El curujey, la planta del caminante

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Especie de curujey o Tillandsia florecido./Foto: Internet

En Cuba existe una planta que llama mucho la atención por su hábitat, epífita. No hay más que fijarse en cualquier ceiba, aunque también en otros árboles o arbustos, e incluso en alambres del tendido telefónico, para detectar esa caprichosa forma apiñada que se conoce con el nombre de curujey.

Si se quiere, esta singular planta, de la familia de las bromeliáceas, está ligada de alguna forma a la lucha emancipadora del pueblo cubano. ¿Cómo? Pues cuentan que en la manigua redentora los mambises muchas veces aprovechaban el agua depositada en sus hojas para saciar la sed.

Lo mismo hicieron los rebeldes alzados en las zonas montañosas de Oriente, en el Escambray o los que combatían en montes del llano contra el ejército de la dictadura de Fulgencio Batista imperante en Cuba antes de 1959. Por esas características de apaciguar la sed en medio de un agotador recorrido por intricados parajes hay quien la identifica como la planta del caminante.

Pero resulta que, anécdota aparte, sostiene el naturalista Grousordy que las hojas frescas del curujey, machacadas y mezcladas con manteca, constituyen un apropiado remedio doméstico para aplicar a las almorranas, tópicamente. Aconseja el científico que puede echar mano de esta solución para combatir esta molesta enfermedad.

El propio investigador, citado por el sabio cubano Juan Tomás Roig en su libro Plantas medicinales, aromáticas y venenosas de Cuba, abunda en que el curujey está entre los emolientes resolutivos. Otros autores reconocen en el curujey propiedades medicinales para disminuir los niveles de azúcar en sangre y de antiparasitario. Para tales fines debe consumirse como agua común y en cocimientos 2 ó 3 veces al día.

Puede vivir colgando de cables eléctricos o telefónicos

La Tillandsia recurvata, por su nombre científico, ha demostrado gran actividad antitumoral y en aplicaciones in vitro contra el VIH / SIDA, de acuerdo con estudios con animales, según alguna de la blibliografía consultada. El Dr. Henry Lowe, de Jamaica, ha solicitado una patente de los EE.UU. para un extracto, que al decir del investigador produce la muerte de las células tumorales por apoptosis.

Por error se ha considerado al curujey como una planta parásita, pero en realidad solo requiere apoyo físico de su huésped como sostén, recibiendo sus nutrientes del polvo y partículas que colecta con sus barbas.

Además de las Antillas Mayores, se localiza esta especie vegetal en las Islas Vírgenes, Antillas Menores, hacia el sur hasta Martinica, en la Florida, Texas y en la América tropical continental.

Curiosidades

El curujey fue unas 40 especies vegetales, entre árboles y arbustos, mencionadas por el Héroe Nacional cubano, José Martí, en su Diario de Cabo Haitiano a Dos Ríos después del desembarco por Playitas de Cajobabo y durante su recorrido por tierras del oriente del país.

Por este lugar desembarcó Martí en 1895

Ello no fue casual, pues el Apóstol de la independencia de Cuba fue uno de los tantos mambises que, durante las guerras independentistas contra el colonialismo español, aprovechara el agua depositada en las hojas de esta especie para saciar la sed. Así señaló el 1 de mayo de 1895: “de un curujey, prendido a un jobo, bebo el agua clara”.

Los Orichas cuentan su leyenda

El curujey se fue a vivir de parásito al más alto de los árboles del bosque, donde estos por envidia protestaron ante Olofi, quien salió en busca del aludido y al encontrárselo le dijo:

-Hijo mío. ¿Qué usted hace allá arriba?

Entonces el curujey comprendiendo la traición de que era víctima le contestó rápidamente:

-Es que yo quiero estar lo más cerca posible de su presencia y por eso estoy aquí, para contemplarle y verle mejor.

Entonces Olofin le dijo:

-Está bien; puedes quedarte ahí donde estás.

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