Cienfuegos despide a un gigante de la Revolución (+Fotos)
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Desde esta mañana, la sede del Gobierno Provincial de Cienfuegos se ha convertido en un altar de homenaje y recogimiento. Allí, trabajadores de distintos sectores, encabezados por la dirección política y gubernamental del territorio se han dado cita para rendir tributo póstumo al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, fallecido el pasado 21 de junio a los 94 años.
El gesto deviene el abrazo sincero de una provincia que, en disímiles ocasiones, recibió la visita del legendario guerrillero. Valdés Menéndez dejó su impronta en cada rincón cienfueguero donde se fraguó el desarrollo. Quienes hoy acuden a la ceremonia no solo recuerdan al alto dirigente; rememoran al hombre que caminaba entre ellos, indagaba por los problemas y dejaba orientaciones con la misma intensidad con la que antaño empuñaba un fusil en la Sierra Maestra.
Así lo evoca Machín García, un cienfueguero que, debido a sus funciones, vivió de cerca la presencia del revolucionario en el territorio centrosureño.
“Lo que más recuerdo de Ramiro Valdés es su preocupación porque todos se concentraran en el tema de su visita, con el objetivo de saber cómo resolver los problemas. Para él era una prioridad que el pueblo conociera la realidad y las circunstancias en que se encontraba el país. Tenía como prioridad la idea de aglutinar los colectivos laborales, que se mantuvieran unidos para enfrentar las dificultades. Siempre se preocupaba por el bienestar del pueblo y el progreso del país”, rememora.

Como joya valiosa Machín García guarda en su memoria también el hecho de haber tenido la posibilidad de formar parte del grupo de seguridad personal del destacado revolucionario en sus tiempos de ministro del Interior.
Para Juan Carlos Rodríguez Sardiñas, jefe de mantenimiento civil en la Refinería de Petróleo Camilo Cienfuegos, la pérdida de Valdés Menéndez deja un profundo dolor en los trabajadores del centro al cual llegó en varias ocasiones. “Sus visitas fueron siempre muy beneficiosas. Nos dejaba un legado de disciplina, de compromiso. Saber que Ramiro venía a nuestra empresa era para nosotros un privilegio, un estímulo. Nos alentaba a trabajar más, a tener mayor disciplina y control de los recursos”.
Nacido el 28 de abril de 1932 en Artemisa, Ramiro Valdés forjó desde muy joven una conciencia política que lo llevó a integrarse a la lucha clandestina contra la dictadura de Fulgencio Batista. Su incorporación al Movimiento 26 de Julio marcó el inicio de una itinerario de entrega absoluta.
En justo reconocimiento a su trayectoria de consagración total a la Patria, el Consejo de Estado le confirió el título honorífico de Héroe de la República de Cuba y le impuso la Orden Máximo Gómez de Primer Grado, entre otras altas condecoraciones.

Al momento de su partida, Ramiro Valdés Menéndez se desempeñaba como viceprimer ministro, manteniéndose como un activo y lúcido dirigente en la primera línea de la construcción socialista y la defensa del legado histórico de Fidel.
Durante la jornada de este martes, cienfuegueros de todas las edades desfilan para dejar ante la foto del héroe su huella de cariño. Lo despiden con el compromiso de mantener viva la llama que él ayudó a encender.
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