El huracán Flora y las lecciones de Fidel | 5 de Septiembre.
mié. Ago 21st, 2019

El huracán Flora y las lecciones de Fidel

El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz dirigió personalmente las operaciones de salvamento y rescate en medio de aquel vendaval./Foto: Tomada de Cubadebate

Durante los días del 4 al 8 de octubre de 1963, ocurrió la gran catástrofe natural en la provincia de Oriente: el huracán “Flora”, el cual dejó más de mil muertos y enormes pérdidas materiales, relatos conmovedores y grandes enseñanzas.

Fue la segunda gran catástrofe natural en nuestro país en centenares de años. La primera fue el ciclón y la marea mortal (aún no se le llamaba tsunami) que arrasó en 1932 el poblado costero de Santa Cruz del Sur, en la antigua provincia de Camagüey y provocó la muerte de más de tres mil personas. La diferencia entre una y otra radica en que los gobiernos de aquella época dejaron abandonados a su suerte a los supervivientes de Santa Cruz del Sur, mientras que los damnificados del “Flora” en 1963 recibieron toda clase de atenciones y cuidados del Gobierno Revolucionario.

Fidel Castro estuvo en el primer frente de la catástrofe, incluso durante la batida de los vientos y las aguas, sin que aún ese histórico huracán hubiese abandonado la provincia oriental dentro de la cual describió varios “lazos”, sin poder salir, atrapado por las montañas. Hacia allá se trasladó el líder de la Revolución con tanquetas anfibias del Ejército Rebelde y se mantuvo salvando, personalmente, a damnificados que permanecían sobre los techos, sobre los árboles, atrapados entre aguas que arrastraban cadáveres de personas y animales. Los helicópteros luchaban contra los vientos, aprovechaban cada espacio de calma para salvar familias enteras porque el valle del Cauto se convirtió en un mar embravecido.

Soldados cubanos e incluso oficiales soviéticos que quisieron colaborar perdieron la vida en el empeño de salvar las ajenas. Hay innumerables historias al respecto,  incluso Fidel estuvo en peligro y casi muere ahogado por la fuerza de las aguas. La tanqueta anfibia en que iba, como otras, eran chocadas por grandes árboles derribados y escombros,  y se hundió al no poder soportarel nivel del mar. Fidel salió nadando y subió a otro anfibio, desde donde continuó su obra salvadora. Ni este hecho, ni la muerte de oficiales soviéticos fue divulgado. En el primer caso, la modestia de Fidel lo impidió. En el segundo, se trata de un secreto de Estado, porque en aquel momento no podía hablarse de la presencia de esos hombres solidarios en el país. La Crisis de Octubre acababa de transcurrir.

El que esto escribe conoció de primera mano estos asuntos porque acudió pocos días después, como periodista del periódico “Vanguardia”, a Oriente para cubrir la enorme catástrofe que dejó el “Flora”, y conoció de ese accidente de Fidel, su actuación, y la muerte de los soviéticos en su solidaria misión, porque los relatos estaban en la boca y el corazón de centenares de personas en aquellos lugares. Todos los damnificados recibieron atención material y los enormes daños se fueron mitigando y se reconstruyó todo. No quedó ninguna familia abandonada. De esos hechos derivaron grandes enseñanzas: la costosísima construcción de presas, embalses, derivadoras, transvases de una a otra provincia, y toda la infraestructura posterior para la canalización de las aguas para evitar las inundaciones, y también represar las aguas y contrarrestar en lo posible los efectos de sequías, realizado por la entidad oficial de Recursos Hidráulicos, así como las medidas que adoptó y popularizó la Defensa Civil para preservar lo más preciado: la vida humana. Es así que huracanes poderosos como los posteriores “Gustav”, “Ike”, “Lily” ,“Irma”, etc., pudieron causar grandes daños materiales, pero ya no centenares de muertes por inundaciones.   Nuestro pueblo fue educado para contrarrestar los efectos de la ciega naturaleza, con evacuaciones oportunas y otras medidas tal como lo apreciamos hoy. Todo ello porque las dolorosas experiencias del “Flora” permitió soluciones posteriores.

No obstante aberraciones como las del presidente Trump, impiden el apoyo de toda la comunidad mundial al alerta de Fidel Castro realizada en 1992 cuando en la Conferencia Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, en Río de Janeiro, dijo: “Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la progresiva liquidación de las condiciones naturales de vida en el planeta: el hombre”. Los científicos mundiales prevén que el nivel del mar podría elevarse más en los próximos 50 años debido al calentamiento global. No obstante, continúan las depredaciones del imperialismo sobre la naturaleza. A las generaciones jóvenes, les toca un enorme papel en esta tarea.

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