Gente del azúcar: pensar como país

Cuando Luis Enrique Sánchez Pérez estuvo por vez primera frente al central 14 de Julio, en su municipio natal de Rodas, estuvo lejos de pensar que aquella mole de hierro fuera capaz de atraparlo por tantos años.

A la vuelta de tres décadas y media, sus recuerdos lo llevan a un solo punto de partida: “Quien empiece a cogerle cariño a estos hierros, jamás podrá renunciar al olor dulzón del guarapo de caña; nada, el azúcar es una adicción de las buenas”, confiesa.

“Soy técnico medio en maquinaria, rememora, y cuando me gradué en el politécnico 5 de Septiembre me ubicaron en este ingenio e inicié mi vida laboral de ayudante de mecánico en los molinos; así fui aprendiendo y escalando, gracias al interés por superarme.

“Para que vea, de sangre no tengo ningún vínculo con el azúcar, sin embargo pienso que mi tradición llegó luego de conocer, en esta mismo fábrica, a tantos y tantos maestros del oficio y amigos entrañables, los mismos que despertaron en mí la vocación azucarera y el amor por el gremio.

“He tenido muchas oportunidades de pasar a otro centro de trabajo, pero he rechazado cuanta oferta me han hecho. Ya no podría vivir sin el bullicioso sonido de las mazas del tádem, ni del cariño y el respeto que siempre he tenido de mis compañeros de labor”.

Y es natural que así así sea; para el azucarero, más que una manera de ganarse la vida, trabajar en el central resulta un modo de vida. Son tantas las horas que pasan bajo el mismo techo, afrontando iguales vicisitudes, disfrutando las pequeñas victorias cotidianas y sufriendo los mismos errores, ya sean coletivos o personales, que no hay pago para tanta entrega.

“Por supuesto, confiesa el hoy mecánico A de molinos, el sacrificio no es solo para el trabajador, la familia también paga su cuota de renunciación. Yo mismo, cuánto tiempo he perdido de disfrutar de los años más lindos de la niñez, adolescencia y juventud de mi hijo. Mas, si bien han sido duras las horas de ausencia, tanto como yo como ellos comprenden en su justa medida las causas”.

Según el criterio del experimentado azucarero, al mecánico de molinos le corresponde una alta responsabilidad, pues por esa área inicia el proceso de fabricación del azúcar, y del alto contenido de sacarosa-brix, presente en los jugos, dependerá en buena medida el posterior rendimiento industrial alcanzado. Luego, la función del mecánico no está sujeta solo a la molida estable durante la zafra, sino en saber dónde están los detalles a resolver en la etapa de reparaciones para darle solución antes de comenzar la próxima contienda.

“Al cabo de tanto tiempo no puedo dejar de pensar en la larga lista de compañeros que fueron mis maestros del día a día. A mi mente vienen nombres como Bruno Montenegro, Ramón Sánchez, Juan Isaac, Roberto Iznaga… en fin… muchos. De ellos aprendí secretos y mañas, los mismos que traslado ahora a los jóvenes a mi alrededor; ellos son el futuro, de ahí los consejos y la asignación de responsabilidades, con el consiguiente estímulo cuando sale bien y las correcciones, de lo contrario”.

¿Qué es para ti pensar como país?

“En el plano individual significa cumplir con los deberes inherentes a mi puesto de trabajo, y en mi caso particular consiste en velar por cada detalle para que los molinos funcionen eficientemente, a tal punto de que no quede azúcar en el  bagazo. Al igual, el resto de los cubanos deben hacer bien lo que les toca en su pedacito; en otras palabras, ayudarte a ti y a tu patria, representa, en definiva, beneficiarnos todos”.

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¿Cuántas toneladas de caña te quedan por ver pasar por este tándem?

“¡Ohhhhh…! Todavía hay Luis Enrique para rato, así que pienso sean muchos los canutos por ver llegar a los trapiches antes de decir hasta luego, porque aun después de la jubilación, siempre estaré pendiente de los resultados del ’14 de Julio’, la casa grande que me acogió un día para darme la oportunidad de formar parte del colectivo Vanguardia Nacional del cental más integral del país”.

Armando Sáez Chávez

Armando Sáez Chávez

Periodista de la Editora 5 de Septiembre, Cienfuegos, Licenciado en Español y Literatura y Máster en Ciencias de la Educación

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