La madrugada que marcó el destino de Cuba
El 10 de octubre de 1868, en el ingenio La Demajagua, cerca de Manzanillo, Carlos Manuel de Céspedes convirtió una finca azucarera en el escenario donde comenzó a gestarse la nación cubana. Aquel amanecer, un abogado bayamés de 49 años, propietario del ingenio, tomó una decisión que lo situaría para siempre en la historia.
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