Un magnífico homenaje a los Versos Sencillos, por parte de Orlando Víctor Pérez Cabrera
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Por: María Rosa Martínez Trujillo
Tengo el honor de presentarles el decimario en rondeles Soy el Amor: Soy el Verso, del cumanayagüense Orlando Víctor Pérez Cabrera, una de las novedades literarias de la Editorial Mecenas, en este 2026.
Todos conocemos que el escritor Orlando Víctor Pérez Cabrera es Máster Educación y Licenciado en Literatura y en Lenguas Española e Inglesa; Investigador, Profesor y Mentor de alumnos, es además miembro de la UNEAC y también de la Sociedad Cultural José Martí (SCJM).
Como antesala a la presentación de su obra, recordemos que el autor tiene en su haber la publicación de otros títulos y que en todos destaca por el dominio y rigurosidad en el empleo del lenguaje, lo cual podrán apreciar los que se acerquen también a esta nueva entrega.
Soy el Amor: Soy el Verso cuenta con un prólogo de su colega, el escritor José Sánchez Hernández, su coterráneo, el director de la Revista digital Calle B, seguidor durante muchos años del quehacer del autor y conocedor de su obra literaria al dedillo.
Agradezco al autor haya depositado su confianza en mí, como presentadora. También a la UNEAC y su Asociación de Literatura. Al Centro Provincial del Libro y la Literatura y a su Centro adjunto, el de Promoción Literaria “Florentino Morales” y a Ediciones Mecenas, por supuesto.
Este libro parte como experiencia lírica de los Versos Sencillos, de nuestro Apóstol José Martí, en una especie de glosa de sus estrofas, a través de rondeles: décimas con dos rimas (ab) en las que la combinación puede variar entre los primeros y últimos dícticos iguales, escogidos por el autor, de la apuntada obra martiana.
Entre otras, se observan estas estructuras: abba abba ab; abab abab ab, lo cual no ocurre con la clásica espinela, encerrada en el abba ac cddc. Tampoco recurre a la glosa habitual de una redondilla, que cada verso cierra el final de cada una de las cuatro décimas. Esto que señalo hace muy novedosas sus glosas, formadas por cuarenta y dos rondeles, cada uno enumerado con números arábigos, respetando así los cuarenta y seis poemas señalados con números romanos por José Martí en su poemario.
Podemos asegurar que el libro de Orlando Víctor no es una interpretación y mucho menos una revisión de los Versos sencillos. Tampoco se requiere de una comparación entre uno y otro autor para buscar nada ni para comprenderlos. En mi opinión, es un magnífico homenaje, sin ataduras. Una unión de sus voces.
Evidentemente, Martí lo obliga a definir un sujeto lírico en algunos de estos dícticos.
El título del libro resume su contenido de una forma atractiva, y es uno de los versos más celebrados y recordados de Versos Sencillos que el autor glosa en sus rondeles.
Debemos decir además que en esa confesión egocéntrica que el verso entraña, Orlando lo redimensiona al caracterizar pues al emisor del discurso (sujeto lírico) trabajándolo en el nivel de enmascaramiento con esa afirmación: “Soy el amor: Soy el verso”.
Con relación a los recursos expresivos y las elegancias del lenguaje empleados a lo largo del libro, el autor nos ofrece una extensa y variada presentación: metáforas, símiles, hipérboles, personificaciones, paradojas… Emplea además la anáfora, la conversión y la complexión, como elegancias de repetición.
Poema tras poema varía en la caracterización del sujeto lírico, según hemos aprendido recientemente*. Va desde la Identificación que impulsa José Martí hasta el predominio de lo Oculto con o sin clave.
El sujeto lírico nos habla fundamentalmente en Confesión Egocéntrica apasionada, utilizando la descripción, la narración y la exposición como apoyatura a la labor poética y en ocasiones el Apóstrofe, cuando habla directamente con un interlocutor.
Su relación con el protagonista va desde la Identificación hasta asumir la de Compañero, nunca Antagonista.
Como se habrá de suponer, por lo apuntado en su relación con Martí hace uso acertado de “la metapoesía” y en el último rondel hay una comunión entre el Verso (La Poesía) y él, que raya en el arte poética, en un cierre perfecto para la obra.
El autor asume una actitud pasiva en su discurso, no se contradice, no rectifica lo dicho nunca. Más bien asevera, apuntala una idea con otras.
Tiene precisión en los temas abordados: el amor y el desamor, las pérdidas, el dolor, la filosofía de la vida, la belleza, la amistad, y bueno ya lo dijimos: la poesía… en un Sistema Cerrado, a través de sus glosas decimadas.
Ataca a la mente del lector con un alto grado de lirismo, a través de las figuras literarias y las elegancias de repetición que apuntamos anteriormente; se percibe además lo dramático, para apuntalar así lo sensible del tema.
Considero que esta obra conmovedora y profunda, tiene la virtud de hacernos recordar y reinterpretar a José Martí, a través de un martiano, escritor de altos quilates.
Una vez más Orlando Víctor Pérez Cabrera nos acerca a la poesía, como una entrega noble e imperecedera.
Cada lector alcanzará a formarse su propia opinión, en consonancia con su universo sensible y cognitivo; yo he tenido el gusto de ofrecerles la mía. Felicito a Orlandito, de todo corazón, con admiración y respeto.
*Según la metodología empleada en las exégesis del Curso Especializado en Preceptiva de la Poesía Palabras con sombra de árbol, que imparte, de manera virtual por Whatsapp, el escritor Ian Rodríguez Pérez.
Palabras de la presentación del texto, a cargo de la integrante del Club de Poetisas Cienfuegueras Mercedes Matamoros, la SCJM y de la Comunidad de WhatsApp Palabras con sombra de árbol.
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