El retrato, inquietante novela corta de Gogol
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Como ya es habitual, cada año en la Feria Internacional del Libro, en dependencia del país invitado, se promociona y se hace énfasis en su literatura más representativa, en los clásicos. En esta ocasión hemos sido afortunados. Se dedica la feria a la Federación Rusa, lo cual es motivo para hablar, leer, releer, y comprar los libros de los mejores autores de esa nacionalidad.
Los nombres son harto conocidos, por lo que mencionarlos aquí es más bien superfluo, sin embargo, nos vamos a referir hoy a Nikolai Gogol, quien escribió Almas muertas, pero también El capote, La nariz, y El retrato —entre otros.
Sobre este último texto vale mencionar dos cosas. Primero que lo tenemos en venta (ahora, y también en la versión de nuestra Feria, en marzo) y luego, que no puedes dejar de leerlo.
Se trata de una novela corta, publicada en 1835. En esta, Andréi Petróvich Chartkov, un pintor de 22 años, entra en una pequeña tienda de cuadros y compra un retrato olvidado a un precio irrisorio. El retrato representaba un anciano envuelto en una amplia túnica, cuyos ojos parecían reales. Eran unos ojos que intimidaban. Esa fue una noche de terror para el pintor, pues vio cómo el anciano lo acosaba con esa mirada; llegó un momento en que abandonó el cuadro y comenzó a dar vueltas por la habitación.
Al día siguiente, mientras era visitado por el casero y un vigilante, caen del marco del cuadro unas monedas envueltas en un papel azul. Chartkov las recoge de inmediato para que no las vean. Y luego, con todo el dinero que descubre guardado en el cuadro, decide convertirse en un artista famoso, rodeado del lujo que nunca pensó estuviera a su alcance.
Chartkov comienza a abandonar el arte. Se compra un piso lujoso en la avenida Nevski, ropa nueva y otras cosas innecesarias. Le paga a un periodista para que escriba un artículo sobre él, sobre su gran talento. No puede evitar el placer que le causa ver su nombre en letra impresa. Las visitas de personajes importantes no cesan. El mundo se le antoja pequeño.
Se convierte en retratista, echa a un lado el talento que tiene y se adapta al estilo facilista de otros pintores de moda. Pasan los años. Es un artista respetable, una vaca sagrada. Pero un día, como miembro de la Academia de Artes, se le pide juzgar el trabajo de un excompañero, que se había formado en Italia. La obra le parece increíble, sobrenatural, divina. Una obra maestra. Chartkov comprende de súbito lo que le ha pasado. Intenta crear también una obra maestra, una pintura que esté a esa altura, pero en balde. Guiado entonces por la envidia empieza a comprar las obras más estupendas de sus colegas, gasta el dinero que tiene en ellas para poder romperlas después, mientras se ríe a carcajadas. Finalmente enloquece y muere bajo la mirada implacable del anciano del cuadro.
Esta es la primera parte de la novela, una especie de seducción del Diablo. La segunda parte es la historia de la pintura, contada por el hijo del autor durante una subasta. Es una historia de horror, donde se vuelve a señalar la presencia del Diablo. La influencia maligna de las cosas aparentemente insignificantes, que llegan como si no ocurriera nada, pero que terminan destruyéndolo todo. El camino torcido.
Aquí les va un fragmento de esta inquietante novela:
«Mi padre escuchó con suma atención ese relato y luego preguntó:
«—El retrato, ¿lo tiene ahora tu sobrino?
«—¡Qué va a tenerlo mi sobrino! Tampoco lo aguantó —replicó el bromista—. El alma misma del usurero parece haber transmigrado al retrato; el usurero sale saltando del marco, da vueltas por la habitación. Todo lo que me contó mi sobrino es casi inverosímil. Yo lo hubiera tomado por un loco, de no haberlo experimentado yo mismo. Mi sobrino vendió el retrato a un coleccionista de cuadros, que a su vez se lo endosó a alguien.
«Estas palabras le causaron gran impresión. Se sumió en cavilaciones, se volvió melancólico y por fin llegó a convencerse de que su pincel había servido de instrumento al Diablo, y de que, efectivamente, la vida del usurero había pasado en parte al retrato e inquietaba ahora a la gente, despertando en ella sentimientos demoníacos, apartando a los artistas de su camino y provocando en ellos excesos de envidia, de… etcétera».
Nikolai Gogol (1809-1852) es un escritor de origen ucraniano, considerado como uno de los precursores de la corriente realista del siglo xix en Rusia. Aunque escribió en ruso, en sus obras se nota la influencia de la educación y cultura ucranianas. Almas muertas es para muchos la primera novela rusa moderna.
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