Vilches: el salvavidas de Rancho Luna | 5 de Septiembre.

Vilches: el salvavidas de Rancho Luna

Vilches: el salvavidas de Rancho Luna

Foto: Dorado

“Mi vida ha sido más dentro del agua que fuera de ella”, asegura José Alberto Vilches, quien por más de tres décadas ha cargado sobre sus hombros la responsabilidad salvar vidas al amparo de las olas. Su historia comenzó como atleta, incluso miembro de las selecciones nacionales de natación a los Juegos Centroamericanos de Panamá ´70 y los Panamericanos de Cali ´71. “Yo no sé poner un ladrillo ni vender un limón; pero esto es lo mío”, insiste el veterano cienfueguero.

Desde 1982 comenzó en esta función, por más de uno minimizada: “pasé por Cayo Largo, por el Jagua, por Faro Luna, Pasacaballos, la playa pública, hotel Rancho Luna y hasta estuve un tiempo en Brasil. La gente subestima al salvavidas y sí, a mí me pagan; pero al final también arriesgas tu vida”.

Una forma física adecuada, agilidad de reacción y la serenidad durante el procedimiento pueden decidir el éxito. A dicha fórmula le agrega Vilches experiencia y previsión:

“La principal preocupación de un salvavidas es estar al tanto de las negligencias, tanto dentro como fuera del agua, insiste. El consumo de bebidas alcohólicas es una de ellas, quizá la de mayor impacto. Cuentan además los juegos de mano, los golpes o lanzarse al mar sin saber si está profundo o no, si existen rocas u otro obstáculo debajo con los cuales puedan golpearse. Ya te digo, casi todos los accidentes parte de negligencias”.

Anécdotas al respecto le sobran, en bien y en mal. En un momento de diálogo, prefiere las positivas, o las de feliz desenlace:

“Recuerdo a un niño de siete años, el de aquel famoso trueno que cayó en la playa de Rancho Luna y lo alcanzó. Durante el rescate, me concentré tanto en reanimarlo que su tía, en el nerviosismo por verlo reaccionar, me sacó sangre de la espalda con las uñas. Yo no sentía nada y no fue hasta que la enfermera del Pediátrico me dijo de curarme, que caí en esa cuenta. Pero el niño se salvó.

“Otra vez fue cuando entró un sureste en el año 84 y unos muchachos estaban en una balsa, con una botella de ron. Fuimos dos salvavidas a buscarlos y ya había comenzado el oleaje. Hay un grupo de olas que les llaman las tres Marías y esa, la número tres, es una montaña de agua. No puedes picarla de frente y para aguantarla nos enlazamos, cogiéndonos por los codos, para mantenernos unidos cuando llegara. Además, íbamos a pasar sobre la barrera de coral. En el momento del encontronazo los muchachos se nos fueron, se soltaron, y a mí un coral me lastimó seriamente el muslo, un corte grande: todavía me queda la marca. Por suerte no pasó nada: unos salieron por un lado, otros por otro, y todos ilesos. Ese fue uno de mis rescates más estresantes”.

Con décadas de trabajo, dentro y fuera de Cuba, Vilches presume de compartir prestigiosas personalidades del ámbito cultura:

“Conocí al cantante español Joan Manuel Serrat; a Fonográ, un grupo húngaro de rock, yo soy muy amante al rock; a Katty Kowaleczko, una trigueña muy hermosa, tengo fotos con ella; al ballet Susan Becker; el Bolshoi; el coro de Hungría… y serán más: siempre ves a alguien nuevo”.

Casi convertido en un símbolo de las playas sureñas, Vilches mantiene la vitalidad de antaño, incluso tras un complicado accidente automovilístico de hace unos meses, que le provocó fractura de femoral y cinco tornillos en la intervención. Quienes lo vieron con muletas creyeron que sería su fin.

“A Mick Jagger le preguntaron cuándo se retiraba y dijo que le quedaban muchas cosas por hacer. Y yo digo igual: yo me retiro cuando se retiren los Rolling Stone. Todavía me siento fuerte, ahora recomenzó mi vida”.

Mientras conversa, acaricia la cicatriz de su última aventura y complacido añade: “casi ni se ve. Dicen que soy duro, y es más por la fuerza de voluntad. Y ya voy a cumplir ya 60 años, ¿los aparento?”.

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2 comentarios en “Vilches: el salvavidas de Rancho Luna

  1. Gracias!! Y sí, Vilches es una institución en Cienfuegos, todo el mundo lo conoce, sobre todo por el tiempo que lleva como salvavidas en nuestras playas.

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