Raúl: el amor por la Patria de un cubano rellollo
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No hay que ser experto para entender que las razones de esta burda patraña tienen su anclaje en las estrategias electorales de Donald Trump, que, al dar este nuevo paso en la cadena de agresiones a Cuba, busca agenciarse el apoyo de la extrema derecha anticubana radicada en Miami, «imprescindible» para él ante su creciente pérdida de respaldo.
El paso es también un pretexto más en la escalada bélica contra el territorio cubano.
Pero ¿quién es el hombre a quien se trata de someter a las reglas carcomidas e inmorales de la justicia imperial?
Un cubano rellollo, rebelde y patriota desde su temprana juventud, cuando sin reservas manifestó el amor por la tierra que le vio nacer y junto a su hermano Fidel echó la suerte con los humildes y explotados.
Raúl, como simplemente se le nombra en el pueblo que lo admira, es, más allá del héroe guerrillero, ese ser a quien hemos visto muchas veces emocionado ante los niños felices que se le acercan en una escuela para saludarlo; el hombre de voz firme y vibrante a la hora de dar la orden o convocar, y el compañero en quien nunca ha estado ausente la aflicción y el gesto de abatimiento, cuando circunstancias dramáticas han marcado el acontecer del país.
Caracterizado por una profunda sensibilidad ante cada problema de la población, siempre ha estado con el oído pegado a la voz popular. En él siempre han encontrado los ciudadanos una respuesta a las inquietudes y el resuelto empeño de buscar soluciones.
El optimismo siempre ha caracterizado igualmente la vida de este patriota insigne a quien tratan de criminalizar. La frase reveladora de su postura ante las dificultades que ha tenido que afrontar esta nación confirma ese espíritu de victoria: «Sí se pudo, sí se puede y siempre se podrá» es hoy como un sello de la voluntad de salir adelante para la mayoría de los cubanos.
Una lección que no puede ignorarse la constituye su certeza de la importancia capital de la unidad, brújula de todo el accionar político de la Revolución. Raúl considera que esta es la primera garantía para enfrentar con éxito no solo la defensa del país, sino todos los empeños que conduzcan a la solución de los problemas que afrontamos.
Al respecto, expresó en su memorable discurso pronunciado en Santiago de Cuba en el aniversario 65 del triunfo de la Revolución:
«La unidad es nuestra principal arma estratégica; ha permitido a esta pequeña isla salir airosa en cada desafío; (…) ¡Cuidemos la unidad más que a la niña de nuestros ojos!»
Es significativo el hecho de que la entrega total a la lucha revolucionaria y la extensa vida del soldado no hayan representado nunca mengua en la relación familiar de este hombre que hoy pretenden condenar por supuestos actos criminales.
De esto ha dado fe su hija Mariela: «Me enseñó que se puede amar a la Revolución sin abandonar a la familia, y amar a la familia sin abandonar a la Revolución».
Hay una frase referida a la obra de estos 67 años que define a Raúl de cuerpo entero, pronunciada en el momento en que cesó sus funciones en las principales responsabilidades al frente del país: «Es la obra más hermosa que hemos hecho».
Los hombres y mujeres de esta tierra soberana estaremos siempre en la trinchera para defender esa obra hermosa. El legendario comandante del Segundo Frente Oriental Frank País continuará invicto a la cabeza del pueblo, a quien sirve de guía. Raúl es de los guerreros invencibles.
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