Dos patriotas cubanas | 5 de Septiembre.
vie. Jul 19th, 2019

Fe del Valle Ramos junto a sus hijos Robin y Erick Ravelo. /Foto: Tomada de Juventud Rebelde

En todas las épocas de nuestro acontecer histórico la mujer se ha entregado a la causa de la libertad de Cuba. Siempre ha estado presente junto al hombre la mujer cubana en los momentos necesarios de la Patria. El calendario nos recuerda que el primero de agosto, en años diferentes, tuvieron su presencia inolvidable, América Lavadí, una adolescente que cayó abatía por las balas de los esbirros del régimen de Gerardo Machado en 1933, y Fe del Valle Ramos, que nació ese día, en Remedios, en 1917, y pereció en el incendio de la tienda habanera El Encanto, en 1961, tratando de salvar bienes del pueblo cubano.

Durante la dictadura de Machado la adolescente América Lavadí, que había sido costurera para ayudar en la economía familiar, se vinculó tempranamente a la Liga Juvenil Comunista y a la Defensa Obrera Internacional, porque comprendió que luchaban por la redención de la humanidad y contra el capitalismo que explotaba a los desposeídos. A pesar de ser menor de edad, los esbirros del tirano la detuvieron cuando se encontraba protestando en una manifestación popular contra los abusos de los patronos. La condujeron a una estación policial, la golpearon y acusaron de “revoltosa” y sufrió prisión. Los abusos sufridos no hicieron más que exacerbar sus ideas redentoras y continuó su lucha.

América Lavadí cambió la imagen para trasladarse a Santiago de Cuba./Foto: Centro de Documentación.

Para que se alejara un tiempo de La Habana donde ya la conocían y la perseguían, fue enviada a Santiago de Cuba a apoyar a los obreros. En ocasión de que los trabajadores de una fábrica santiaguera salieron a protestar en un acto de calle, ella acudió portando la Bandera Cubana en la primera fila del grupo proletario. La policía disparó contra la muchedumbre que marchaba pacíficamente y algunas balas la alcanzaron y le dieron muerte. América acababa de cumplir sus 16 años de edad. A su lado cayó también el joven de 23 años Mario Manduley, dirigente del Ala Izquierda Estudiantil, y pocos días después falleció de sus heridas. Esos son nuestros héroes y mártires, codo a codo hombres y mujeres, luchando por la Patria y sus libertades.

En cuanto a Fe del Valle, pocos meses antes de nacer “Lula” como la llamaban sus tres hermanas, falleció el padre, y la familia se vio sostenida precariamente por el escaso salario de la madre que era maestra. Fe estudió en la escuelita pública de Remedios donde impartía clases su mamá, y allí le enseñaron a conocer y amar a José Martí, nuestro Héroe Nacional. Cuando el tirano Machado suspendió el curso escolar ante las protestas del alumnado en todo el país, las penurias económicas de la familia fueron grandes, y “Lula” y sus hermanas laboraron como costureras, ganando salarios miserables. Entonces ella se decidió a ir a La Habana, y en la capital encontró trabajo como aprendiz de sombrerera, con 17 años de edad, y posteriormente fue recomendada por su cumplimiento laboral y buen desempeño, para laborar como dependienta de la tienda por departamentos “El Encanto”. Su responsabilidad y destreza permitió que la fueran promoviendo hasta llegar a ser la jefa de su departamento. Para entonces ya sentía las ideas de redención de la clase obrera y ansias de justicia social, que desarrolló cuando se casó, en 1938, con un obrero comunista.

Al triunfar la Revolución en 1959, Fe del Valle será una de las primeras en apoyar la dirección revolucionaria de la tienda, y colaborar con la creación de las milicias y de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), y fue responsable de esa organización allí, creando un Círculo Infantil en una planta de la tienda para favorecer la labor de las empleadas. El 13 de marzo de 1961, elementos contra-revolucionarios colocaron petacas inflamables que incendiaron la enorme tienda, pero “Lula” que estaba de guardia ese día en el quinto piso, del cual era responsable, no quiso bajar hasta no dejar a salvo los bienes sociales y el dinero de la FMC, y cuando trató de bajar no pudo hacerlo y falleció heroicamente en el desempeño de la tarea que se había impuesto. Es que en Cuba, mujeres y hombres son igualmente heroicos y valientes en cuanto a la defensa de la Patria se refiere.

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