles del Cienfuegos más antiguo con el ropaje del asfalto, la ciudad cedió al pragmatismo una cuota de encanto difícil de recuperar.
Leer másCuando la modernidad disfrazó las calles del Cienfuegos más antiguo con el ropaje del asfalto, la ciudad cedió al pragmatismo una cuota de encanto difícil de recuperar.
Leer másPero había otros apremios, como un pitén de pelota, un chapuzón en el río o ponerles una trampa de varillas a las codornices, para dedicar tiempo a descifrar la clave de un fenómeno que con los años aprendería se llamaba kitsch.
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