La protectora Popi - 5 de Septiembre.
Yurisnay Febles Abreus, vela por la seguridad y la salud en la Termoleléctrica de Cienfuegos. /Fotos: Karla Colarte

Yurisnay Febles Abreus, vela por la seguridad y la salud en la Termoleléctrica de Cienfuegos. /Fotos: Karla Colarte

Si Usted llega a la Termoeléctrica de Cienfuegos como visitante o como trabajador novel y necesita acceder a las “unidades”, deberá, sin dudas, y autorización mediante, comunicarse con Yurisnay, para recibir una instrucción sobre seguridad industrial y dotarse de casco, botas especiales y otros medios, porque allí le conceden toda prioridad a la protección. Pero por ese nombre seguro no la encontrará, ahora, si pregunta por Popi, de inmediato le indicarán el camino.

Tras un overoll azul, casco, botas, y un aparente carácter fuerte, se esconde una joven sensible, que gusta de bailar, ver series, pasar el tiempo en casa con la familia, los amigos. Técnico medio en Mecánica de la Industria del Petróleo, se preparó en el Instituto Politécnico 5 de Septiembre para trabajar en la Refinería de Cienfuegos, de la época cuando se soñaba con la ampliación de esa industria. Sin embargo, no se frustró, siguió adelante, a pesar de que al terminar la carrera no encontró ubicación allí donde esperaba.

“En el año 2013, recién graduada, fui ubicada en la Termoeléctrica, en el taller de Mecánica, y pasado un año y medio me vinculé al área de Seguridad y Salud del Trabajo. Ya son 5 años de trabajo en este centro en el que he logrado encontrar mi lugar como trabajadora, he aprendido mucho y del que espero más en el futuro.

“Yo tengo una bronca diaria aquí”, dice y sonríe porque para ella la seguridad de quienes allí trabajan es ya cotidiano: “Yo entro a trabajar a las 6 y 15 de la mañana, pero no tengo hora de salida. Vengo todos los sábados y, si es preciso,  el domingo. A este trabajo hay que tenerle amor, se trata de la vida de seres humanos, indicador que prestigia a esta empresa”.

Y es que la Termoeléctrica resulta una industria que observa la seguridad de quienes allí trabajan, ya sea en la explotación y generación de energía eléctrica; como en las labores de mantenimiento, reconstrucción o modernización, períodos en los que concurren varias brigadas a la vez, la mayoría hombres rudos, soldadores, mecánicos, ingenieros, acostumbrados todos a la lidia con los fierros, y no a que una mujer les exija por los medios de protección.

“La protección contra incendios es también otra de las tareas de este cargo, tema importante por las grandes cantidades de combustible que se manejan en la planta. Ahora está en plena modernización una de las unidades , y se renuevan los sistemas automáticos de detección de incendios, dotados de alarmas sonoras,  lumínica. En caso de que se encienda el indicador en la sala de control, de inmediato se activan las brigadas y el dispositivo; pero siempre van primero nuestros trabajadores. Ellos están instruidos y capacitados para actuar, conformados en brigadas”.

Y no por capricho insisto en llamar a Popi, la protectora. Esa muchacha que desanda las unidades y talleres, observando por el uso de cascos, botas especiales, espejuelos, guantes… avisando a obreros y técnicos que llegan por primera vez, que trabajarán en espacios confinados, estrechos, profundos, con poca iluminación, que de cuánto se cuiden dependerá el éxito de trabajar con calidad y vida.

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