La comunicación con el bebé desde el comienzo del embarazo

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Mi hijo —de apenas 3 meses de nacido— reconoce mi voz, mi tono, y me sonríe cuando me escucha, aunque tenga los ojos entornados. ¡Evidentemente conoce mi voz de cuando le conversaba mientras permanecía aún en el vientre materno!

Es un testimonio cierto, y entrañable, porque es también la experiencia de mi joven tío, a quien sugerí que así lo hiciera. Asimismo, me confirma que los descubrimientos científicos son válidos; que las tesis de eminentes profesores internacionales, sus argumentos en libros de texto, y la práctica en el país y en nuestra provincia, reafirman tales conclusiones.

Soy estudiante del último año de la carrera de Logopedia y desearía extender esta felicidad a todas las madres y padres, porque en sentido general, esos conocimientos propician la formación de familias y sociedades mejores. Es este mi regalo a las mamás cienfuegueras.

Porque no se trata solo de la emoción de saberse reconocido por el bebé, sino de contribuir a insertar en la sociedad a un individuo con capacidades y habilidades plenas, capaz de ser y hacer felices a otras personas desde el inicio de sus vidas, en tanto establecemos un maravilloso mundo afectivo entre padres e hijos.

Sabemos que la familia es el primer ambiente social de todos los seres humanos, y por ello debe proporcionar un terreno de entrenamiento protegido.   Para el niño (a) es como un micromundo del entorno donde va a desenvolverse como portador de las normas de conducta y costumbres, la decencia, las virtudes, la ideología; de ahí la importancia de la selección del nombre con su significado desde el inicio del embarazo. Todas serán patrimonio del individuo social que es. La formación y educación primera, esa que determinará su conducta e influirá en su destino feliz o no, comienza allí.

El primer encuentro con el bebé no ocurre en el acto de nacer. Podemos y debemos incidir desde las primeras semanas de su formación y vida intrauterina. La estimulación allí debe realizarse desde el inicio, en correspondencia con las áreas del desarrollo del bebé: emocional, propiciándole una base amorosa donde se sienta amado y deseado; mediante la conversación afectiva frecuente, las caricias en el vientre de la madre. Estas últimas proporcionan beneficios al área motriz: el líquido amniótico se mueve, transmitiendo cierto balanceo con el cual se estimula la criatura. En el aspecto cognitivo o del conocimiento, incluso se puede estimular la visión y el tacto encendiendo y apagando la luz, así como el oído, dejándole saber con mucho cariño lo que está sucediendo. Pues este pequeño ser es capaz de percibir cuanta fuente sonora se le proporcione a su alrededor, de ahí la importancia de protegerlo de ruidos.

Así, el entorno fetal preparará desde el primer trimestre de su formación el desarrollo neurológico, las bases de la conducta y de la estructura del lenguaje y la comunicación por medio de los canales comunicativos: el molecular, el sensorial y el intuitivo, que convertirán a esa criatura en formación, gracias a esa comunicación amorosa, en un ser con capacidad de emociones y de sentimientos humanos. El beneficio de su desarrollo personal, familiar y social, resultan inestimables.

Sobre el particular existe información y orientación en las áreas de salud, el programa radial Con toda la idea, apartado especial de Radio Cumanayagua; en escuelas especiales y en la carrera de Logopedia en la Universidad de Cienfuegos. Su sede Conrado Benítez García, abre sus puertas a tan noble causa. Amamos la vida y por eso la respetamos desde su primer estadio.

La idea de convertir a las gestantes en potencializadoras del desarrollo de sus hijos es posible y maravillosa. Es algo que no podía dejar de desear a todas las madres en su hermoso Día.

*Estudiante de la carrera de Logopedia.

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