Entre el guión y la puesta en escena

A propósito de la inauguración oficial de varias instalaciones deportivas en Cienfuegos

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Los padres explican a Becalli la situación del local de judo. / Foto: Juan Carlos Dorado

El éxito de la película siempre dependerá de ambos factores y, en aquellas que tienen como protagonistas a las instalaciones deportivas de Cienfuegos, no han existido grandes problemas en cuestiones de guion: bien intencionado, dispuesto, alto nivel de detalle, despliegue de recursos… El tema lo complejiza la puesta en escena, y el recorrido del presidente del Inder, Antonio Becalli Garrido, el pasado sábado, sacó a la luz algunos aspectos, cual “montaje” cinematográfico.

La primera parada fue en la Eide, donde directivos y profesores expusieron las reparaciones recientes. Piscina (llena), gimnasios y tabloncillos, entre ellos el de voleibol, fueron motivo de admiración para el funcionario, quien ponderó la buena ejecución, calidad y acabado de los mismos. Más tarde visitó las obras constructivas de la Escuela de Profesores de Educación Física (Epef, aún sin fecha de entrega pero ya con tanque séptico), el Centro de Medicina Deportiva y la Residencia Deportiva (otrora hotel). Sin embargo, lo dramático aconteció con la inauguración oficial del gimnasio Leandro García.

Sobre las 2:30 p.m. tuvo lugar la reapertura en el área de gimnasia, donde atletas y profesores participaron en diversas expresiones de la cultura física y el deporte. Fueron reconocidos, a su vez, las instituciones y trabajadores por cuenta propia que participaron en las obras, cuyo monto ascendió a cerca de 500 mil pesos, según declarara Mario Liván Abrahante Quintero, director municipal del Inder.

La reanimación era evidente: techados laterales, cercas, “tabloncillo”, equipos, un olor a pintura muy fresca… Pero en medio del sonriente y demostrado optimismo no faltó el escéptico murmullo, “como todo lo que se hace de corre corre…”, y de la calidad dará fe el tiempo y el uso (ni siquiera el abuso). El diálogo con uno de los obreros confirmó luego otras sospechas: “este local sí; lo demás no está terminado”. Y esa bomba demoró poco en explotar.

A pocos pasos de allí, en el área de judo, un grupo de padres, bastante disgustados, anunció a Becalli que en ese espacio no habían hecho nada: le señalaron una manguera atravesando la pared, un clóset tapando huecos en el piso… Lo allí presentado era para su visita e incluso los colchones, mal puestos para la ocasión, eran prestados. Hubo ofendidos por la actitud de los padres, mas nadie fue capaz de explicarles los motivos del medio hacer. Y quizás existieran argumentos convincentes, de peso, hasta irrefutables… Entonces, mueve la interrogante: ¿quiénes fueron en realidad los complacidos con tamaño protocolo?, porque esos atletas, padres y entrenadores, los principales beneficiarios, se mostraron inconformes. Era preferible enseñar la verdad, la de un trabajo aún en proceso, e inaugurarlo luego, ya terminado la totalidad, con otras personalidades, si es que determinaban las jerarquías.

La Epef no está concluida y como tal la presentaron; tampoco Medicina Deportiva y fue evidente allí un buen trabajo de inversión y rehabilitación de espacios; otro tanto sucedió con la Residencia Deportiva… Todas obras en proceso, sin finalizar, con las cuales también quedó complacido Becalli.

Pero persistimos en las premuras de las fechas de entrega y el brillo en el ombligo. Lo dicho: el problema nunca ha sido el guion, aquí se pierde cualquier premio por tan fatales puestas en escena.

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