Servelio Quintero, el guajirito que domeñó los virus

Servelio Quintero, el guajirito que domeñó los virus

Agrónomo, pedagogo, biólogo, investigador, químico analítico y virólogo, Servelio Quintero es ejemplo de sencillez y modestia./Foto: Armando Sáez Chávez

Agrónomo, pedagogo, biólogo, investigador, químico analítico y virólogo, Servelio Quintero es ejemplo de sencillez y modestia./Foto: Armando Sáez Chávez

La nobleza, sencillez y modestia moldearon el alma de Servelio Quintero Hernández desde sus primeros años de infancia guajira. Tales cualidades humanas facilitaron el diálogo con este científico, al punto de convertir la entrevista en una charla coloquial.

La conversación, bajo el sol radiante de octubre y muy cerca de los campos de la abreuense Cooperativa de Producción Agropecuaria 26 de Julio, derivó necesariamente en la historia personal del hijo de Yaguajay, donde el Comadante Camilo Cienfuegos inmortalizó su legendaria figura de jefe guerrillero rebelde y devenido Héroe de ese término espirituano.

“Aunque era muy joven estonces, rememora Servelio, recuerdo de la hazaña. Yo estaba vinculado a otro Comandante Rebelde, Félix Torres, al que había servido de enlace en varias ocasiones, entre el Frente Campesino del Partido Socialista Popular, con el cual también mi familia tenía filiación , y la dirección de esa organización en la capital del país.

“Gracias a hombres como ellos tuvimos el triunfo de la Revolución, y con ella el camino para un futuro más luminoso de los desposeidos. Esa fue la oportunidad de guajiritos como yo, por la cual pude hacerme maestro agrónomo y segidamente químico analítico. Pero ese no fue más que el paso inicial en continuar mis estudios”.

¿Cómo llega a la virología?

“Una vez graduado me ubican para dirigir la estación experimental de tabaco en Pinar del Río, pero muy pronto a muchos jóvenes del Ministerio de la Agricultura se nos pidió marchar al antiguo campo socialista a superarnos. Me correspondió ir a la entonces Checoslovaquia, y allí tuve la disyuntiva de escoger la especialidad. Finalmente me decidí por la virología, por el poco conocimiento que había en Cuba sobre la materia”.

De regreso a Cuba, cuenta, se dedicó por entero a la virología, solo que lo hizo como profesor de la Facultad de Biología en la Universidad de la Habana, donde creó la primera Cátedra del país encargada del estudio e invetigación de los virus en plantas.

Como fundador del Grupo Nacional para atender el Programa de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar (GNAUSF), de seguro que la responsabilidad le proporcionó mayor acercamiento de la producción agrícola de alimentos y el impacto de los virus propició su actual desempeño como asesor cientítico de la CPA.

“Efectivamente, participamos por muchos años en el GNAUSF, además de investigador titular del Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical “Alejandro de Humboldt” (INIFAT). Los alimentos que consumimos deben cumplir algunas normas que no son del conocimiento de la población, ni de los propios productores.

“Por ejemplo, el maní, maíz, arroz húmedo y otros granos pueden ser portadores de un tipo de hongo que genera sustancias cancerígenas. De ahí la necesidad de controlar la cantidad permisible de esos patógenos. Similar situación pueden presentar muchas otras variedades de frutas y vegetales; por eso la importancia del estudio e investigación de los virus que afectan a las plantas, estos pueden ser detonantes de enfermedades, incluso mortales”.

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¿La experiencia en el cultivo de las plantas medicinales le ha permitido incursionar en otros campos de investigación?

“Hace más de doce años que trabajamos en esta nueva línea. Realmente hay resultados muy alentadores en el tatamiento del cáncer. Independientemente de que la enfermedad tiene sus normas, es respetable y muy temida, con adecuados procederes, basados en la medicina alternativa, fórmulas y suministros de fármacos para nada nuevos, logramos controlar la agresividad y detener el proceso oncológico, incluso en pacientes en estado terminal.

“En resumen, tratamos de aplicar la ciencia a partir del conocimiento científico sobre las propiedades medicinales de las plantas. No entramos en contradicción con los criterios de los especialistas. Siempre ateniéndonos a la  máxima de que la experiencia evita errrores”.

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