The Handmaid´s Tale: una brecha en la sociedad distópica

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La adaptación televisiva de El cuento de la criada se alzó con 8 galardones en la 69ª edición de los premios de la Academia de Televisión de Estados Unidos, los Emmy.

¿Podemos imaginar una sociedad donde lo lúdico sea desterrado para instaurar en su sitio la beatería más absoluta? ¿Somos capaces de concebir un mundo donde se fundan el recelo, la desconfianza, la fobia por la otredad, el genocidio y cada fragmento oscuro de la historia humana pasada? Como si esa mentira pudiera convertirse en realidad y en algo respirable; Margaret Atwood publicó The Handmaid´s Tale (El cuento de la criada), en 1985.

Ese universo existe y está tan lejano como puede estarlo cualquier futuro, quizás nunca o quizás muy cerca. Las posibilidades las hacemos nosotros y la capacidad para enfrentarnos a ellas está diseminada por todo el texto de la escritora canadiense. Solo que a veces, es casi imperceptible porque la protagonista parece aceptar el destino que las condiciones le han impuesto.

Offred es una mujer adulta. Una mujer adulta y casada. Una mujer adulta con una hija. Una mujer adulta con un trabajo. Una mujer adulta con dos buenos ovarios. Una mujer adulta que un día pierde esposo, hija, trabajo; y solo se queda con esos dos ovarios que la convierten en víctima de la esterilidad de la sociedad.

En la historia de las distopías rápidamente reconocemos a Orwell y Huxley, creadores de 1984 y Un mundo feliz, respectivamente. Quienes desconozcan del tema pueden obviar que el mundo distópico tiene en Margaret Atwood a una pluma mordaz, crítica y feminista que no se estaciona en exponer o reflejar los conflictos que viven sus personajes, sino que juega con la ilusión de destronar esa realidad imperante, y nos lo hace creer.

“Las distopías feministas son textos críticos de manera intrínseca, pero en dichos textos es posible percibir tres tipos de factores interrelacionados que nos permiten calificarlos como tal. El primero de ellos es la crítica negativa del patriarcado reinante que se hace evidente en el principio distópico de cada texto; en segundo lugar, está la realidad de autoconsciencia necesaria para reconocer las realidades utópicas que permiten la formulación de la distopía y, por último, la cantidad de masa crítica que permita la reacción necesaria para establecer una resistencia” (Moreno, 2016, p 190)*.

Margaret Atwood es una de las voces más agudas del feminismo en la literatura de ficción.

La esperanza como baluarte, pudiera ser unos de los tópicos de The Handmaid´s Tale, sobretodo si nos giramos hacia las páginas finales del libro, donde un grupo de estudiosos debaten sobre las grabaciones que constituyen El Cuento de la criada; ese recurso utilizado por la escritora canadiense para hacernos suponer que su protagonista ha tenido un camino incierto, pero alejado del que le ha sido trazado, admitiendo así que existe una vía de escape.

Esa resistencia a la que se refiere Moreno en su artículo no se concreta como una evidencia en la obra, si no que se pixela a ratos.

De vuelta al eje de esta reseña, The Handmaid´s Tale relata las vivencias de una mujer fértil, que bien pudiera haber sido otra, en los primeros años de la República de Gilead, asentada en unos Estados Unidos, donde las estrellas de la bandera se han ido a pique en su mayoría.

Después de un golpe de Estado que disuelve la estructura bicameral del Congreso estadounidense se instaura la República de Gilead, que establece otro sistema de clases en el cual los Comandantes que lideraron el golpe ostentan el poder político, económico y social, estableciendo una sociedad teocrática donde el puritanismo gana auge.

El papel de la mujer en dicho sistema dista mucho de ser el ideal, y entierra todos los derechos que poseemos. Las Esposas de esa élite política visten de azul y serán las de mejor posición, aunque en relación con las demás también carecen de voz y están relegadas a una vida aristocrática algo insípida, y a hacer crochet. Las Marthas son las encargadas “verdes” de las labores en las casas. Las Econoesposas son las esposas de las clases más bajas y que no tienen un significado esencial para nadie y sus atuendos mezclan varios colores; por último las Criadas van de rojo y contrario a lo que indica su nombre no son sirvientas, sino mujeres fértiles que son apresadas, marcadas como ganado y aleccionadas para dar hijos a la élite, ya que sus esposas son estériles (ser sirvienta era menos cruel).

En una clasificación aparte se sitúan las No mujeres, aquellas que por edad, preferencias sexuales o rebeldía son enviadas a las Colonias, semejantes a los campos de concentración, donde en el mejor de los casos se dedican a la agricultura y en el peor a limpiar desechos tóxicos, hasta que su esperanza de vida llega a cero en poco tiempo.

