Hoy, como ayer, la casa de Rodolfo Hernández (+Fotos)

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Casa de estilo neocolonial en el reparto Punta Gorda, de Cienfuegos, nominada al Premio Nacional de Conservación. / Foto: Cortesía de la Oficina del Conservador

Punta Gorda era entonces un cúmulo de solares. Salvo algunos inmuebles edificados a inicios del siglo XX, la desolación reinaba en los terrenos del futuro reparto, convertido con los años en símbolo de prosperidad dentro de la ciudad de Cienfuegos. Allí, casi en medio de la nada, construyó su casa el reconocido oftalmólogo Rodolfo Hernández Ferreiro, hoy considerada entre los íconos de la arquitectura doméstica local.

“Las obras comenzaron en 1940 y concluyeron en el ’41”, relata Rosa María Tejeda Hernández, nieta de Rodolfo y actual propietaria de la vivienda, ubicada en Avenida 16, número 3902, entre 39 y 41. “Incluso, —según él nos contaba— llegó a trabajarse hasta bien tarde en las noches, con las luces encendidas de su carro”, afirma.

“Ha sido una casa muy sólida, en la que han vivido cuatro generaciones: mis abuelos; sus hijos, nietos; los hijos de nosotros… Pero siempre hemos tratado, pese a las escaseces, de cuidarla con mucho amor, esfuerzo y disciplina. No de manera tan rigurosa, sino viviéndola plenamente”.

Otorgan Premios de Conservación y Restauración de Monumentos en Cienfuegos

PRETEXTOS PARA UN PREMIO

Distinguida este año con el Premio de Conservación que otorga la Oficina de Monumentos y Sitios Históricos de Cienfuegos, al inmueble se le reconoce el “excelente estado de conservación”, pues mantiene sus “características arquitectónicas originales” y esa misma “exquisitez” en su conjunto de mobiliarios, accesorios y luminarias.

Así lo destaca Clara Estrella Soto Bermúdez, directora de la institución, perteneciente al Centro Provincial de Patrimonio Cultural. “La vivienda es testimonio de una época, marcada por la construcción de edificaciones similares en la zona de Punta Gorda; representa también a la clase social allí asentada.

“Todavía preserva la funcionalidad de sus espacios exteriores e interiores, en los que predomina el valor artístico de los pisos, lámparas, hornacinas, zócalos y de la carpintería. Resulta estimable la constante preocupación de sus propietarios, al tratarse de una casa cercana al mar, expuesta a los efectos nocivos del salitre y a otros fenómenos naturales”.

La decoración propia de los años 40 del pasado siglo aún distingue al comedor de la casa. / Foto: Roberto Alfonso Lara

Para varios especialistas, el hogar erigido por Rodolfo Hernández es uno de los grandes referentes arquitectónicos del barrio de Punta Gorda. Apegado a los cánones del eclecticismo y de estilo neocolonial, son hermosos los arcos de su portal, al igual que aquellos con acceso a la sala y el comedor.

David Liestter Martínez Ramos, investigador de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Cienfuegos (OCCC), resalta la “presencia de columnas salomónicas en portales y ventanas, algo poco frecuente en la arquitectura cienfueguera. Además, es una casa compacta, sin patio interior, lo cual valida su notable influencia norteamericana”.

Un extenso hall, ambientado con fotos antiguas de la familia, divide los espacios interiores de la vivienda, distribuidos en más de diez habitaciones entre sala, comedor, pantry, cocina, cuarto de estudio, dormitorios y baños. Dispone también de garaje, terreza, patio y un amplio jardín.

Rosa María la recuerda tal como era en su niñez. “Son las mismas cosas desde que tengo uso de razón. (…) Nosotros estamos muy agradecidos a quienes nominaron y premiaron la casa, lo recibimos con satisfacción. Mi abuelo, donde se halle, de seguro está viendo este momento. Yo lo asumo como un sueño; no he despertado”, dijo.

ENTREGADO A LA CIUDAD

Rosa María Tejeda Hernández, actual propietaria de la vivienda, repasa las fotos de su familia. / Foto: Roberto Alfonso Lara

Otro de los valores asociados a esta relevante construcción, implica a la figura de su antiguo propietario: el doctor Rodolfo Hernández Ferreiro. Nacido en Matanzas, el prestigioso oftalmólogo plantó raíces en la ciudad de Cienfuegos, luego de casarse aquí con Alicia González Cabrera. Desde entonces, desarrolló una vida cívica activa, con significativos aportes a la cultura e historia locales.

Investigaciones de la OCCC confirman su afiliación en más de una decena de sociedades, instituciones y clubes de la época. Presidió, por ejemplo, el Colegio Médico y la Sociedad de Estudios Clínicos del territorio; fue vicepresidente de la Sociedad Oftalmológica de Cuba, y ejerció como concejal del Ayuntamiento de Cienfuegos de 1940 a 1944.

“Mi abuelo era un hombre enriquecido en todos los aspectos”, comenta Rosa María Tejeda Hernández. “Dominaba el inglés con perfección, tocaba el piano, llegó a ser Comodoro de Honor del conocido Yacht Club en tres ocasiones; incluso pagó de su bolsillo implementos deportivos para la práctica del remo”.

Sus mayores aficiones fueron, no obstante, la fotografía y el cine. Gracias a ambos pasatiempos se atesoran imágenes únicas de las tradicionales regatas que acontecían en nuestra bahía en los años 50 del siglo pasado. A él pertenece la cinta histórica que da fe de la entrada de Fidel Castro a esta urbe, aquel 6 de enero de 1959, tras el triunfo de la Revolución Cubana.

El único desvío de la Caravana eternizado en 16 mm

“Nosotros donamos a la televisión varios de sus materiales fílmicos, realizados en películas de 16 y 18 milímetros, entre ellos la llegada de los restos del fundador de la ciudad, don Luis De Clouet. (…) El nunca temió subirse en sitios altos para tomar buenas vistas, lo disfrutaba. Aún, de hecho, conservo sus proyectores…y funcionan”, alega la nieta.

Rodeada ahora de otros inmuebles, no menos atractivos, la vivienda construida en 1940 por Rodolfo Hernández Ferreiro no solo guarda destellos de su riqueza arquitectónica. Sus muebles, luces y objetos decorativos nos hablan de un pasado familiar que todavía revive en ella. El ejemplo cívico de quien la soñara y levantase, sus contribuciones documentales a la memoria de la ciudad, redimen el espíritu de una casa que hoy, como ayer, se resiste ante el lógico deterioro de la vida.

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