Expresiones y refranes: tendiendo puentes entre las islas

Expresiones y refranes: tendiendo puentes entre las islas

Con esta obra lexicográfica, Alfaro Echevarría recolecta un notable cúmulo de fraseologismos. /Fotocopia: Delvis Toledo.

Con esta obra lexicográfica, Alfaro Echevarría recolecta un notable cúmulo de fraseologismos. /Fotocopia: Delvis Toledo.

“Diccionario, no eres tumba, sepulcro, féretro, túmulo, mausoleo, sino preservación, fuego escondido, plantación de rubíes, perpetuidad viviente de la esencia, granero del idioma”, decía Pablo Neruda en una de sus memorables creaciones poéticas. ¡Pero qué poco utilizamos nuestro “granero” últimamente! Hoy, una sempiterna telaraña parece confinada a sus carátulas, para vergüenza de Apolonio, Antonio de Nebrija, María Moliner, Fernando Ortiz o el resto de la pléyade histórica de investigadores que dedicaron sus vidas a los estudios lexicográficos, en Cuba y en otras naciones del orbe.

En nuestro país han existido desde hace cuatro siglos, valiosos intelectuales de la lexicografía, especialidad que no se limita solo a la compilación de diccionarios, sino que también engloba un importante cuerpo de estudios teóricos. Desde los tiempos de Fray José María Peñalver con su Memoria que promueve la edición de un diccionario provincial de la Isla de Cuba (1795) hasta una obra como Diccionario de expresiones y refranes al uso en Cuba y en Canarias de 2013, del filólogo e hispanista espirituano Luis Alfaro Echevarría, se viene haciendo una encomiable labor de recopilación lingüística, que acrecienta este tipo de estudios a partir de la cepa cubana.

El autor espirituano ─profesor titular del Departamento de Letras de la Universidad Marta Abreu de Las Villas─,  ha publicado numerosos textos y artículos en los que deja constancia de la influencia de lo español en lo cubano, lo cual, según don Fernando Ortiz, constituye uno de sus pilares. Con esta nueva obra lexicográfica, Alfaro Echevarría no se ciñe a recopilar solo palabras, como usualmente entendemos a los diccionarios comunes. En él, es acopiado un notable cúmulo de fraseologismos ─expresiones peculiares de un grupo, una época, actividad o individuo─ y sus significados, que demuestran la influencia de las Islas Canarias en nuestro ámbito lingüístico y su carácter determinante para designar muchas situaciones coloquiales.

“Cada día y con mayor urgencia, se demuestra la necesidad de seguir compilando entre inmigrantes isleños (ya muy ancianos) y sus descendientes (ya no tan jóvenes) ese enorme caudal de voces hermanadas en la expresión familiar de cubanos y canarios”, aseveró el autor en el preámbulo del libro. Así, los lectores que usen inconscientemente alguna de estas frases en la vida cotidiana, podrán saber desde cuándo han sido registradas en otros diccionarios, identificarse con el habla canaria, mediante las similitudes.

De los ejemplos más frecuente en nuestro argot está: “Cada cual hace de su culo un tambor”, usado las Canarias como, “Cada cual hace de su culo un pandero”. Con sendas expresiones, se “señala que una persona hace lo que desea con sus asuntos, aunque su decisión no sea considerada sensata”.

Otras ya no tan escuchadas en Cuba como “Arder como Cafunga”, en las islas mediterráneas se emplea “Arder como Cafús”, y “expresan las malas consecuencias que traerá un problema a alguien”.

El Diccionario de expresiones…, es obra esencial en los estantes de todo aquel que estudie fraseología cubana, y que examina las similitudes, y las adaptaciones de las frases canarias a las nuevas condiciones de nuestra Isla al otro lado del Atlántico.

“Juntarse el cabo y la guataca”, “juntar el hambre con la necesidad” o “juzga el ladrón por su condición”, presenta variaciones pequeñas que este libro bien recoge, pero su esencia prevalece.

Este catálogo de Alfaro forma parte del agudo trabajo, en el cual están inmersos otros autores como el eminente Sergio Valdés Bernal, para salvaguardar la influencia guanche en Cuba. Ello le merecido en tres ocasiones el Premio de Ciencias Sociales que entrega la Asociación Canaria de Cuba, la cual, intencionalmente lleva el nombre de la madre del Apóstol, doña Leonor Pérez, nacida en Santa Cruz de Tenerife.

Sin embargo, mientras esos incansables lingüistas preparan nuevos tomos compilatorios, llenos de palabras, refranes, proverbios y sentencias populares; historia de naciones isleñas, los públicos actuales (los jóvenes, sobre todo) parecen “estar mirando para los celajes” o excesivamente hacia las tecnologías, que pronto se convertirá en “maña vieja difícil de quitar”.

2) Las frases compiladas y sus significados, demuestran la influencia de las Islas Canarias en nuestro ámbito lingüístico.
Las frases compiladas y sus significados, demuestran la influencia de las Islas Canarias en nuestro ámbito lingüístico.
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