Las Tías son una especie de maestras para las Criadas, señoras mayores que les muestran cómo comportarse en la nueva vida que les espera, les leen fragmentos de la biblia y les enseñan a ser castas. Las Tías tienen la libertad de poder torturar a las “chicas” hasta conseguir que dobleguen su personalidad, siempre y cuando los ovarios queden intactos: nadie necesita dos manos, dos ojos o dos pies para reproducirse.

Pero hay otra categoría en esta taxonomía femenina que se disfraza hasta casi el final de la historia y son las Jezebel´s. Mujeres que se les ha dado a escoger entre las Colonias o ser prostitutas en antros prohibidos por el Gobierno, pero que el uso de sus propios integrantes avala subrepticiamente. Allí asisten los altos cargos y los visitantes de otras regiones a disfrutar de lo que tienen vedado en sus hogares.

“El rompimiento de los nombres comunes es precisamente un símbolo de poder sobre cada clase social en la jerarquía de Gilead, así, el lenguaje se presenta como un instrumento o símbolo de control y coerción, el cual tiene el poder para nombrar, tiene el poder de influenciar la realidad” (Moreno, 2016, p 203).

Offred es una de las pocas que no han quedado “dañadas” en un mundo invadido por la radioactividad y el deterioro del medio ambiente. La baja natalidad es un problema global que es enfrentado, esencialmente en los nuevos Estados Unidos, desde el encierro y la falta de libertades de las Criadas. Incluso el nombre que adoptan deriva del de los hombres a quienes sirven, como un patronímico por un tiempo determinado; la Criada de la casa de Fred siempre será Offred. Aunque en la práctica las Criadas responden más a los caprichos de las Esposas, que pueden ultrajarlas si lo desean; siempre que no afecten su órgano reproductor.

A través del tono intimista de la primera persona empleado en el texto, nos percatamos de la pérdida de identidad a la que son sometidas estas mujeres en el Centro de Raquel y Lía, conocido popularmente como Centro Rojo, donde las reeducan para despojarlas de sus recuerdos, de su vida anterior e incluso de sus patronímicos, razón por la cual desconocemos el nombre real de la protagonista. Les está prohibido mirarse a sí mismas y ser vanidosas, quizás por ello donde habitan no hay espejos; leer o escribir, comer determinados alimentos, decir sus nombres… perderán su determinación como entes individuales para formar parte de esa masa uniforme y carmesí que obedece órdenes.

Quizás un rasgo de resistencia sea el de recordar el verdadero nombre, por ello Offred dice: “Guardo este nombre como un secreto, como un tesoro que desenterraré algún día. Pienso en él como si estuviera sepultado. Está rodeado de un aura, de algo parecido a un amuleto, a un sortilegio que ha sobrevivido a un pasado inimaginablemente lejano”(Atwood, s/f,p72).

“El nombre es un recordatorio permanente de dos cosas: su estado actual bajo una sociedad opresora y su pasado; ambos recordatorios ayudan a la creación de una actitud resistente y, aunque es evidente que la teocracia de Gilead ha tomado todas las medidas para controlar el lenguaje, desde eliminar la escritura hasta prefabricar las frases de saludo y de reconocimiento entre pares, también es necesario reconocer que por medio del lenguaje es como la protagonista enriquece sus actos de resistencia. La posibilidad de que su nombre y el lenguaje le recuerden el pasado, la instará a emprender una travesía de recuperación de la memoria perdida durante su adoctrinamiento”(Moreno, 2016, p 204).

Otro de los ejemplos que evidencia la importancia del lenguaje en el proceso de “desintoxicación” que levemente se da en la protagonista, es descubrir las palabras de la anterior Criada, quien se suicidó, escritas en la habitación: “Nolite te bastardes carborundorum”, cuya traducción del latín significa: No dejes que los bastardos te carbonicen. Para Moreno (2016) el sema de esta frase, que desde un primer momento Offred no sabe traducir y debe recurrir al Comandante en una de sus citas ocultas, radica en ser un mensaje escrito, cuando escribir está vedado.

La pérdida de derechos civiles y libertades comienza con la prohibición a las mujeres de trabajar, con denegarles el acceso a sus propias tarjetas de crédito y en cambio transferir ese dinero a las cuentas de sus familiares masculinos más cercanos.

La adoración al cuerpo pasa a un segundo plano; el placer se considera sobrevalorado y los cuerpos de las Criadas permanecen cubiertos y ocultos hasta de sí mismas; incluso en verano los vestidos o túnicas son demasiados recatados y con mangas largas. Adorarse es pecado.

Las ilustradoras italianas Anna y Elena Balbusso condensan en sus imágenes el cúmulo de sensaciones que provoca el libro de la autora canadiense.

En Offred hay una disyuntiva entre temor y ansias de libertad, traducida en el tono medio apagado que a veces adquiere en el texto, donde en muchas ocasiones la sentimos distante, incluso, cuando habla de su hija y su esposo Luke.

