El proyecto soñado

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Juan García Cruz (Juanito) es el artista encargado de perpetuar la memoria de José González Guerra en una escultura./Foto: Cortesía de la Oficina del Conservador de la Ciudad
Juan García Cruz (Juanito) es el artista encargado de perpetuar la memoria de José González Guerra en una escultura./Foto: Cortesía de la Oficina del Conservador de la Ciudad

Escrito por: Mery Bertha Pérez Lorenzo*.

En cada celebración del 26 de Julio que Fidel nos visitó, señaló la importancia de realzar la figura del Brigadier del Ejército Libertador, José González Guerra. Nació en Cienfuegos el 2 de mayo de 1832, en el seno de una familia humilde, situación que lo obligó a trabajar desde muy joven y a distanciarse de los estudios.


Iniciada la Guerra de los Diez Años, se incorporó a la lucha en febrero de 1869, donde se destacó por su férrea voluntad, clara inteligencia, prestigio personal, valor, disciplina, capacidad de mando y alta fidelidad a la Patria, todo lo cual le valió el otorgamiento del grado de Coronel.

En 1871, ante la falta de víveres y armamentos, las diezmadas fuerzas de Cienfuegos, abriéndose paso a filo de machete, y encabezadas por el General Juan Díaz de Villegas y el Coronel José González Guerra, marchan hacia Camagüey con el fin de llegar a Oriente; avanzada en la que se destacó en cada enfrentamiento, en cada batalla. Conoce a Céspedes y Agramonte, quienes ven al hombre luchador por la independencia, de sólida fe en la victoria y arraigados principios revolucionarios, lo que propició que naciera entre ellos una profunda amistad.

Como justo reconocimiento a tantas virtudes, el 27 de junio de 1873 fue ascendido a Brigadier. Junto a Gómez y Maceo participó en el combate de Las Guásimas y desarrolló el asedio a la trocha de Júcaro a Morón. Además, se le encomendó invadir la rica comarca cienfueguera y ocupar la jefatura de la Segunda División de Las Villas, de manera que contribuyó considerablemente al auge de la lucha revolucionaria en la jurisdicción de Cienfuegos.

El 10 de febrero de 1875, en combate contra el Brigadier Bonilla, resultó herido, y falleció luego, el 28 de febrero, víctima del tétanos. El periódico de los emigrados cubanos en Nueva York lo llamó “El héroe de Manaquitas”, aunque en realidad lo fue de Las Villas, Camagüey, Oriente y toda Cuba.

Juan García Cruz (Juanito) es el encargado de perpetuar la memoria de tan insigne patriota en el parque que llevará su nombre, y quien ganó en 1984, por la parte artística, el concurso Rita Longa, lugar que compartió con los arquitectos Aníbal Barreras y Mariam Cano. Ellos proponían desde entonces una escultura ecuestre, donde se entretejen el bronce, la piedra y el agua, con una altura de 6 metros sobre un emplazamiento de 12 metros, como alegoría al surgimiento del héroe desde las aguas.

Explica el artista que la obra fue analizada según lo establecido por el Consejo Asesor para el Desarrollo de la Escultura Monumentaria (CODEMA), y siguiendo las recomendaciones hechas por esta institución, se elaboró el expediente y se envió a su homóloga nacional para la aprobación final. Refiere además, que por el gran componente de bronce que tiene la pieza, se valoró la posibilidad de realizar la fundición en Santiago de Cuba, en la Fundación Caguayo para las Artes Monumentales y Aplicadas. En estos momentos se espera que desde esa ciudad se envíe el cálculo del costo total al Gobierno de Cienfuegos, para la ejecución de los próximos pasos, pasando por el propio proceso de fundición y el posterior traslado a la ciudad.

Finalmente comenta Juan García Cruz, que el Bicentenario de la ciudad merece el logro de este proyecto en su totalidad, pues sería un lindo regalo para dar la bienvenida a las personas que arriban a la bella Perla del Sur.

Parque José González Guerra (primera parte)

*Especialista del departamento de Investigaciones Históricas Aplicadas de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Cienfuegos.

1 Comentario

  1. Gracias! Al parecer lo que he comentado reiteradamente en este periódico no ha sido letra muerta y el merecido homenaje al insigne mambí no ha sido cosa olvidada.

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