El álamo de Shangó

La mitología griega cuenta que el Dios del inframundo, Hades, estaba enamorado de Leuca. El fruto de ese amor fue el álamo, el cual quedó como símbolo de su relación. Cuando la deidad muere, Hades hizo que el álamo blanco quedara plantado en los Campos Elíseos, donde estaban las almas muertas. De ahí la tradición de sembrarlo en los cementerios.

Por su parte, en la religión afrocubana la planta es una de más importantes consagradas a Shangó. El árbol es utilizado para preparar el omiero del asiento (ceremonia de iniciación) que servirá para consagrar y lavar los atributos del Orisha. Cuando el santo está enfurecido, puede calmarse con hojas, según la tradición. En tanto,  para los hijos y protegidos de la deidad, los baños con un cocimiento de sus hojas sirven para purificarse. Las fricciones con la savia alejan las malas vibraciones.

Álamo y botánica

Hablamos de un árbol caducifolio corpulento de forma redondeada y rápido crecimiento, de hasta 30 m de altura y 1 m de diámetro. Es de forma ancha y columnar, de grueso tronco y sistema radical fuerte, con numerosas raíces secundarias largas que emiten multitud de renuevos. Poseen corteza lisa, blanquecina, gris, fisurada, más oscura en la base, con las cicatrices negruzcas de antiguas ramas.

El más conocido de esta familia es el Populus alba, conocido en el mundo vegetal, indistintamente, por álamo blanco, álamo común o chopo blanco. Pertenece a la familia de las salicáceas. Otros nombres comunes o vulgares de esta especie son álamo plateado o álamo afgano.

Procede de Europa, Asia, América y del norte de África. En el continente europeo crece en el centro y el sur. En Asia su desarrollo lo encontramos en la zona central y en la región americana puede localizarse en aquellas zonas de latitudes más templadas.

Aunque son de climas templados, pueden muy bien adaptarse a temperaturas frías y calurosas en exceso. Por supuesto, si cuentan con un buen sistema de aguas con el cual puedan crecer. Además resulta necesario renovarlo cada cierto tiempo pues sus raíces son bastante fuertes. Soportan el medio ambiente con contaminación y la cercanía del mar, por lo que suele sembrarse en las zonas de costas.

¿Y de qué sirve tenerlo?

El álamo blanco tiene diversos usos. En la antigüedad empleaban la corteza para hacer teñidos y curtidos. Su madera  —homogénea, ligera y porosa—, es fácil de secar y luego utilizar en la elaboración de imágenes. Esta estructura leñosa logra resistir las abrasiones y la elástica. Gracias a esas cualidades, resulta útil en carpintería para hacer pasta de celulosa, paneles, embalajes, contrachapado, además de leña, dada su combustión lenta.

Plantación de álamos con fines comerciales/ Foto: tomada de Internet

Tiene propiedades curativas para las llagas que salen en los procesos de hospitalizaciones largas y otras heridas de menos gravedad. Para tal aplicación solo hierve un poco de hojas o corteza y  lave las zonas dañadas del cuerpo con el enjuague.

Los brotes del Populus alba están preñados de salicina, sustancia que al consumirse el hígado lo transforma en ácido salicílico y actúa de antipirético, analgésico y antiinflamatorio. Además, mejora notablemente la circulación. Con esos renuevos, antes de que se conviertan en hojas, también suele hacerse preparados que alivian los dolores reumáticos.

Dicen los homeópatas que la corteza del árbol es un excelente diurético debido a la presencia de manitol. Con ella elaboran infusiones para ayudar a eliminar los líquidos retenidos en las articulaciones. Al combinar las propiedades de los brotes con el componente de la corteza obtienen un brebaje para tratar infecciones renales de forma efectiva.

Ahora bien,  aparte de ser un árbol muy fuerte, en muchos campos, alamedas, caminos, linderos, parques y plazas puede vérsele como “caminerías” de las fincas o granjas, cuya función consiste en servir de muros para los fuertes vientos o evitar los levantamientos de polvo de carreteras. Existe una suerte de magia con las largas ramas cubiertas de hojas, las que la paso del viento, producen un sonido agradable, con la sensación de calma y seguridad.

No es aconsejable plantarlo cerca de casas o edificaciones. Sus raíces suelen ser superficiales y podrían dañar los cimientos de las mismas.

¿Cómo tenerlo?

Si te decides a tener tu álamo debes considerar que requiere abundante agua para desarrollarse, sobre todo en las épocas del año de más calor. Si optas por plantarlo en zonas cerca de suministros de agua, con regarlo 3 o 4 veces por semana (en los meses más calurosos) será suficiente.

Debes tener en cuenta que se multiplica por semilla, esquejes y renuevos que brotan abundantemente alrededor de un pie adulto. Como ya sabes, crece en suelos frescos, ricos y húmedos en las proximidades de los ríos, además de los arenosos costeros. Soporta eventuales encharcamientos por agua de mar en su sistema radicular.

Enemigos acérrimos

La mosca blanca constituye de los adversarios del árbol. Se trata de un pequeño insecto volador de color blanco, cuya misión consiste de adherirse al envés de las hojas. Su objetivo no es otro que alimentarse de la savia. Entonces el árbol adquiere una tonalidad amarillenta y puede llegar a perder todo su follaje. Una de las acciones a llevar a cabo en lucha contra esta plaga es la de sembrar plantas aromáticas cerca, pues el intenso olor repele al intruso.

Otro de los enemigos es el perforador del chopo, un coleóptero de aspecto similar al saltamontes. Los adultos realizan picaduras en los brotes más jóvenes (causan necrosis). En cambio, las larvas realizan galerías en el interior del tronco (la madera se deprecia).  ¿La solución? Aplicar insecticidas especializados en organismos perforadores.

El follaje y el tronco del álamo son los más susceptibles al ataque de plagas y enfermedades/ Foto: tomada de Internet

Por su parte, el hongo conocido por Oídio cubre las hojas de una sustancia parecida a la ceniza. También se le conoce como la enfermedad del moho gris. El fungicida sistémico puede ser lo que acabe con esta enfermedad.

Por último, un insecto hemíptero, conocido científicamente por Lepidosaphes ulmi L,  se alimenta de la savia del álamo blanco. Su ataque provoca la inyección de toxinas. Si ataca de manera severa puede producir un decaimiento general del árbol. La prevención puede resultar un tratamiento efectivo.

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El soporte de madera de la más famosa pintura en la historia de la humanidad, la Gioconda o Mona Lisa, de Leonardo da Vinci, está confeccionado con Populus alba. ¿Casual elección? Pienso que no.

Otra de las leyendas famosas acerca del álamo alude a que las Helíades, o hijas del Dios Helio, quedaron como piedras cuando oyeron que su hermano Faetón estaba muerto. Dos de ellas estaban asombradas y tristes. La noticia hizo que se convirtieran en plantas. Por eso era frecuente encontrarlas en las ceremonias consagradas a Dionisos, dios del vino y de la naturaleza.

Por su lado, a las personas dedicadas a hacer los cultos ceremoniales les daban como regalo hojas de álamo y eran cubiertos con ellas.

Armando Sáez Chávez

Armando Sáez Chávez

Periodista de la Editora 5 de Septiembre, Cienfuegos, Licenciado en Español y Literatura y Máster en Ciencias de la Educación

Un Comentario en “El álamo de Shangó

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    el 24 enero, 2021 a las 7:30 pm
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    Me gustó mucho el artículo. muy instructivo. Gracias

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