El justificante de tal sociedad radica en un trasfondo religioso que permite que reine el más absoluto puritanismo. El Antiguo Testamento es la base de todo el sistema:

Y viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y dijo a Jacob: “Dame hijos o me moriré”. Y Jacob se enojó con Raquel y le dijo: “¿Soy yo, en lugar de Dios, quien te niega el fruto de tu vientre?”. Y ella dijo: “He aquí mi sierva Bilhá, únete a ella y parirá sobre mis rodillas, y yo también tendré hijos de ella.” (Génesis, 30:1-3)

Este fragmento argumenta que las Esposas, primeras en la jerarquía femenina, acepten la presencia de las Criadas, que tienen un tiempo determinado para estar en los hogares antes de ser declaradas como inservibles: tres casas con tres posibilidades de fecundarse. Muchos hombres son estériles, pero la culpa será solo de la Criada. Contrario a lo que podría suponerse, el acto sexual no es placentero, constituye más una obligación, algo mecánico que lujurioso. Para desarrollarlo se toma un día de ovulación de la Criada y se realiza la “Ceremonia”a la cual asisten Marthas y otros sirvientes, y donde la Criada se recuesta entre las rodillas de la Esposa, quien le aprieta las muñecas mientras el Comandante la penetra como parte de sus deberes.

Los títulos de los capítulos; La noche, La siesta, etc, remiten a esos momentos del día donde la narradora puede sumirse en sus pensamientos, aunque paulatinamente haya decidido no pensar mucho con el objetivo de no terminar en demencia.

En Gilead todos son vigilados, desde las castas más bajas hasta las más altas. Para ello existen los Ojos, encargados de espiar. Ese ambiente enrarecido por la desconfianza se percibe durante toda la trama, cualquiera puede ser un Ojo. Nadie está a salvo de su pasado; quienes contrariaron con sus acciones pretéritas los principios de la nueva república, son candidatos a ser colgados en el Muro y expuestos por varios días para que otros no violen las reglas de Dios.

Margaret Atwood tomó situaciones reales, ya icónicas en la historia de la humanidad y las aunó para crear un clima hostil de supervivencia: el muro de Berlín, los campos de concentración, el odio hacia el otro, etc, y centró su atención en demostrar cómo asimilamos y aceptamos la desgracia.

Elisabeth Moss protagoniza a Offred en la serie de Hulu.

Precisamente este año la obra ha sido adaptada como una serie de Hulu y se ha alzado con varios premios. En contraposición con el libro, la serie es más cruenta, despierta más sensaciones; sin embargo, es una adaptación bastante libre y divergente de la obra original. Los personajes han cambiado su aspecto y dinámicas y eso varía diametralmente lo que el libro quiere evidenciar. Darle más protagonismo del que tiene a la Esposa del Comandante Fred, adquiere un toque de sorpresa en la trama televisiva; los maltratos que le infringe a Offred, su maquiavélica manera de conducir los asuntos, su candorosa juventud en disonancia con la vejez que aparenta la Esposa en la obra. Un solo capítulo es capaz de condensar la mitad del libro.

Numerosos flashbacks aderezan la narración y descubren el pasado de la protagonista. Aunque ese pasado no está muy latente, porque a pesar de que la reciente adaptación televisiva de The Handmaid´s Tale, nos muestra una mujer más activa e involucrada consigo misma, incluso con nombre (June), el personaje es bastante moderado, temeroso de su suerte como si el adoctrinamiento casi hubiese funcionado, aunque no es así. Hay una evolución a lo largo de la historia donde ella se desencadena dentro de sus límites y se aboca a romper las reglas.

No escapan de la trama expuesta en el volumen otros personajes como la madre; Luke, el esposo; la hija; Moira, la amiga; Nick, el chofer, y amante. A todos ellos y el peso simbólico que tienen para la tenacidad que poco a poco desarrolla Offred les resta descubrirlos al lector. Así como los cambios de la relación entre el Comandante y la Criada, los extremos a los que es llevada. Lo que sí es cierto es que la Atwood ha amalgamado muchos de nuestros miedos, les ha dado forma, y bien pueden suceder…

*Moreno M. P. (2016) El Cuento de la criada, los símbolos y las mujeres en la narración distópica. Escritos,24 (52), 185-211.

2 Comentarios

  1. Ese libro lo editaron en Cuba? Pregunto pues me lo quiero leer, y sé que se editaron varios libros de la Atwood en la pasada feria del libro. Por cierto, muy buena reseña, la disfruté mucho.

    • Diego si fue editado o no en Cuba no lo sé, de la Atwood acá está El quetzal resplandeciente y otros relatos, y creo que otro título más del cual el colega Julio Martínez Molina me habló hace poco. Gracias por tu apreciación de la reseña. Si lo desea le puedo dar los links para descargar las versiones digitales del libro.

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