Resentida producción cafetalera de Cienfuegos por vientos de “Irma”

Los daños del meteoro en esta parte del lomerío del macizo de Guamuhaya obligan a adelantar la cosecha para minimizar pérdidas

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La recogida de los granos maduros que Irma dejó en los arbustos, adelanta la arrancada de la cosecha. /Foto: Ismary
La recogida de los granos maduros que Irma dejó en los arbustos, adelanta la arrancada de la cosecha. /Foto: Ismary

A punto de iniciar la cosecha cafetalera, los productores del macizo cienfueguero de Guamuhaya, han adelantado la recogida de los frutos maduros que el huracán Irma, a su paso, dejó sobre los suelos.

Mientras evalúan sus daños, resarcen, quitan de en medio árboles derribados por la más reciente furia eólica y avanzan en la recuperación de los preciosos granos.

LA EMPRESA VOLCADA AL CAMPO

Por estos días abandonan sus oficinas y es más común verlos en los campos: directores de producción, especialistas, técnicos.

A partir de que se decretara la fase de Recuperación, la Empresa Agroindustrial Eladio Machín organizó seis comisiones de trabajo que evaluaron en todo el lomerío cienfueguero las pérdidas en las plantaciones cafetaleras.

“Hay sitios más afectados que otros, pero de manera general las mil 710 hectáreas han tenido daños, unas por el impacto en el sombreo del café, y en otras directamente sobre la sobre la plantación: muchos gajos partidos, árboles de gran porte derribados, y el desprendimiento el grano del café que aún no estaba apto para la cosecha”, asegura Omar Bermúdez Gonzáles, director general de la entidad cumanayagüense.

El director general de la Empresa Agroindustrial Eladio Machín, Omar Bermúdez (izq.), constata con Alexis Perdomo (der.) las afectaciones en la finca de esa familia, en Guanayara. /Foto: Ismary
El director general de la Empresa Agroindustrial Eladio Machín, Omar Bermúdez (izq.), constata con Alexis Perdomo (der.) las afectaciones en la finca de esa familia, en Guanayara. /Foto: Ismary

“Se continúa evaluando, porque estas son sólo valoraciones iniciales. Debido al estrés provocado por el viento y la falta de sombra, podría haber otras implicaciones, y el grano quemarse, no cuajar o también puede caer sin estar listo”, considera el especialista.

Añadió el funcionario que cuantificando las plantas perjudicadas de todas las áreas, podrían totalizar unas 60 hectáreas de café, que sufrieron el impacto devastador de “Irma”.

LAS PÉRDIDAS DE LOS PERDOMO

Casi nueve hectáreas en usufructo tienen los tres hermanos y el padre. En las alturas de Guanayara, justo en el camino intramontano que conduce hacia Topes de Collantes, echaron raíces los cafetos de los Perdomo, de la variedad arábica, la más codiciada para la exportación.

La altura, la humedad y temperatura, el régimen de precipitaciones, hacen de esas tierras, a 900 metros sobre el nivel del mar, las idóneas para el cultivo de un grano de altísima calidad: el Crystal Mountain, un surtido exclusivo desde Guamuhaya con destino al mercado japonés, donde es altamente cotizado.

Sin embargo, este año la familia verá mermar la renta de su afamado café: “Hay que empezar de cero, a renovar la plantación, porque tengo una afectación de entre el 80 y el 85 por ciento en el campo, de unas mil latas, de las 2 mil que tenía planificadas recolectar”, confiesa con dolor Alexis Perdomo Padilla, uno de los tres hermanos cuyo apellido paterno da nombre a esta finca.

Para muchos, como para ellos, el destructivo organismo tropical que apenas perfiló el norte del archipiélago cubano, les dejó tantas o más pérdidas que cuando los huracanes Lili, en 1996, y Michelle, en 2001, pasaron directamente sobre la provincia.

“En aquellos momentos, lo sentimos, pero pudimos incluso recuperar unas 300 latas, pero ahora nos duele doblemente: porque tenemos mayor área y más producción, y ha sido de mayor consideración el daño. Aunque este ciclón nos pasó más lejos, a nosotros nos ha perjudicado más”, sentencia el campesino.

“Estamos recogiendo el café maduro, para ver si salvamos la deuda que nos dejó el huracán”.

Por adelantado, los Perdomo han montado un campamento, la cocina y el  albergue para los recolectores es alistado en la cima de la propiedad, y en medio de la recuperación, inician una cosecha  que quedará en los anales familiares como la recogida que un huracán nombrado Irma les obligó a anticipar.

Parte de la familia Perdomo, durante la visita de la Presidenta del Consejo de Defensa Provincial, Lidia Ester Brunet Nodarse, a la finca allá en Guanayara. /Foto: Ismary
Parte de la familia Perdomo, durante la visita de la Presidenta del Consejo de Defensa Provincial, Lidia Ester Brunet Nodarse, a la finca allá en Guanayara. /Foto: Ismary

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