Por un futuro medioambiental sano del planeta
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Existen muchas formas de morir. Algunas llegan como un suspiro fugaz, sin previo aviso, mientras que otras se arrastran lentamente, desde el instante en que se detecta el primer signo de deterioro, hasta que la luz se apaga por completo y ya no queda más nada. El medioambiente es un ejemplo dolorosamente claro de esta última forma. A lo largo de los años, algunas personas han logrado abrir los ojos ante el desgaste silencioso del mundo que las rodea. Pero otras aún viven ajenas, sin notar que el escenario donde transcurre su vida se desvanece poco a poco, como una llama que se consume sin esperanza de renacer. El entorno que los sostiene está muriendo, y sin nadie que lo cuide, lo hará sin posibilidad de cura.
Noticias recientes apuntan a que cada año se registra un mayor grado de deterioro del ecosistema tanto marino como terrestre, que van desde pérdida de la biodiversidad al cambio de uso del suelo, en particular la conversión de hábitats, como bosques, pastizales y manglares, en sistemas agrícolas. Por su parte, animales del mar se ven significativamente afectados por el comercio ilegal de vida silvestre, lo que provoca que algunos de ellos estén en la larga lista de animales en peligro de extinción.
Pero, ¿de dónde vienen esos problemas? Pues, con el transcurso de los años, el ser humano lejos de cuidar su espacio natural, ha sido el encargado de desnaturalizar totalmente su tierra, ecosistemas enteros han sido transformados, lo que ha alterado ciclos naturales, contaminado suelos, ríos y atmósfera, lo que conlleva al remplazo de paisajes vivos por estructuras artificiales.
No es difícil encontrar en distintas zonas oceánicas por ejemplo, islas que lejos de ser producto de procesos naturales, son el resultado de la mano del hombre. Las mismas tienen un impacto bastante negativo puesto que, en su proceso de construcción la máquina desprende todo lo que encuentre sin importar cuál sea su naturaleza, puesto que no tiene como distinguir entre la arena y un coral, alguna reserva o cualquier zona importante para el bienestar de ese ecosistema.
Es necesario tener en cuenta un aspecto significativo en todo este entramado de problemas, y es que todo es como una cadena que demuestra que el medio ambiente actúa como un sistema independiente, donde la destrucción de un eslabón puede provocar el mismo resultado en otro. Por eso, las soluciones deben ser integrales: no basta con apagar incendios, hay que prevenirlos; no basta con reciclar, hay que transformar el modelo de producción y consumo. Entender esta cadena es el primer paso para evitar romperla.
Afortunadamente, gran parte de la población mundial ha tomado conciencia sobre los peligros del entorno, por ello se celebra cada 5 de junio desde el año 1973 el día mundial del medioambiente, cuyo objetivo ha sido desde sus inicios fomentar conciencia y acción en favor del medio ambiente, promoviendo cambios positivos en la forma en que las personas, comunidades y gobiernos interactúan con la naturaleza. Por tanto, está en las manos de todos crear y unir fuerzas para que el trabajo no sea en vano, y en el futuro el mundo sea mejor, no solo para la comunidad actual, sino también para los que están por venir.
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