La terminal: Spielberg y Hank en gozada aeroportuaria

1
323

Suerte de atracci√≥n tur√≠stica o espect√°culo de feria, durante much√≠simo m√°s tiempo del cre√≠ble vivi√≥ a tiempo completo en la terminal 1 del aeropuerto Charles de Gaulle, de Par√≠s, un sujeto extra√Ī√≠simo. El iran√≠ Merma Karini Nasseri se qued√≥ estancado all√≠ en 1988 cuando fue rechazado por Inglaterra y Francia le impidi√≥ la entrada al territorio nacional, porque el documento de la ONU que lo acreditaba como refugiado pol√≠tico le fue robado. El personaje, que despu√©s en realidad se qued√≥ all√≠ por gusto y no m√°s -pues opciones de marcharse tuvo, aunque m√°s tarde- dio pie a una comedia francesa de 1993 y al documental Here to where, realizado por el periodista brit√°nico Paul Berczeller en 2001, quien lo defini√≥ como ‚Äúuna mezcla de sacerdote zen y vagabundo de Chaplin‚ÄĚ.

Steven Spielberg, como muchos realizadores avispados siempre a la caza de estas notas de color que pudieran inspirar guiones (como Pedro Almodóvar en, verbigracia, Hable con ella) se nutrió tangencialmente de la peculiar figura para configurar el personaje central y la historia de La terminal (The teminal).

Victor Navorsky (Tom Hanks) es un se√Īor en plan de turista que arriba al aeropuerto JFK de Nueva York proveniente de la hipot√©tica Krakozhia. Durante el vuelo, en dicho pa√≠s tuvo lugar un estallido que culmin√≥ en la destituci√≥n del gabinete, y Estados Unidos no reconoce al nuevo gobierno. Entonces Navorsky no puede entrar a suelo norteamericano, pero tampoco regresar a su pa√≠s, por lo cual debe permanecer en la terminal a√©rea por tiempo indefinido. A merced de la severidad del jefe de seguridad Dixon (Stanley Tucci), mas al amparo de un grupo de trabajadores ‚ÄĒformado por dos inmigrantes y un afroamericano‚ÄĒ que lo ayudan, al despertarle simpat√≠a su caso.

Despu√©s de Atr√°pame si puedes, Spielberg afirm√≥ querer ‚Äúrodar un filme que nos hiciera llorar y re√≠r y sentirnos bien con el mundo‚ÄĚ. Y si ese era el objetivo, La terminal lo cumpli√≥, pues esta comedia agridulce llena de bonhom√≠a, candor y calor genera a dos bandas sonrisas y amagos de pucheros, para -a lo Frank Capra-, reconciliar a todos con la bondad del planeta y sus buenos terr√≠colas. Con el para Spielberg cumplible sue√Īo americano y su certeza de que, pese a todo, la mayor√≠a de los Navorsky de este mundo quieren ir a parar all√≠. Lo que la convierte en una de las m√°s abiertas declaratorias ideol√≥gicas de Spielberg, como para que nadie se confundiera con los ¬†redobles de las promocionadas campanas de presunto eco antisistema en la posterior Guerra de los mundos. No, se√Īores. Steven critica, pero hasta cierto punto, hasta no traspasar una l√≠nea donde se ponga en entredicho al sistema.

Es tal el interés de Spielberg por apaciguar ánimos, infundir apócrifos consuelos, que se olvidó que tenía entre manos en La terminal un argumento insuperable para graficar satíricamente el huxleyano universo estadounidense post- 11 de Septiembre, justo en su arteria de entrada: el aeropuerto.

Eludido por completo el comentario social tras perder los arrestos de Minority Report y¬† autollamarse a cap√≠tulo con el stablishment, a Spielberg no le queda otro camino que afianzar el relato en sus derivaciones eminentemente c√≥micas dimanadas de las situaciones que atraviesa Navorsky¬† en la puerta 67, donde vive y espera en sus vuelos a la linda y vol√°til azafata compuesta por Catherine Zeta-Jones. Introduce, con no poco de f√≥rceps, este romance que toma bastante del aliento cl√°sico de la comedia dorada hollywoodense (la aeromoza de la Zeta-Jones se me parece bastante en el dise√Īo del personaje a la amante del personaje del jefe en El apartamento, de Billy Wilder. Rol aquel asimilado por Shirley Mc Laine) y le da bander√≠n abierto a su dilecto Tom Hanks para que haga con su Navorsky lo que le venga en gana. En respuesta, Tom cincela un personaje curios√≠simo que tiene algo de la estupidez de Forrest Gump, la paciencia de Job y la gestualidad de sus comedias iniciales corte Big y semejantes. Tanto se luce el hombre, que suele recordar poses y pases de los maestros del g√©nero: el rostro y ademanes de Keaton, Tati, Lemmon, los juegos de Chaplin (lo que hace con las c√°maras del aeropuerto, un ejemplo).

Dos elementos b√°sicos le impiden caer en la anemia a La terminal: uno, justamente, el anterior, el plet√≥rico desempe√Īo de Hanks, y el otro, la genial recreaci√≥n del universo y las pulsiones internas de un aeropuerto conseguida por el director junto a su talentudo dise√Īador de producci√≥n, Alex Mc Dowell, quien concibi√≥ artificialmente este inmenso set que remeda de manera formidable a uno de esos sitios de recepci√≥n y salida de pasajeros.

Impecable en lo t√©cnico ‚ÄĒla m√ļsica de John Williams, la fotograf√≠a de Janusz Kaminski, el montaje de Michael Kahn, expertos habituales del equipo del realizador‚ÄĒ, fluida en lo narrativo, cinta discurre de forma vertiginosa en sus dos horas de metraje.

La terminal alegra, levanta el ánimo en medio de cualquier socavón espiritual, y eso cuenta. De ahí a que pase a la historia del cine, como otros Spielbergs, va gran distancia. No lo hará, pero funciona como entretenimiento. Y bien.

1 Comentario

  1. Epa, tambi√©n me gusta much√≠simo La terminal!!! No todas las pel√≠culas est√°n hechas para quedar como cl√°sicos, el cine es y debe ser tambi√©n entretenimiento, adem√°s de arte y calidad… L√°stima que no muchas veces veamos las dos cosas cogidas de la mano. De cualquier forma, creo que usted es un cr√≠tico objetivo, benevolente e imparcial que es muy dif√≠cil de encontrar en nuestros medios. Usted sabe que me gusta mucho The Holiday, Vacaciones, con Kate Winslet y Cameron D√≠az. Me parece conmovedora, al menos los fragmentos que la Winslet interact√ļa con Eli Wallach, y el homenaje al cine y sus hacedores detr√°s de c√°mara tambi√©n. Soy de la opini√≥n que de todo se puede sacar algo bueno, lo que hay es que saber buscar y ver para encontrar. Si nos predisponemos porque un filme es comercial, hecho para entretener no podremos sacar algo que nos nutra espiritual e intelectualmente.

Dejar respuesta